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INDICE DEL CONTENIDO

A propósito de una transición en Cuba

 La República de Cuba emergió como continuidad y desarrollo de la sociedad colonial del siglo XIX, y como república, ya llevaba recorrido buena parte del siglo XX cuando ocurrió una gran ruptura cuyas consecuencias han perdurado hasta los inicios del siglo XXI que transcurren.

PREAMBULO PARA UNA TRANSICION

La desmitologizacion necesaria.

Hemos dado este testimonio de nuestra visión del proceso revolucionario en Cuba, como un telón de fondo de nuestra conciencia, que no podemos renunciar. También la oposición ha cometido errores y tenido fracasos, que se nos podrían señalar (......)

 

For the Purpose of a Transition in Cuba

 The Republic of Cuba emerged as a continuance and a development of 19th-century colonial society, and as a republic it had already readjusted during the better part of the 20th century when a great rupture occurred, of which the consequences have perpetuated into the beginning of the 21st century.

Preamble for a Transition

The Necessary Demythologization.

We have given this testament, our vision of the revolutionary process in Cuba, as a backdrop of our conscience, which we cannot renounce. The opposition has also committed errors and has failures, all (...)

 

Sobre el presidio político en Cuba

Aida Valdés Santana, coordinadora nacional de la Asociación de Presos y Expresos Políticos Cubanos, ha inaugurado en La Habana una exposición sobre el presidio político en la Cuba contemporánea. Según el diario digital Encuentro en la red (….)

Denuncia de la Coordinadora Socialdemocrata

LA POLÍTICA Y LA IZQUIERDA

El avance del conocimiento humano, que hoy se despliega a velocidades vertiginosas, no ha traído los beneficios sociales esperados. En medio del asombro que provocan los adelantos de la ciencia y la tecnología, el desencanto, la incertidumbre y lo impredecible han calado profundo en el mundo en que vivimos.

 

           

 

A propósito de una transición en Cuba

por Arq. Salvador Subira

Febrero 24 del 2002

 

Breve analisis historico

La República de Cuba emergió como continuidad y desarrollo de la sociedad colonial del siglo XIX, y como república, ya llevaba recorrido buena parte del siglo XX cuando ocurrió una gran ruptura cuyas consecuencias han perdurado hasta los inicios del siglo XXI que transcurren.

Aunque analicemos el "hoy" para descifrar el "futuro", es inevitable hablar del "pasado" que nos trajo al momento actual, y es el único que tiene experiencia para aconsejar al "futuro".

Desde 1940 a 1952 Cuba disfrutó de regímenes democráticos, y en ese período de libertades y derechos el pueblo cubano pudo demostrar sus capacidades. Creemos útil hacer un breve balance de los resultados hacia 1952.

En Enero de 1939 se constituyo la Central de Trabajadores de Cuba democratica y pluralista, reconocida junto con la CTM de Mexico como las Centrales mas representativas y que logro grandes conquistas sociales.

En 1940 se aprobo la Constitucion que era reconocida como la mas avanzada politica y socialmente en Cuba y en America Latina.

La población del país estaba cercana a los 6 millones de habitantes y habia un índice de mortalidad de 7.5 por cada 1000 habitantes. (1)

El ingreso nacional bruto llegó a $2,031 millones de pesos convertibles a la par por dólares.

La reserva en barras de oro, monedas metálicas y dólares controlados por el Estado, llegaba a $400 millones de dólares.

La deuda externa era de sólo $68 millones de dólares.

Existían sólidas instituciones económicas con capital cubano, como el Banco Nacional, el Banco de Fomento Agrícola e Industrial (BANFAIC).

La banca privada operaba con depósitos que llegaban a los $656 millones de dólares.

El capital nacional poseía mayoritariamente los centrales azucareros.

La zafra azucarera de ese año alcanzó a producir 7 millones de toneladas largas sin desatender otras industrias, que permitió satisfacer el mercado interno y ser el mayor exportador de azúcar del mundo.

La industria tabacalera estaba sólidamente establecida con capacidad de cubrir el mercado interno y una exportacion de calidad.

La industria ganadera había llegado a un alto nivel de desarrollo, que sin restringir el consumo nacional de carne y leche, mantenía ganado en pie con una relación de casi una cabeza de ganado vacuno por habitante.

Había leyes por las que parte de las ganancias imprevistas por un mercado cambiante del azúcar, se distribuían entre los que cultivaban la tierra y los trabajadores de los ingenios.

En los últimos 6 años de ese período se construyeron 200,000 viviendas, mayoritariamente de mampostería y hormigón.

Las carreteras asfaltadas llegaron a tener una extensión total de 6,000 kilómetros.

El 78% del pueblo cubano sabía leer y escribir.

880,000 niños asistían a escuelas elementales.

En adición a la centenaria Universidad de La Habana, se fundaron 3 nuevas universidades.(1)

No vamos a decir que la república era perfecta, porque siempre hay cosas que mejorar, cosas nuevas que iniciar y otras malas que combatir. Existian contradicciones economico-sociales entre la ciudad y el campo que era necesario superar. Pero el balance muestra una sociedad diligente que había logrado progresos notables en muchos órdenes, con una gran clase media y con valores sociales que se expresaban en leyes progresistas conquistadas en parte por una clase obrera organizada a partir de la revolucion democratica de 1933 liderada por Ramon Grau San Martin y A. Guiteras y por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) organizada en 1939.

En 1952 el ritmo democrático cubano se vió interrumpido por el golpe de estado de Fulgencio Batista. Ocurrió mientras el país se preparaba para concurrir a las urnas para decidir entre dos candidatos a la presidencia, calificados por su capacidad y honestidad, el Dr. Roberto Agramonte por el Partido Ortodoxo y el Ing. Carlos Hevia por el Partido Auténtico. Batista concurría también por un partido pequeño, pero sin esperanza de resultar electo.

Sabiendo Batista que no tenía posibilidades y decidido a obtener el poder, dió el fatídico golpe de estado del 10 de Marzo con el apoyo de buena parte de las fuerzas armadas. Esto fue posible porque la rebelión del 4 de Septiembre de 1933, con algunas excepciones, nos había dejado un ejército con pocas convicciones morales sobre su función en una sociedad democrática, y ahora Batista se beneficiaba de ello nuevamente.

El gobierno civil se sintió incapaz de mantenerse en el poder frente a unas fuerzas militares hostiles y abandonó el país, dejando el campo libre al dictador. Para consolidarse más aún, Batista procedió a licenciar a cientos de oficiales, sargentos, cabos y soldados que no habían respaldado su golpe, y procedió a hacer nuevos nombramientos y a conceder ascensos a sus partidarios.

Desde el inicio de la dictadura hubo oposición y rechazo. Los partidos políticos que habían visto burlados sus preparativos para la confrontación democrática, lo manifestaron así desde el primer momento. El estudiantado, fiel a su tradición de lucha, hizo una oposición cada vez más activa. La CTC de Cuba convoco la huelga general y durante los siete anos de dictadura organizo acciones y huelgas contra la misma. Sin embargo la bonanza económica que vivía el país, y la capacidad de algunos funcionarios designados por el dictador, amortiguaron por un tiempo las voces críticas y discrepantes. Algunos dirigentes sindicales pactaron con el dictador por reivindicaciones para la clase obrera y beneficios personales, otros sufrieron represion y exilio y contribuyeron a organizar el movimiento de resistencia democratica.

Por parte de la oposición hubo iniciativas de diálogo con el fin de encontrar alternativas pacíficas para regresar al orden constitucional. Pero Batista estaba empecinado en mantener el poder, despreciaba con arrogancia el emprender un diálogo constructivo y sólo convocó a unas elecciones espurias para imponer su candidato que enturbiaron más aún el clima nacional y aceleraron las condiciones para el triunfo de la insurreccion popular.

También desde diversos lugares del mapa político cubano, distintos grupos se desarrollaron como organizaciones clandestinas que fueron pasando desde la propaganda y la proclama a la acción militar frontal. La conspiración de García Bárcena, los sucesos del 30 de Noviembre en Santiago, los asaltos a los cuarteles Moncada y Goicuría en Santiago y Matanzas, la expedición del Corinthia, el desembarco del Granma, el ataque al Palacio Presidencial con la toma de Radio Reloj, la insurrección militar de Cienfuegos, el asalto a la Embajada de Haití, la creación del 2do Frente del Escambray, el atentado al coronel Blanco Rico, la aparición del 2do Frente Oriental. Las huelgas de trabajadores bancarios, electricos y las huelgas generales en Camaguey y Oriente, la huelga de Abril y los sucesos de Humboldt 7, testimonian la valerosa lucha del pueblo cubano. Y finalmente el alzamiento popular ligado a la huelga general del Primero de Enero de 1959 que permitio al grupo guerrillero encabezado por Castro la toma del poder central. El pueblo que había aprobado la Constitución de 1940 no se conformaba a vivir bajo el Estatuto del Viernes de Dolores, y Batista pasó del golpe incruento al crimen como una vía de sostenerse en el poder a toda costa.

Los motivos de la lucha por la que murieron valiosos cubanos era el derrocamiento de Fulgencio Batista para regresar al orden democrático constitucional y continuar el desarrollo del país. No apareció ante la opinión pública ningún planteamiento diferente de lo anterior. La "revolución" para el pueblo cubano era eso, y no el realineamiento ideológico con el marxismo soviético. Ciertamente no se deseaba la demolición total de los órdenes económico, político y social del país que ya habían demostrado su eficiencia. Sí se deseaba la renovación de la república, reformando aquellos aspectos negativos que se habían hecho evidentes y no se podían seguir tolerando, como era el caso de la corrupción administrativa. Asimismo se quería la continuación de la industrialización del país y su diversificación, y la extension de los servicios educativos, médicos y de todo tipo a las zonas rurales de difícil acceso, etc. Ya en el mecanismo democrático, como se ha dicho anteriormente, Cuba había demostrado tener inquietudes sociales para promover a las clases más necesitadas con legislaciones progresistas. Y lo que le faltase hacer a una administración, sería la tarea del próximo gobierno.

Sin embargo cuando se materializó el derrocamiento los acontecimientos tomaron otro curso. En ese momento de crisis institucional total el pueblo se sentía victorioso, pero en la realidad estaba desvalido ante la eventualidad de un grupo organizado que quisiera instaurar a un nuevo dictador. Las instituciones públicas, que estaban destinadas a preservar la libertad y el régimen de derechos, y que eran el ejército y los partidos políticos, no estaban en condiciones de hacerlo. El ejército por estar desmoralizado con su derrota, y la corrupción en sus altos mandos. Y los partidos políticos por no haber sido capaces de derrocar al dictador Batista.

Fidel Castro surgio como lider, con un proyecto de poder absoluto y con su grupo de incondicionales fue eliminando a todos los que se le oponian o tenian divergencias, asumiendo la concepción y la metodología organizativa Marxista-Leninista prosovietica como organización de la sociedad.

El apoyo economico y politico de la URRS en el marco de la guerra fria y la exaltacion del proceso guiado por Fidel, desconociendo las otras expresiones insurreccionales y revolucionarias contribuye a aturdir al pueblo cubano y confundir a la opinión publica mundial.

Tras el gran esfuerzo, sangriento y angustiante, realizado para derrocar a Batista, el pueblo esperaba lo mejor. Con pasividad observaba el desarrollo de las acciones del gobierno, concediendole créditos a pesar de las suspicacias que provocaba. Comprender que todo su esfuerzo pasado pudiera estar abocado a una necesidad de lucha mayor, era algo que sus emociones rechazaban. Siempre había un falso argumento a mano o una racionalización por la que mantener otro poco de esperanza. Pero una perspectiva global de los acontecimientos de aquellos primeros meses y años, demuestran sin margen de duda, que tuvieron una evidente concatenación de acuerdo con un plan preconcebido para lograr el resultado final de comunizar a Cuba.

Fidel Castro procedió a denostar el pasado cubano como un tiempo perverso, abominable y culpable de cuanta frustración pudiera tener cada cubano. Era muy directa la frase acuñada entonces de "nos casaron con la mentira y nos obligaron a vivir con ella, por eso es que ahora nos parece que se acaba el mundo cuando escuchamos la verdad". Con esta terapia de multitudes, incitaba y fomentaba cóleras sociales para lanzarlas contra sus opositores.

Desde el principio se instalo la violencia fundacional y el pueblo fue inducido en contra de sus valores, a una psicología de hostilidad interna y externa que destruyó sus mejores capacidades. Por la acción de la cúpula del gobierno y los incondicionales comunistas, el nuevo régimen adquirió una sacralidad suprahumana para dirimir todos los aspectos de la vida social y privada. "Con la revolución todo, sin la revolución nada" se convirtió en el único y supremo mandamiento. Con ello se destruyó la solidaridad que teníamos como pueblo y que necesitábamos para madurar como nación. Tan profunda fué la destrucción que alcanzó el estrato básico de la sociedad, que es la familia.

La hostilidad externa comenzó por una prédica desproporcionada contra los E.U.A. que pronto llegó a hacerse una invectiva visceral.

Se decía que nuestra soberanía estaba en peligro y que teníamos que defenderla, y ésta era la razón por la que debíamos armarnos. Y simultáneamente se magnificaba a la Rusia soviética que nos mandaba las armas para combatir.

No había oído sereno para dialogar, y por temor a caer en el centro de la cólera, el pueblo reprimía su convicción "de que no debía cambiarse camino por vereda". No se quería que el individuo pensara, porque eso estorbaba, sino que obedeciera. Y los nuevos amigos socialistas, "fraternalmente", armaron a Cuba hasta los dientes para que defendiera su soberanía. Años después leíamos estas palabras pronunciadas hace 150 años por el presbítero Félix Varela, "el que nos enseñó a pensar" (2), y que parecen hechas a la medida:

"Los pueblos pierden su libertad o por la opresión de un tirano, o por la malicia y ambición de algunos individuos que se valen del mismo pueblo para esclavizarlo, al paso que le proclaman su soberanía. El primer medio es bien conocido, y aún los más ignorantes reclaman contra las injusticias de un tirano; el segundo es menos perceptible y suele escaparse aún a los políticos más versados". (3)

Nosotros creímos entonces, y creemos ahora, que aquel "tour de force" fué un error en contra de nuestra geografía, nuestra historia, nuestra idiosincrasia, nuestros intereses y hasta de nuestro futuro, como demuestra la realidad cubana actual.

 

Situacion actual del pais

Preferimos comentar algunos resultados. A pesar del increíble esfuerzo y sacrificio impuesto al pueblo cubano durente 42 años, aún no se ha podido eliminar la libreta de abastecimientos. Ni se ha podido siquiera aliviar el deficit crónico de viviendas. Los servicios de salud, que se concedían como un logro de la revolución, han sufrido un gran deterioro tras la desaparición del bloque socialista del Este europeo, y hasta han empeorado todavía más con la creación y prioridad dada al llamado turismo de salud que persigue la captación de divisas. La educación también se ha visto deteriorada con la desaparición de la ayuda soviética; no es posible dar cifras porque el régimen no actua con transparencia y oculta todos sus fallos o fracasos con una nube de misterio; pero los cubanos que visitan a sus familiares en la isla informan de numerosas instalaciones escolares en el campo, que eran el orgullo del régimen, y que hoy se encuentran abandonadas por falta de medios para operarlas, y vandalizadas por ciudadanos que buscan materiales o piezas para arreglar sus casas. Todo esto ocurre porque el régimen no ha sido capaz de crear una economía sólida que permita hacerle frente a las necesidades del país. En otro orden de cosas, la zafra de la industria azucarera es una agonía anual, y sus resultados siempre quedan por debajo de las espectativas.

Al inicio de la revolución se hablaba de que Cuba debía ser para los cubanos, pero no resulta así en la actualidad, porque los nacionales tienen prohibido el hacer inversiones privadas mientras los capitalistas extranjeros tienen todas las facilidades para invertir en el país. Además los nacionales tienen prohibido el acceso a innumerables lugares e instalaciones turísticas. Y de hecho, por la carencia de dólares, también tienen prohibido comprar en las bien surtidas tiendas shopping del país.

Los trabajadores han perdido sus conquistas sociales, ganan los mas bajos salarios de America Latina y su trabajo es vendido por una empresa del Estado al mas bajo precio a las empresas capitalistas sin que los trabajadores puedan ejercer los principios fundamentales del derecho al trabajo. "Libertad sindical", "contratación colectiva" y el derecho a la "huelga y movilización social".

En 1959 se hablaba de preservar la dignidad de los cubanos, hombres y mujeres, eliminando cierto limitado turismo sexual que acudía a La Habana, como ocurre en toda gran ciudad. Este hecho se exageró irresponsablemente para contrastar el presente revolucionario contra el pasado corrupto, y hasta el día de hoy lo repite alguna prensa hostil o poco informada. Sin embargo hoy la isla es centro de atracción mundial para un turismo sexual escandaloso y degradante, que hasta se anuncia. Y a todo esto podemos decir, que donde el Estado tiene el monopolio absoluto de todos los medios, no puede negar su responsabilidad por los malos resultados.

Citas

Portell Vila,Herminio/La Nueva Historia de la Republica de Cuba

Jose Marti

Pbro.Felix Varela/Cita de M.Maza en Seminario Miami, 25 de Julio del 2001

 

PREAMBULO PARA UNA TRANSICION

por Dr. Lino B Fernandez

 

La desmitologizacion necesaria.

Hemos dado este testimonio de nuestra visión del proceso revolucionario en Cuba, como un telón de fondo de nuestra conciencia, que no podemos renunciar. También la oposición ha cometido errores y tenido fracasos, que se nos podrían señalar, porque el proceso cubano no ha sido fácil para nadie. En nuestro propósito de lograr la felicidad del pueblo cubano todos hemos fracasado. Los sostenedores del poder, y nosotros desde la oposición. Y tendemos a creer con mucho optimismo que este sentimiento podria reunir a la nacion dividida y ser la antesala de algo venturoso para el pueblo cubano, si es que aceptamos ser las dos mitades de un mismo fracaso. ¡ Si no no habra transicion !

Para que esto ocurra es necesario que procedamos con transparencia, porque no hay otro punto de encuentro que la "verdad". Ella es la que permite a todas las partes caminar sobre un terreno firme. Y es especialmente necesario decir esto, porque el régimen cubano ha sido un gran manipulador. Ha creado muchos mitos. Ha manipulado la historia de Cuba. Manipula el idioma cuando pretende que "libertad", "democracia" y "elecciones libres" no signifiquen exclusivamente lo que el mundo entero cree y acepta, sino que también designan una versión cubana que bendice todo lo que ocurre en la isla. Fué una manipulación llamar "bandidos" a los que se alzaron en armas en la guerra civil cubana de los 6 primeros anos y "mercenarios" a los miembros de la Brigada 2506. Los que cayeron prisioneros por luchar contra el comunismo no son "delincuentes contrarrevolucionarios" sino prisioneros políticos. A los cubanos que están en el extranjero no se les puede llamar genericamente "emigrados" porque la mayor parte vino como exilados políticos. También es manipulación la organización de encuentros de "la Nación y la Emigración" para desvirtuar que hay un exilio cubano. Hay manipulación al pretender designar quienes son los representativos de la oposición, o cuando vetan a otros. Hay manipulación en ignorar y no reconocer a los opositores y disidentes internos en la isla. Y por supuesto que los que no simpatizan con el sistema nunca han sido "gusanos".

Hay que ir a un cambio de mentalidad desde ahora que prepare al país para la transición necesaria. A los cubanos de la isla se les debe hacer comprender que ellos y nosotros somos "un solo pueblo". Se debe reconocer a la oposición y a la disidencia interna, y este reconocimiento de quienes están a merced del régimen, es la mejor garantía que puede dar el gobierno sobre su real disposición para el cambio necesario. Se debe ir a la despenalización de las figuras delictivas con intención política y a la liberación de todos los presos políticos sin excepciones.

El cambio de mentalidad debe extenderse hasta la aceptacion de la propiedad privada, se requiere dar la tenencia de la tierra a los que la trabajan y hacen productiva, permitiéndoles crear cooperativas independientes y la comercialización de su producción. Debe reconocerse el derecho de los obreros a organizarse en sindicatos independientes. Se debe eliminar la "explotación de los obreros por el Estado", como ocurre en las empresas de inversionistas extranjeros, donde el Estado vende trabajo cubano por dólares, y sólo paga a los obreros una parte del valor de su trabajo con la empobrecida moneda nacional. Se debe permitir a los nacionales cubanos la creación de empresas de todo tipo. Se debe abandonar la práctica de controlar la existencia de empresas o servicios mediante un rigor impositivo que las elimine. También se debe permitir la libertad de asociación a fin de que se pueda iniciar desde abajo un vigoroso proceso de crecimiento de la sociedad civil. Se debe cambiar el procedimiento de nominación de candidatos para que cualquier ciudadano pueda aspirar a servir al país. Se debe habilitar legislación para hacer posible la educación privada. Se debe permitir la entrada y salida de los nacionales según su deseo y sin exigirles más documentación que las de uso internacional normal.

Tener el control de un país no significa la legitimidad para un régimen. Haber proclamado una Constitución hecha a la medida de los intereses continuistas de un dictador, y que no respete las libertades ni los derechos humanos de los ciudadanos, tampoco es legitimidad. Esta necesita nacer de la libertad de cada ciudadano para expresar su voluntad, y ser proclamada como resultado social de la sociedad que la concede. Los "intereses de Estado" no pueden considerarse razón válida para no corregir los errores o los abusos; estos deben ser corregidos de inmediato porque perpetuarlos es un crimen social.

Las evidencias parecen indicar que hoy en Cuba no hay una crisis del poder constituído porque está consolidado por 40 años de totalitarismo. Pero sí hay una gran crisis para el pueblo en todos los órdenes, que ha adquirido ribetes verdaderamente dramáticos a partir de la caída del bloque socialista. Y no es honesto ni moral, permitir que esta situación continúe indefinidamente. Tampoco es honrado el que los defensores del socialismo actual utilicen su posición para apoderarse de los medios de producción, y convertirse así, en los capitalistas de mañana. Sostenemos que la transición económica necesaria debe ser realizada con equidad, y no con oportunismo.

Es cierto que la juventud tiene el derecho al futuro. Pero la juventud en la isla ha sido formada en un entorno limitado y carece de experiencia en la práctica democrática. Esto es válido para los miembros del ejército y del PCC. Además una democracia no puede ser creada desde arriba, sino que tiene que crecer desde abajo.

 

 

Propuestas de solucion a la crisis y obstaculos a la superacion de esta.

Ya hemos descrito como, en la búsqueda del poder por el poder, el gobierno cubano ha exigido incontables sacrificios a la nación, cuyos problemas no han sido resueltos.

 

El sistema socialista centralizado ha implicado altos costos sociales y humanos y ha generado una crisis económica que ha puesto en peligro hasta la misma supervivencia de la nación. El ciudadano común se siente cada vez más angustiado por un entorno cada vez más difícil.

 

El presente reclama soluciones. Las concepciones, las instituciones y las políticas inadecuadas han llevado a que se acreciente la brecha entre los niveles de vida de otros países, antes más atrasados, y el pueblo cubano. Sin duda hacen falta cambios de fondo que permitan a Cuba superar la crisis existente.

 

No se puede seguir solicitando interminables sacrificios al pueblo en aras de un futuro que nunca llega.

Hoy la guerra fría ha terminado para el mundo, pero a Castro le ha quedado el beneficio intacto de su estructura de dominación totalitaria. Sin embargo los demócratas cubanos siguen siendo políticamente débiles como lo fueron durante toda la guerra fría.

El actual marasmo cubano se debe, en parte, a que la disposición de la comunidad internacional con respecto a Cuba no ha cambiado y se mantiene con las mismas actitudes de la guerra fría. Por ello es que se prefiere seguir manteniéndolo como un asunto marginal de la política mundial.

El final de la guerra fría ha dado lugar a una nueva era dominada por las motivaciones económicas, y con esta nueva visión se quiere racionalizar la crisis cubana.

Nunca se hace mención de las deficiencias insuperables del sistema cubano como son el centralismo, la improvisación, y la ideología exagerada de toda la vida política, económica y social del país. Se especula que la solución puede venir como resultado incontenible por la simple ocurrencia de hechos económicos que pudiera producir el capitalismo internacional. Esto nos parece inspirado en aquella fe del capitalismo original por el "laisser faire, laisser passer", pero que ya ha recorrido toda su fallída verificación. En Cuba es imprescindible condicionar para que haya cambios políticos.

La oposición cubana, tanto interna como externa, tiene derecho a invocar el activismo internacional en pro de un cambio político en Cuba. Nos asiste el "derecho de gentes" para solicitar la protección del pueblo cubano en las condiciones de miseria económica y social que destruyen a la Cuba actual.

Creemos que hacen falta inversiones en Cuba para remediar las consecuencias calamitosas que ha traído para el pueblo cubano la torpe

economia subsidiaria de la URSS que Castro ha patrocinado, asi como su tosudez ideológica en denegar las correcciones que la experiencia demostraba como necesarias. Pero emprender ese camino con la ingenuidad de que cualquier inversión ayuda al pueblo de Cuba es inaceptable.

Lo que está pasando actualmente en Cuba lo ilustra muy bien. Las inversiones no están yendo a mejorar los ingresos o el consumo del pueblo necesitado, sino que están yendo a la explotación de los recursos naturales para mercados externos. Y esto lo están haciendo en enclaves con el gobierno cubano y sin beneficio alguno para el pueblo, que es quien en última instancia justifica la existencia de un gobierno en la isla. Los inversionistas extranjeros han venido con la pura lógica del capitalista que busca grandes réditos y esto se lo está facilitando un gobierno que quiere controlar divisa fuerte para sus designios oficiales. Lo lamentable de todo esto es que el beneficio de las dos partes anteriores descansa sobre la explotación más vil de los nacionales cubanos, que después de entregar sus recursos naturales y su esfuerzo, permanecen prisioneros del sistema interno y sólo son remunerados en forma miserable para la riqueza que producen. Con ello los inversionistas extranjeros se han venido haciendo cómplices de un gobierno que ha perdido todo su prestigio y los contagia con su explotación.

Toda propuesta de solución a la crisis y su estrategia para lograr el cambio deseado, necesariamente ha de ir a la detección de los problemas de base, que no son sólo económicos sino políticos, sociales y por que no decirlo, también morales. En muchos sentidos nuestro pueblo no piensa, no se da cuenta... ¡o resurge una conciencia en Cuba o Cuba perece!

 

 

LO PARADOJICO DEL MOMENTO ACTUAL EN CUBA

 

 

1. Sin lugar a dudas, el régimen revolucionario ha confrontado la crisis más seria de toda su historia en los ultimos tiempos.

 

2. A primera vista, el régimen atraviesa circunstancias que deberían haber provocado su colapso.

 

Dichas circunstancias incluyen: pérdida del referente ideológico, pérdida de su inserción en la economía política internacional, economía doméstica de sobrevivencia, ruptura del contrato social revolucionario, discontinuidad en su legitimidad de origen para las nuevas generaciones, falta de consenso entre la élite política, casi completa incertidumbre sobre el futuro y desaparición de su patrono internacional.

 

 

3. Pero surge una paradoja. A pesar de todo esto, dicho régimen,

 

(a) no ha perdido su capacidad represiva, siguen intactos los instrumentos de terror.

 

(b) su dirígencia no ha perdido su voluntad de poder, y

 

(c) no se han podido actualizar, a nivel de la realidad cotidiana cubana, los medios y la oportunidad de darle vigencia a un proyecto alternativo convincente.

 

4. En clave abreviada, la profunda crisis nacional que confronta el país no parece haber tenido consecuencias políticas de igual magnitud.

5. Es posible esbozar una serie de factores que ayudan a esta desproporción entre la crisis del régimen y las consecuencias políticas de dicha crisis, incluyendo:

(a) la estructura estalinista del régimen que trata de eliminar muy precarios espacios políticos que se han ido abriendo y que sofoca cualquier intento de resucitar la sociedad civil;

una legitimidad residual de la que todavía disfruta y que le permite movilizar a sus más decididos partidarios;

(c) Aunque se ha avanzado mucho existe aun una falta de alternativas (interlocutores, proyectos, organizaciones) políticas claras;

(d) un temor al revanchismo;

(e) una preferencia por el escapísmo a nivel individual (literalmente escapar del infierno, continuar el disimulo, resolver como uno pueda);

(f) una incapacidad por ocuparse de otra cosa que no sea la sobrevivencía diaria;

(g) una demostrada voluntad oficial de utilizar el nivel de represión que sea necesario;

(h) preocupación, porque se repitan en Cuba las experiencias del post.-totalitarismo de las sociedades de la antigua Unión Soviética y del Centro de Europa.

6. Es también posible detallar algunas nuevas modalidades que sugieren que la crisis ha tenido consecuencias politicas,

incluyendo:

(a) la incapacidad de la dirigencía máxima de controlar completamente al PCC tanto en sus procesos eleccionarios, como en las deliberaciones de sus tres últimos congresos;

las votaciones negativas registradas el 2 de Diciembre de 1992, el 24 de Febrero de 1993 y en el 1995.

La aparicion y extension de los aperturistas en todas las esferas del gobierno, la efebocracia, sin duda capacitada para gobernar y distante de compromisos con el pasado violento del regimen.

 

Una actitud más abiertamente crítica por parte de la ciudadanía; y por último...

La crisis del litoral habanero.

7. Pero por el momento, ni desde "arriba", comenzando dentro del PCC y "derramándose" posteriormente a nivel de los cubanos comunes y corrientes, ni desde "abajo", como corriente que aglutine y masifique a muchos de estos, ha habido un reto decisivo al régimen que lo haya forzado a incluir una fuerte y elevada dosis de represión en su actual politica de re-equilibramiento.

 

 

CONSECUENCIAS DE LA PARADOJA

 

1 . Al no verse retado desde abajo y al mantener a raya a cualquier disidencia interna dentro del PCC, el oficialismo no se ve forzado a negociar el cambio político.

2. Asi, ha elaborado una estrategia de supervivencia basada en mantener desconectados lo político y lo económico, un poco a la usanza de la estrategia llevada a cabo por la gerontocracia que regentea la República Popular de China, pero con rasgos eminentemente propios y enteramente encuadrados en el comportamiento clásico del régimen en materia de política económica. Esto incluye la improvisación, la hipercentralización y los planes descabellados.

Seguir un poco el modelo chino es lo que se ha pretendido, una privatización externa, una cogestión estado-inversionistas extranjeros, un nuevo capitalismo de estado, forma sibilina de hacer cambios para que todo siga igual, un "gatopardisrno" que perpetúe el estado totalitario.

¡ Este es el esquema continuista por excelencia !

El gobierno cubano sabe que el modelo productivo estatal ha sido la causa real de la miseria, mantenerlo es mantener la crisis económica y sus consecuencias, pero teme la real privatización con los ciudadanos del país. Asi se ha establecido una profunda discriminacion.

La despenalización de divisas, resorte al que ha acudido el sistema para aliviar el apuro económico actual, está produciendo cambios sociales inaceptables, agravando el problema de la prostitución, obsesionando al pueblo con la búsqueda del dólar alrededor de la industria hotelera española a como de lugar; de los centros de diversión y de placer a donde el único acceso que tiene la juventud cubana es al de prostituirse a fin de lograr el favor del turista.

 

Transicion economica deseable

La democratización de la economía, la generalización de la propiedad privada al grado de extenderla al hombre productor, sería una transición económica deseable capaz de independizar para siempre al hombre del Estado. Por esta razón el gobierno cubano la esquiva. La absoluta falta de estímulo para el hombre productor lleva al fracaso de la gestión económica estatista. Sin un cambio radical en este campo no será posible un despegue que garantice una economía para que Cuba compita a nivel mundial; hasta el momento no se ven indicios de que el sistema esté buscando el único camino viable que queda para salir de la crisis presente que lleva varios años de iniciada. Como la razón real es perpetuarse en el poder, temen el probable costo político de cambios a fondo.

Hay dos posibles maneras de ver la transición hacia la democracia cubana. 0 se logran todas las libertades civiles necesarias para hacer luego un cambio de sistema económico, o evoluciona el sistema desde dentro como resultado del pragmatísmo realista que produzca los impulsos, las corrientes de cambio necesarias a la hora de ser objetivos ante los fracasos, que lleve a cambios por la necesidad de ser eficientes en la producción y capaces de solucionar la crisis social y politica a la vez.

Los aperturistas en sentido general no quieren subjetivizar el cambio, abandonan la adivinación del futuro, pero condicionan la política a la economía y no a la inversa. No quieren sustantivar el régimen político ni la economía hacia la que se debe ir. Mucho menos quieren saber que régimen político o sistema económico resultará si se hacen los cambios necesarios basados en las realidades objetivas que van encontrando en todos los sectores del país sujetos hoy en día al análisis.

¡No dicen que es lo deseable y esto es necesario decirlo! Si hay que producir riqueza y lo que ha frenado el incentivo para producir es el régimen estatal en tal y tal sector, y la centralización planificada es negativa, entonces debe cambiarse esta.

¿Qué régimen social y político conlleva el cambio? ¡No pueden, ni pretenden predecirlo!

Debemos resaltar aquí que las tibias reformas económicas llevadas a cabo hasta la fecha no han resuelto la crisis económica inmediata, ni mucho menos sentado las bases de un nuevo modelo de acumulación que pueda crear riquezas a largo plazo.

El impacto restringido de la liberalización del dólar y de la presencia de enclaves extranjeros, la estrechez de la ley de libre contratación, los limitados beneficios producidos por el auge del turismo y las nuevas inversiones no apuntan hacia un despegue que saque al país del marasmo en que se encuentra. Ausentes un consenso entre la dirigencia y un esquema integral que conduzcan a un nuevo modelo global, no vemos una dinámica renovadora.

No vemos tampoco como el gobierno va a poder neutralizar los efectos de la operación del mercado negro ni el sector informal que lo regentea y usufructúa. De la estrechez oficial en lo económico se desprende una situación de prívatización ilegal de facto en la que el estado está siendo literalmente canibalizado por la actividad informal.

Esto erosiona la legitimidad del régimen y, lo que es peor aún, está fomentando una mentalidad de desprecio por la legalidad, una falta de solidaridad y un descenso vertiginoso de los patrones éticos de conducta. No se trata solamente de robo y de prostitucíón sino de corrupción generalizada y de un capitalismo de estado realmente salvaje, primitivo y gangsterista.

 

De manera que nos encontramos ante una transición oficial a regañadientes que no consigue desbloquear la crisis económica por falta de una oferta política sensata por parte del regimen, esta oferta y esta sensatez ha sido mostrada a cabalidad por la oposicion politica desde hace mucho tiempo.

3. El oficialismo inmovilista está convencido de que a través del "trabajo político", puede mantener separados los dos circuitos, ganar tiempo, aprovecharse de una coyuntura más favorable, ir introduciendo cambios económicos con ayuda extranjera e ir cambiando la estructura política a su propio ritmo y sin perder el control. A pesar de que los cambios que se han llevado a cabo, tanto en lo económico, donde se ha avanzado más, como en lo político, donde se ha entregado el mínimo posible, tienen la intención de salvar la continuidad de la dirigencia -inclusive dentro de un régimen distinto- el alcance de dichos cambios no es completamente previsible ni controlable por parte del gobierno cubano.

4. Al sentirse sin presión directa desde adentro y sin una completa postración económica, el régimen no se ve obligado a negociar con nadie de la oposición cubana.

5. Por su parte, el gobierno norteamericano parece estimar que los vectores de cambio están activos en Cuba, pero que no ha transcurrido el tiempo necesario para que éstos impacten la estructura del régimen. De manera que no hay nada fundamental que negociar con el Señor Castro, a quien corresponde hacer cualquier oferta y ya el tiempo lo obligará a cambiar su actitud.

6. Todo esto hace más difícil la agenda de la oposición pacífica, pero ni la invalida ni la deslegitima.

El análisis que hacemos de la crisis es, por lo tanto, fundamentalmente política y política también es la metodología de cambio que sugerimos. Nuestra estrategia no es voluntarista ni triunfalista.

Se centra en la comprensión de una dinámica y no en los vaivenes de la conveniencia del poder. Toma muy en cuenta la racionalidad planteada y operativa y trata de afianzarse en la realidad cubana para proyectar nuestra oferta política.

"Esta oferta es clara: se basa en buscar coincidencias con quienes trabajan por un cambio real en Cuba, tratando de nutrirlos con alternativas y opciones, de sumarles el respaldo de la comunidad internacional, y de negarle opciones de continuismo a la dictadura a través de una labor madura y consciente. Proponemos un cambio político gradual."

Además de esta oferta debemos ofrecer un compromiso y otra oferta que no le gusta a Castro un ápice, pero no va dirigida a él. La oferta dice que hay un lugar bajo el sol en la Cuba que queremos post-Castro para todo el pueblo incluyendo el aparato de gobierno.

 

 

VISION DE UNA ESTRATEGIA

PARA LA TRANSICION

 

 

1- Consideramos que el cambio más importante que los aperturistas en Cuba tienen que lograr para liberarse y solucionar su crisis es: Desamericanizar su estrategia e internacionalizar, multilateralizar su solución. La política de los Estados Unidos ha sido desastrosa en el pasado, en el presente lo es y en el futuro queda por ver. Pero hay que decirle a Castro que el hecho de que los norteamericanos estén equivocados no le da la razón a él.

El cubano no podrá cambiar jamás ni dirigir un ápice la política norteamericana, ni tampoco influirá de manera decisiva en ella en ningún asunto importante. Los aperturistas no pueden decidir que harán los Estados Unidos respecto del embargo. Si la estrategia de liberación de nuestra Patria la realizamos en este contexto puede que nunca cese el embargo. ¿Qué será de Cuba entonces?

Esa dependencia y condicionamiento de nuestra estrategia política a lo que haga o deje de hacer otro nos paraliza y nos limita, nunca estará el destino y responsabilidad nacional en manos de cubanos mientras los problemas nuestros sean llevados al senado de los Estados Unidos, para ser resueltos allí. Toca a los propios cubanos resolverlos dentro del pais, a todos los cubanos, no a una parte de ellos. Pensamos que la mejor solucion vendra si el propio gobierno decide llevar adelante la Transicion, creemos que cometeria un grave error si no contara con los cubanos de dentro y contara solo con los de afuera o viceversa.

Cuando decimos que el gobierno no puede hacer solo la transicion queremos enfatizar que necesita la reintegracion de todos los cubanos que quedaron marginados y excluidos para llevarla a cabo. Sino el problema quedaria igual. Esto es debido a que los problemas economicos no son los unicos problemas que el pais tiene. Son sociales y politicos ademas. Este cambio de mentalidad es necesario se derrame desde arriba hacia abajo en toda la nacion y no solo en la diaspora. La emigracion no puede ser excluida de la nacion porque no hay dos pueblos cubanos. Cuando el cambio de mentalidad que descongele al pais proceda desde el gobierno hacia toda la nacion, esta podra reconstruirse y florecer desde las bases de la sociedad civil.

A Castro le ha sido beneficioso ese mal llamado bloqueo externo: primero por ineficaz durante 38s años, pero además porque ha servido de excusa a la tiranía y ha servido finalmente de justificación.

Nos hemos opuesto a las leyes Torricelli y Helms- Burton desde sus inicios por las mismas razones anteriores. Pero no olvidaremos jamás que el embargo ni lo pusimos, ni lo quitamos nosotros. Que con eso también queremos decir que nos negaremos siempre a condicionar y limitar nuestra estrategia a cual sea la decisión del gobierno de turno de los Estados Unidos sobre Cuba.

2- Cuando cese nuestro trauma de las 90 millas seremos más capaces de ver que el bloqueo interno debe cesar también. Es el que más daño le ha hecho a Cuba. Es el más importante freno al cambio, Cuba ha sido mantenida por el castrísmo aislada del mundo. Todas las expresiones de individualidad, de creatividad así como de libertad están coartadas, o sea, la vida de la trama delicada de la sociedad civil.

Algún día no lejano cesará la parálisis política y la congelación. Allá debe surgir, nacer, un nuevo pensamiento político basado en "permitir la libertad del pueblo para escoger". No existe mejor democracia que esa.

Sustentados por lo expuesto anteriormente y ausente una contingencia severa no previsible asumimos que:

A. Las posibilidades de un levantamiento, ya sea del embargo norteamericano como del pueblo cubano, son igualmente remotas en el futuro inmediato;

 

B. Los inmovilistas tratarán de mantener la estrategia vigente a lo que de lugar; se aúnan aquí su soberbia y su autosuficiencia con una profunda preocupación por su sobrevivencia física y su vigencia histórica;

 

 

C. Continuará siendo muy arduo y dificultoso el mantener vínculos orgánicos estables y funcionales con las más de 100 organizaciones de disidentes en Cuba; pero el mismo derecho que tienen los aperturistas a desear y trabajar por un cambio en Cuba lo tienen los miembros de esta oposicion interna que no ha tenido el espacio necesario para canalizar otras alternativas obvias y necesarias en una sociedad que pretenda ser pluralista. El activismo internacional en defensa de los derechos humanos en Cuba estara catapultado mientras no cesen las condiciones internas que lo justifican y avaloran.

 

D. Sustentaremos con nuestra presencia y actitud la premisa de que existe una oposición seria y patriótica dispuesta a negociar; tanto dentro como fuera de Cuba.

 

E. Los aperturistas deben dedicar mucho más esfuerzos y recursos a penetrar directamente la realidad cubana y a hacerse más visibles y relevantes en ella.

F. Debemos calibrar cuidadosamente aunar esfuerzos;

 

G. Tendremos que estudiar como desviar los cambios del inmovilismo en dirección a una genuina democratización;

 

H. Habra que seguir trabajando para establecer esa diferencia indispensable entre el diferendo entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos y la contradicción dictadura-democracia en Cuba que es, en definitiva, la más relevante para los cubanos.

 

En ese sentido:

 

Rechazamos la postura del oficialismo inmovil que insiste en que no puede haber negociación entre cubanos ni democratización mientras Estados Unidos mantenga su hostilidad, obviamente ambas cosas estan relacionadas pero una no esta subordinada a la otra.

 

 DIALOGO - NEGOCIACION Y TRANSICION

 

Está de nuevo en el tapete el tema de un diálogo entre el gobierno de Cuba y un grupo de interlocutores todavía por definir.

Aparentemente, de ambos lados hay gente interesada en que este esfuerzo sea serio y resulte en algo positivo. Precisamente por esto caben algunas puntualizaciones sobre cuestiones básicas que podrian descarrilar el intento. Como opositores moderados nos parece que un diálogo siempre es positivo pero que dada la presente coyuntura un diálogo es insuficiente si no conduce a una negociación entre adversarios.

Un diálogo puede que no pase de lo cívico a lo político, de lo amistoso a lo conflictivo, de lo personal a lo ínstitucional. Y desde el punto de vista de la oposición democrática al régimen sólo estaríamos interesados en el diálogo si lleva a una negociación. Y dicha negociación sólo es legítima si adopta la agenda de una transición hacia la democracia.

Pasando del diálogo a la negociación, hay que evitar la distinción entre buenos y malos cubanos. Poco se gana con idealizar o demonizar y exorcizar a nadie. Nada nos ha hecho mayor daño en las últimas décadas que el aceptar como borregos distinciones y etiquetas impuestas por profetas armados, seudopatriotas y oríentadores iracundos. Desde el momento en que nos pongamos a separar el trigo de la hogaza estamos usando el lenguaje del inmovilista. Por otra parte, pobre del que acepte loas y cantos de sirenas que lo ensalcen como uno de los pocos cubanos razonables, con los que se puede hablar, a diferencia de esos "otros (malos) cubanos", con los que no.

Como principio es indefendible una propuesta que excluya a otros. Pero no es legítimo plantear que para producir una solución sensata hay que negociar a espaldas de los propios cubanos. No debemos temerle a la transparencia de propósitos y de métodos.

Tengamos presente que se trata de un encuentro entre adversarios. De la misma manera que no nos interesa una absolución por parte del régimen, no vamos a condicionar la negociación a que pueda resolverse favorablemente una causa de beatificación del dictador. Sabemos muy bien con quién estaríamos negociando, ellos también.

Esto nos lleva a esta conclusion. Ninguna dictadura entra en una negociación para entregar el poder. Esto hay que tenerlo muy claro. Doquiera que un gobierno dictatorial ha entrado en una negociación ha sido para mantenerse en el poder, no para devolverle la soberanía al pueblo; en el mejor de los casos para devolvérsela a cuenta gotas.

Desde el punto de vista de los requisitos de una transición la racionalidad egoísta del dictador ha sido suficiente, a saber; negocio para salvarme. Nosotros negociamos para que se salve pero entregando el poder. ¿No implica una contradicción? Pues por supuesto que si la implica, ahí está el reto. Sucede que las transiciones no son cruzadas, no son siquiera la guerra por otros métodos. Transiciones son procesos en que dos grupos de adversarios deciden que más se pierde con mantener el status quo (la vida misma, la patria, el escarnio de la historia) que de arriesgarse (el poder, el prestigio, la vida) a una negociación. El dictador negociará cuando estime que no le queda otro remedio. El reto está en cómo llegar a esa circunstancia.

¡No podemos saltarnos etapas ni improvisar soluciones!

Para conseguir encaminar un esfuerzo de diálogo en el presente y con
futuro hay que precisar, como lo hemos iniciado aqui, puntos coincidentes; disidentes; lo que es y lo que no es negociable. Asi como revisar los aciertos y errores de los diálogos pasados – 1978 y 1994- a fin de nutrir y mejorar cualquier esfuerzo inmediato o mediato.

Agendas y participantes en cualquier actividad conjunta con representantes del poder en Cuba y cubanos de la Diáspora y del Interior habra que elaborarlas y
decidirlas entre todas las partes.

Podemos coincidir en los objetivos con estrategias distintas.  Por
ejemplo:

Todos queremos caminar juntos hacia ese mañana impostergable en el que los cubanos podamos vivir en el Hogar Común, laborando en la edificación de una sociedad más participativa, justa y libre.

El principio rector del quehacer nacional –en todos sus frentes- ha de
ser incluyente y democrático...  Ningún cubano capaz y de buena voluntad ha de ser marginado:  ni los militantes del PC ni los opositores pacíficos...  Que queden fuera los que se auto-excluyan...

El poder de los sin poder... es más ético que político...  Ellos han
sentido en su carne física y emocional el peso de los que sí tienen el
poder..., y se mantienen fieles a su compromiso con el futuro desde adentro.

Parece que la crisis nacional parece estar mitigada pero no
resuelta...  El poder en Cuba debe saber que solos no pueden caminar hacia la solución viable y sostenible de los problemas de la Nación y el pueblo cubanos. Es bueno y necesario bajar el tono de la retórica para poder empezar a caminar los atajos y veredas de la reconciliación nacional.

La Iglesia Católica en Cuba, desde 1993 ["El Amor Todo lo Espera"] ha
ofrecido ser Mediadora en un esfuerzo de Diálogo Nacional.  Por su
experiencia de 2000 años a nivel planetario, por sus recursos extra-nacionales, por su renovado prestigio pastoral, social, cultural y misionero, y por tantísimo
más se pudiera aprovechar –con resultados positivos inmediatos y mediatos- la
cooperación eclesial nacional.

 

For the Purpose of a Transition in Cuba

por Arq. Salvador Suvira

February 24, 2002

 

 

Brief Historical Analysis

The Republic of Cuba emerged as a continuance and a development of 19th-century colonial society, and as a republic it had already readjusted during the better part of the 20th century when a great rupture occurred, of which the consequences have perpetuated into the beginning of the 21st century.

Although we analyze the present to decipher the future, it is unavoidable to talk about the past that brought us to the current moment, and it is the only thing that has experience to advise the future.

From 1940 to 1952 Cuba enjoyed democratic regimes, and during that period the Cuban people were able to demonstrate their capabilities due to their freedoms and rights. We think it is useful to create a brief examination of the results up to 1952.

In January, 1939, the Democratic and Pluralist Central Workers Union of Cuba was established, and while it was recognized along with the CTM of Mexico as being the most representative organizations, it also gained significant social conquests.

In 1940 the Constitution of Cuba, which was recognized as the most advanced politically and socially in Latin America, was approved.

The country’s population approached six million inhabitants, and the mortality rate was 7.5 per 1000.

The gross national product was 2.031 billion pesos, which were on par with the American dollar.

The reserves in gold, metallic coins, and dollars, which were controlled by the state, reached $400 million.

The external debt was only $68 million.

Solid economic institutions with Cuban capital existed, including the National Bank, the Bank of Agricultural and Industrial Fomentation (BANFAIC).

The private banking sector operated with deposits that approached $656 million.

The national capital primarily owned the central sugar producers.

The sugar production that year reached seven million tons without neglecting other industries, and it rewarded the internal market while making it the major exporter of sugar in the world.

The tobacco industry was firmly established with the capacity to cover both, the internal market and quality exportation.

The cattle industry had reached a high level of development that, without restraining the national consumption of meat and milk, constantly maintained herds with a ratio of almost one head of cattle per inhabitant.

There were laws for which part of the unexpected earnings of a bartering market of sugar was distributed among the cultivators of the earth and the workers in the sugar-mills.

In the last six years of that period 200,000 apartments and lodgings were constructed principally from rubble-work masonry and concrete.

Asphalt roads spanned a total of 6,000 kilometers.

78% of the Cuban population could read and write.

880,000 children attended elementary schools.

In addition to the University of Havana, three new universities were founded. (1)

Let us not assume that the republic was perfect, because there are always elements to improve, new things to initiate, and harmful factors to combat. Economic-social contradictions, which needed to be overcome, existed between the city and the countryside. However, the balance illustrates a diligent society that had progressed notably on many levels. It contained a large middle class and social values that were expressed in progressive laws acquired in part by a working class organized at the beginning of the democratic revolution of 1933 led by Ramón Grau San Martín, Antonio Guiteras, and the Central Workers Union of Cuba (CTC) organized in 1939.

In 1952 the Cuban democratic rhythm was interrupted by Fulgencio Batista’s coup d’etat. This event occurred while the country was preparing to vote for its president. The two major candidates, Dr. Roberto Agramonte of the Orthodox Party and Carlos Hevia, an engineer, of the Authentic Party, were both qualified for their capabilities and honesty. Batista was also running as a candidate from a smaller party, but he had no hope of election.

Knowing that he had no possibility of being elected, and devoted to obtaining power, Batista initiated the coup d’etat on March 10 with the support of a large part of the armed forces. This was possible because the rebellion of September 4, 1933, with a few exceptions, had left an army in place with little moral conviction about its function in a democratic society, and now Batista could newly benefit from it.

The civil government felt incapable of maintaining itself in power in the face of such hostile military forces, and it abandoned the country, thus leaving it open for the dictator. To strengthen his position even further, Batista proceeded to license hundreds of officials, sergeants, corporals, and soldiers, all of which had not supported the coup. He also proceeded to make new appointments and grant promotions to his partisans.

Opposition and reaction existed from the beginning of the dictatorship. The political parties, whose preparations for the democratic confrontation had been ridiculed, displayed their discontent in this manner from the beginning. The student body, which was faithful to its tradition of argument and struggle, organized an opposition that was more active each subsequent time. The Central Workers Union of Cuba (CTC) called for a general strike, and during the seven-year dictatorship it organized many resistances and strikes against it. However, the economic prosperity that the country was enjoying and the capability of some public officials designated by the dictator tempered the critical and discrepant voices for the time being. Some syndicate leaders reached a pact with the dictator that would bring about recovery and personal benefits for the working class. Nevertheless, others suffered through repression and exile and contributed to organize a democratic resistance movement.

The opposition repeatedly initiated dialogues with the purpose of finding peaceful alternatives to return to the constitutional order. However, Batista was stubborn and intent on maintaining power. He arrogantly scorned the attempts to initiate constructive dialogues and only organized some fixed elections to impose his candidate. These elections stunned the national climate further and simply accelerated the conditions for the triumph of a popular insurrection.

In addition, different groups from diverse places on the Cuban political map developed as secret organizations that began with propaganda and proclamation and expanded to frontal military action: the conspiracy involving García Bárcena, the events of November 30 in Santiago, the assaults on the barracks of Moncada and Goicuría in Santiago and Matanzas, the expedition to Corinth, the Granma’s arrival, the attack on the Presidential Palace with the capture of Radio Reloj, the military insurrection of Cienfuegos, the assault on the Haitian embassy, the creation of the 2nd Front of Escambray, the transgression on Colonel Blanco Rico, and the appearance of the 2nd Eastern Front. The strikes of the workers, bankers, and electricians, the general strikes in Camaguey and Oriente, the strike in April, and the events of Humboldt 7 all serve as testimony to the Cuban people’s courageous struggle, finally including the popular rising tied to the general strike of January 1, 1959 that permitted the guerrilla group led by Castro to assume central power. The people who had approved of the Constitution of 1940 refused to conform to life under the Statute of "Viernes de Dolores", and Batista moved from the bloodless coup to crime as a way of maintaining himself in power at all costs.

The aim of the struggle for which many brave Cubans died was the fall of Fulgencio Batista so that the country could return to a democratic constitutional order and continue its development. According to public opinion, an establishment, which was not different from before, appeared. The "revolution" for the Cuban people was just that, and it was not the ideological realignment with Soviet Marxism. Certainly, no one desired the total demolition of the country's economic, political, and social orders that had already demonstrated its efficiency. The renovation of the republic was desired, which would bring about the reformation of those negative aspects that were evident but could not be tolerated, as in the case of administrative corruption. Likewise, people wanted the continuation of the country's industrialization and diversification along with the extension of educational, medical, and all types of services to rural areas that were difficult to access. In the democratic apparatus, as was mentioned earlier, Cuba had already demonstrated unrest for promoting to the classes more necessities with progressive legislation, and whatever a particular administration fell short of doing was the homework of the following administration.

When the downfall materialized, however, the events took another course. In this moment of total institutional crisis the population felt victorious, but in reality it felt helpless in the eventuality of an organized group that would want to reestablish a new dictator. Public institutions, which were appointed to preserve liberty and the system of rights, which acted as the army, and which also represented the political parties, were not in any condition to carry out these functions. Its own defeat, along with corruption in the higher ranks, demoralized the army, and the political parties lost confidence due to their inability to overthrow Batista.

Fidel Castro emerged as leader, along with a plan for absolute power and his group of unconditional followers, and he began to eliminate all who opposed him or had different opinions while also adopting the ideas and organizational methodology of the Pro-Soviet Marxist-Leninist system as the structure for Cuban society.

The economic and political support from the U.S.S.R. during the Cold War and Fidel Castro’s guided exaltation of the process, including his ignorance of the other insurrectional and revolutionary expressions, contributed to the perturbation of the Cuban people and the confusion of global public opinion.

After a huge, bloody, and painful effort was carried out to overthrow Batista, the population expected the best. The Cuban people observed with passivity the development of the government’s actions, granting it credit considering the suspiciousness it provoked. Understanding that all its past efforts could have been amenable to a necessity of a major struggle, it was something their emotions rejected. There was always a false argument at hand or a rationalization for maintaining another small piece of hope. A global perspective of the events of those first months and years, however, undoubtedly demonstrate an evident concatenation in accord with a preconceived plan to gain the final result of communizing Cuba.

Fidel Castro proceeded to insult the Cuban past as a perverse time, abominable and guilty of how much frustration each Cuban could have. The coined phrase at that time was very clear: "They married us with a lie and obligated us to live with it, but now it appears that the world ends when we hear the truth." With this therapy of multitudes, he incited and stimulated social angers in order to launch them against his opponents.

From the beginning foundational violence was established, and the people were persuaded to oppose their values and to favor a psychology of internal and external hostility that destroyed their best capabilities. Due to the actions of the government’s leaders and the unconditional communists, the new regime acquired a superhuman rank to dissolve all social and private aspects of life. "With the revolution everything, without the revolution nothing" became the supreme and lone command. With this order the solidarity that the Cuban people had as a population, and needed in order to mature as a nation, was destroyed. The destruction was so profound; it reached the basic level of society, which is the family.

The external hostility began with a disproportionate sermon against the United States that quickly became a visceral tirade.

The sovereignty of the country supposedly was in danger, and the Cuban people had to defend it, and this was the reason for arming themselves. Simultaneously, they praised Soviet Russia, which was sending them weapons with which to fight.

There was no peaceful ear for dialogue. For fear of falling into the center of the anger, the people suppressed their conviction: "de que no debía cambiarse camino por vereda," which expressed their desire not to change the established system. The individual was not allowed to think, because that obstructed the system; instead, the individual was obligated to obey. Cuba’s new socialist friends, in a "fraternal" move, armed Cuba to its teeth so that it could defend its sovereignty. Years later we read these words spoken over 150 years ago by the priest Father Felix Varela, "el que nos enseñó a pensar" (2), ("the one who taught us to think"), and they appear to be just right:

"The people lose their freedom either through oppression by a tyrant or through the evil and ambition of some group of individuals who take advantage of their own people in order to enslave them, while in passing proclaiming their sovereignty. The first measure is well known, and even the most ignorant individuals protest against the injustices of a tyrant; the second is less noticeable and usually eludes even from the most expert politicians" (3).

We believed then and presume now that that "tour de force" was a mistake against our geography, our history, our idiosyncrasy, our interests, and even our future, as present Cuban reality demonstrates.

The Country’s Present Situation

We prefer to comment on some outcomes. Considering the incredible effort and sacrifice imposed on the Cuban people during the last 42 years, it has even been difficult to eliminate the book of provisions. Not even the chronic housing deficit has been diminished. Health services, which were admitted as an achievement of the revolution, have suffered a great deterioration after the disappearance of the socialist blockade of Eastern Europe, and they have worsened even more with the creation and priority given to the so-called tourism of health that follows foreign exchange capture. Education also has deteriorated with the disappearance of Soviet assistance; it is not possible to provide numbers because the regime does not disclose information and conceals its mistakes or failures in a cloud of mystery. Cubans who visit their relatives on the island report of numerous scholastic institutions in the countryside which were the pride of the regime and that today are deserted because of lack of means to operate them. They have also been vandalized by citizens that were searching for materials and pieces to fix their houses. All of this occurred, because the regime has not been capable of creating a solid economy that permits it to meet the country’s needs. In another order of things, the sugar harvest is an annual agony, and its results always remain below expectations.

At the beginning of the revolution it was discussed that Cuba should belong to the Cubans, but that result was never realized, because the nationals have prohibited private investment while the foreign capitalists have all the ease of investing in the country. Additionally, the nationals have prohibited access to countless tourist locations and installations. As a matter of fact, due to the shortage of dollars, the government has also prohibited Cubans from buying products in the country’s assorted shopping stores.

The workers have lost their social conquests, and they make the lowest salaries of any country in Latin America. Their work is sold by a state enterprise at the lowest price to the capitalist enterprises without allowing the workers to exercise the fundamental principles of the right to labor: "Libertad sindical", (unionized freedom), "contratación colectiva", (collective contracting), and the right to "huelga y movilización social", (strikes and industrial action).

In 1959 a prominent discussion dealt with the preservation of the dignity of all Cubans, men and women alike, including the elimination of the sex tourism that plagued Havana, like any other big city. This fact became irresponsibly exaggerated in order to contrast the revolutionary present with the corrupt past, and even today some hostile or misinformed presses repeats it.

Nevertheless, the island today is the center of a global attraction for scandalous and degrading sex tourism, which is even advertised. To all this we can say that where ever the state has an absolute monopoly in all aspects, it cannot deny its responsibility for the bad results.

Citations

Portell Vila, Herminio/La Nueva Historia de la Republica de Cuba

José Martí

Pbro. Félix Varela/Cita de M. Maza en Seminario Miami, 25 de Julio del 2001

 

Preamble for a Transition

por Dr.Lino B Fernandez

The Necessary Demythologization.

We have given this testament, our vision of the revolutionary process in Cuba, as a backdrop of our conscience, which we cannot renounce. The opposition has also committed errors and has failures, all of which could be shown, because the Cuban process has not been easy for anyone. In our purpose of achieving the happiness of the Cuban population we have all failed: the supporters of power and us from the opposition. We reach out to believe with much optimism that this sentiment could reunite the divided nation and be the entryway of something fortunate for the Cuban people, if we accept being the two halves of the same failure. If not, there will be no transition!

For this to occur it is necessary to proceed with openness, because there is no other point of meeting other than the "truth". This element permits all sides to walk on firm ground. It is especially necessary to say this, because the Cuban regime has been a great manipulator. It has created many myths. It has manipulated Cuba's history. It manipulates the language when it pretends that "liberty", "democracy", and "free elections" do not exclusively mean what the entire world believes and accepts; instead they also designate a Cuban version that blesses everything that occurs on the island. It was a manipulation to call those who rose up in arms in the Cuban civil war during the first six years "bandidos", (bandits), and the member of the 2506 Brigade "mercenarios", (mercenaries). The individuals who were imprisoned for fighting against communism are not "delincuentes contrarrevolucionarios", (counterrevolutionary delinquents); instead they are political prisoners. One cannot label the Cubans who reside outside of the island "emigrados", (emigrants), because the majority of them left as political exiles. The organization of meetings of the "Nación y la Emigración", (Nation and Emigration) also engages in manipulation when it detracts from the notion of a Cuban exile community. Pretending to designate the representatives of the opposition is also manipulation, as is blackballing others. Manipulation exists when the government ignores and does not recognize the internal opposers and dissidents on the island. And of course, those who do not sympathize with the system have never been "gusanos", (traitors).

A change in mentality must occur now to prepare the country for the necessary transition. The Cubans on the island must understand that we and they are "un solo pueblo" (one people). They should distinguish between the opposition and internal dissidence, and this recognition of who is at the mercy of the regime is the best guarantee that the government can give regarding its real disposition for the necessary change. It should move, with political intention, towards the decriminalization of the criminal figures along with the liberation, without exception, of all the political prisoners.

This change in mentality should extend up to the approval of private property, which requires giving tenancy of the land to those who work it and make it productive, thus permitting them to create independent cooperatives and the commercialization of their production. The workers' right to organize themselves in independent syndicates should be recognized. As it occurs in foreign investment enterprises, the state should eliminate its exploitation of the workers, where it sells Cuban labor for dollars and only pays the workers a part of the value of their labor with the impoverished national currency. The Cuban citizens should be allowed to create all sorts of businesses. The practice of controlling the existence of enterprises or services should be abandoned by means of a domineering sternness that would eliminate it. In addition, liberty of association should be permitted, so that from the bottom a vigorous process of the growth of civil society can be initiated. The procedure of nominating candidates must also change so that any citizen can aspire to serve the country. The government should bring about legislation to allow private education. Furthermore, the Cuban people should be allowed to enter and exit the country according to their desires and without having to show any more documentation than what is normally used internationally.

Possessing control over a country does not demonstrate legitimacy for a regime. Moreover, having proclaimed a constitution designed according to the continuing interests of a dictator, one who does respect the freedom or human rights of the citizens, is also not legitimacy. Legitimacy must be born from the freedom of each citizen to express his/her will, and it must be proclaimed a social result of the society that concedes it. The interests of the state cannot be considered valid reasons for not correcting the errors or abuses; they should be corrected immediately because perpetuating them is a social crime.

Evidence appears to indicate that today in Cuba there is no crisis of controlled power, because it has been consolidated for 40 years in totalitarianism. But there is a huge crisis for the population on all levels, a dilemma that acquired truly dramatic trimmings at the beginning of the collapse of the socialist blockade. It is neither honest nor moral to permit this situation to continue indefinitely. It is also not honorable for the defenders of existing socialism to utilize their position to empower themselves in the means of production and to convert themselves in that manner into the capitalists of tomorrow. We believe that the necessary economic transition should be realized with justice, and not with opportunism.

 

It is certain that the youth has a right to a future. But Cuba's youth grew up in a limited setting and lacks experience in democratic practice. This is valid for the members of the armed forces and the PCC. In addition, a democracy cannot be created from above; instead, it must grow from below.

 

Proposals for Solutions to the Crisis and Obstacles to Overcoming It

We have already described how, in the search for power by power, the Cuban government has demanded countless sacrifices of the nation, the problems of which have not been resolved.

The centralized socialist system has implicated high social and human costs and has generated an economic crisis that has placed the nation’s own survival in danger. The common citizen feels each time more anguish for an increasingly difficult environment.

The present demands solutions. The conceptions, institutions, and political inadequacies have produced an increase of the gap between the sustenance levels of other countries, which before were behind, and the Cuban population. Without a doubt, changes in funds that allow Cuba to survive the existing crisis are needed.

We can not ask the people on the island to sacrifice more for an uncertain future that never arrives.

Today, the Cold War has ended for the rest of the world, but it has given Castro the intact benefit of his structure of totalitarian domination. Meanwhile, the Cuban democrats are politically weak as they were in the past, and maintain the same attitude they had during the Cold War.

The actual Cuban stagnation is due in part to the disposition of the international community towards Cuba. It has not changed, and maintains the same attitudes it had during the Cold War. This is the reason Cuba is still treated as a marginal subject in world politics.

The end of the Cold War has given birth to a new era where economics reigns. With this new vision of the world the Cuban crisis is being rationalized.

The insurmountable deficiencies of the Cuban system are never mentioned, as the total government centralism, the improvisations, and the exaggerated ideology that dominates the political, economic and social life of the country. Some speculate that the solution could come as a result of simple economic occurrences that international capitalism could produce. This solution, we think, is inspired by that old faith original capitalism had for the "laisser fair, laisser passer", but it has been proven wrong. It is imperative to condition Cuba for political changes.

Cuban opposition, internal and external, has the right to ask international activism for a political change in Cuba. We have the "people’s right" to solicit the protection of the Cuban people from the economic and social misery that are now destroying the country.

We believe that economic investments in Cuba are needed to remedy the incompetent subsidized economic policies from the U.S.S.R. that Castro sponsored for decades; as well as the needed ideological changes, denied to the Cuban people by Castro’s political blindness. But to naively believe that any investment would benefit the Cuban people is not acceptable.

 

What is happening in Cuba with the foreign investments shows that this is not the right path. The investments are not bettering the population’s standard of living; on the contrary, they are exploiting the natural resources of the country for the benefit of external markets. All this is done with the consent of the Cuban government. The foreign investors are only using the logic of the capitalists: to obtain great profits, exploiting the people. The Cuban government is facilitating this exploitation of the Cubans in order to obtain hard currency to keep in power and impose its official policies on the people. It is shameful that the benefit of the investors and the government is accomplished with the exploitation of the Cubans, who are kept as prisoners of the internal political system, and are badly paid for the richness they produce. With their attitude, the foreign investors have become accomplices of a government which has lost its prestige and makes them part of this exploitation.

Any proposal to end the Cuban crisis and the strategy used to obtain the needed changes has to detect the ba