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  Abril-Julio - Sept. 2006

CONTENIDO DE ESTA EDICION:

 

Discurso de Mia De Vits

Diputada socialista belga-flamenca en el Parlamento Europeo

Ex-presidenta del sindicato socialista belga Fédération Générale des Travailleurs Belges
quiero felicitar al PSOE de Bruselas de haber tenido el coraje de organizar este coloquio en torno al tema cubano y de dar voz a la oposición socialista en la isla – cosa no tan habitual en nuestras filas -.

El eurodiputado Luis Yáñez preside un acto público en Bruselas en favor de la izquierda democrática cubana

El coloquio "Cuba: presente y futuro", celebrado el 3 de mayo en el Centro Pablo Iglesias, sede del PSOE en Bruselas, reunió a un nutrido grupo de representantes de organizaciones progresistas que se desplazaron desde Alemania, Suecia, Italia, España y Bélgica para participar en la creación de Cuba-Europa en Progreso (C-EeP). Esta asociación internacional está presidida por Luis Yáñez, diputado socialista español en el Parlamento Europeo, y Manuel Cuesta Morúa,

 

 

Un Cubano llamado "Francisco"

Arq. Salvador E. Subirá

Al ingeniero Francisco la vida no le concedió años para cosechar su siembra de buenas obras y heroísmos, y fue quizás, para que siempre se le recordara joven. Ciudadano ejemplar, era un demócrata convencido que creía y confiaba en las instituciones republicanas, y en su régimen de derechos y deberes. Pero sus metas estaban al margen del quehacer político que él confiaba a quienes sintieran la vocación para ello. Las metas de Francisco eran espirituales y profesionales, y ya tenía adelantado un trecho en esas direcciones.

Aquellos días en que fuimos libres: Evocación del mensajero

Leonardo Calvo Cárdenas
    La noticia era esperada, el desenlace inminente, cuando en la noche romana del 2 de abril, el papa Juan Pablo II dejó de respirar ya todos sabíamos que el deterioro de su salud era irreversible y que la grandeza de su obra y ejemplo son inacabables. Los cubanos conmovidos en esta hora triste por lo que significó la vida y la entrega de ese hombre excepcional no podemos menos que evocar su paso por nuestra tierra.

 

Discurso de Mia De Vits

Diputada socialista belga-flamenca en el Parlamento Europeo

Ex-presidenta del sindicato socialista belga Fédération Générale des Travailleurs Belges

 

 

Bruselas, 3 de mayo 2006-05-30

 

Queridas compañeras, queridos compañeros,

 

 

quiero felicitar al PSOE de Bruselas de haber tenido el coraje de organizar este coloquio en torno al tema cubano y de dar voz a la oposición socialista en la isla – cosa no tan habitual en nuestras filas -.

 

Quiero felicitar también a los fundadores de la nueva asociación C-EeP, que quiere fomentar la corriente entre la izquierda democrática cubana y los socialistas europeos. Tenemos mucho que contarnos. Desde ahora acepto el pedido de C-EeP de entrar en el consejo de patronato, junto a mi amigo Karel Van Miert[1] y otros.

 

Hablar de Cuba nunca ha sido fácil para los progresistas y aun mas para los sindicalistas socialistas. Me acuerdo que, como responsable sindical de la FGTB-ABVV he tenido muchas ocasiones de enfrentarme, por ejemplo en los congresos, a propuestas o resoluciones hechas por uno o el otro delegado contra el bloqueo estadounidense de Cuba. Y a cada vez, tenia que decir que claro rechazábamos el bloqueo pero que había que añadir que eso no daba la menor excusa al régimen castrista por no respetar los derechos humanos en general y las libertades sindicales en particular.

 

Siempre en la FGTB y en la CIOSL hemos tenido alto, la Declaración de la OIT (de la que Cuba es miembro desde 1919) relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo, adoptada en 1998 y que Cuba ha transgredido continuamente.

 

En Cuba la libertad de asociación no existe, ni en lo político, ni en lo cultural, ni en lo económico ni, por supuesto, en lo sindical. Por lo tanto, tampoco existe la negociación colectiva.

 

Los estatutos del sindicato único estipulan  literalmente:

 

La CTC y los Sindicatos reconocen abierta y conscientemente la dirección superior del Partido Comunista de Cuba, como destacamento de vanguardia y máxima organización de la clase obrera, acogen, hacen suya y siguen su política”.

 

Sabiendo que el Partido Comunista es el único partido autorizado, sobre cual se sustenta el monopolio del poder, podemos decir que la CTC en Cuba actúa fundamentalmente como un especie de ministerio de trabajo dentro de una sociedad carente de libertad colectiva e individual.

 

Su función principal consiste en movilizar, controlar, dirigir e instruir políticamente a los más de tres millones de trabajadores del sector estatal afiliados casi obligatoriamente, e impedir que ellos defiendan sus demandas. En este contexto parece “normal” que en Cuba el derecho de huelga no exista, ni por ley, ni en la práctica.

Todo lo anterior implica que cada intento de crear sindicatos independientes del estado-partido es severamente reprimido. En marzo de 2003, 8 sindicalistas cubanos fueron condenados desde 12 hasta 26 años. Durante el juicio de los sindicalistas, el gobierno admitió que agentes de seguridad del Estado se habían infiltrado en el movimiento sindical independiente hasta en la cúspide.

Si bien no existe en Cuba el trabajo forzoso o el trabajo infantil en su forma mas detestable, se pueden hacer fuertes objeciones al sistema educacional que obliga a la mayoría de los estudiantes a partir de 15 años a ir a un internado en el campo donde tienen que ejecutar trabajos productivos, sin pago, 4 horas al día.

 

La OIT y la CIOSL han criticado también la discriminación en materia de empleo y ocupación que se practica constantemente en Cuba en detrimento de los trabajadores que no son considerados  políticamente cercanos al partido comunista. La misma discriminación se practica cuando se reparten artículos de consumo o se otorgan nuevas casas, vía los sindicatos de la empresa.

 

Nuestros sindicatos europeos deberían bien reflexionar antes de elaborar proyectos de ayuda que fortalezcan - en nombre de un progresismo europeo inoportuno - esos procedimientos.

 

Existen muchas otras transgresiones de las reglas internacionales a nivel laboral en Cuba. El personal de las empresas extranjeras (mixtas) es contratado, no por la empresa misma, sino por una agencia estatal. La empresa paga al estado el salario en dólares, la persona contratada recibe su salario en pesos nacionales, pero a razón de 5 % solamente de lo que cobra el estado, que se queda con los 95 %.

 

Las limitación de las libertadas democráticas y sindicales y la rigidez del Estado monopolística cubano han hecho colapsar la economía cubana y el valor real del salario y de las jubilaciones. La prohibición de crear empresas privadas a los ciudadanos cubanos hizo que surgiera un inmenso sector negro. Se difundió en las empresas estatales el robo de artículos destinados al mercado clandestino. Ha proliferado una atmósfera de cinismo, hipocresía y perdida de valores éticos nada saludable para la sociedad cubana.

 

Nosotros socialistas democráticos europeos, especialmente los sindicalistas, debemos apoyar a nuestros amigos de la izquierda cubana que tratan de rescatar los valores de izquierda: democracia, solidaridad, no-violencia, redistribución de la riqueza, igualdad de oportunidades. Sin el derecho de asociación, la libre expresión, la concertación entre todos los actores de la sociedad los trabajadores no pueden ejercer ni hacer valer sus derechos.

 

Saludo la manera inteligente y madura de la izquierda democrática cubana de actuar dentro del concepto de que una Cuba mejor es posible sin caer en la trampa de una lucha ultra-radical que haría el juego de los EE UU; la experiencia sindical me señala que ese no sería el camino idóneo. La pobreza, el odio acumulado en la sociedad cubana y la situación geopolítica que coloca a Cuba frente a unos EE UU con claras pretensiones hegemónicas – no permiten ese “juego”. Tarde o temprano el gobierno tendrá que dialogar con la sociedad cubana. Mientras tanto, ustedes, socialistas democráticos cubanos, están preparando el terreno, fortaleciendo su organización y gestando los principios fundamentales de la democracia y la solidaridad en la sociedad.

 

[1] Karel Van Miert es ex-presidente del Partido Socialista belga-flamenco y ex-comisario europeo.

 

(*)Discurso de una eurodiputada en la fundacion el 3 de Mayo del 2006, en Bruselas, de la nueva organizacion Cuba-Europa Progreso, que busca apoyar logisticamente y dar voz a la oposicion cubana para facilitar la democratizacion de Cuba.

La actual Eurodiputada fue jefa de los sindicatos Belgas en el pasado. Luis Yanez fundador del PSOE y Eurodiputado esta en el comite de fundadores de Cuba-Europa Progreso. Asi como el actual vice canciller de Italia Donato di Santo.( Informacion enviada por el secretrario de Cuba-Europa Progreso Dirk Vandenbroeck a la Coordinadora Socialdemocrata)

 

El eurodiputado Luis Yáñez preside un acto público en Bruselas en favor de la izquierda democrática cubana

Psoe Internacional

El acto fundacional de Cuba-Europa en Progreso reúne a socialdemócratas procedentes de varios países de Europa y a ciudadanos cubanos.

El coloquio "Cuba: presente y futuro", celebrado el 3 de mayo en el Centro Pablo Iglesias, sede del PSOE en Bruselas, reunió a un nutrido grupo de representantes de organizaciones progresistas que se desplazaron desde Alemania, Suecia, Italia, España y Bélgica para participar en la creación de Cuba-Europa en Progreso (C-EeP). Esta asociación internacional está presidida por Luis Yáñez, diputado socialista español en el Parlamento Europeo, y Manuel Cuesta Morúa, secretario general de Corriente Socialista Democrática Cubana, partido reconocido por la Internacional Socialista. En el encuentro participaron el Vicesecretario General del PSOE Europa, Antoine Quero, y la Secretaria de Administración y Finanzas, Isabel Jubete. Igualmente, ciudadanos cubanos residentes en varios países de Europa.

Luis Yáñez trazó un paralelismo entre la transición española, desde los últimos años de la dictadura hasta la promulgación de la Constitución de 1978, y la etapa actual en Cuba. "El protagonismo de la transición será del pueblo cubano y la solución vendrá del interior de la Isla", afirmó el parlamentario socialista. Yáñez planteó la hipótesis de una posible vía similar a la que conoció España durante su transición en la que confluirían un sector reformista del propio régimen, los sectores dinámicos de la sociedad cubana, organizaciones como el Ejército o la Iglesia, la disidencia, "que cuenta con un enorme caudal de valor cívico y constituye una referencia moral", además de "un mundo tan rico como el de la cultura y los intelectuales, tanto del interior como de la diáspora cubana". El eurodiputado español añadió que esta vía, con sus ventajas e inconvenientes, condujo a España a un régimen democrático, evitando enfrentamientos civiles, y que los países de Europa central y oriental siguieron modelos similares de transición.

Luis Yáñez reconoció la necesidad para los socialistas europeos de encontrar referentes en Cuba "con la finalidad de conocer la realidad de una sociedad viva y en ebullición" y ayudar así a una transición pacífica a la democracia. En este sentido señaló que Cuba-Europa en Progreso servirá de altavoz exterior para las voces del pensamiento progresista y democrático de la Isla.

No al tabú

El viceperesidente de C-EeP, Donato di Santo, miembro del Consejo Nacional de Democatici di Sinistra (DS, socialdemócratas, Italia), rechazó que el tema de Cuba pudiera ser considerado un tabú en los debates de la izquierda europea: "Nuestra defensa de las libertades individuales, los derechos humanos y la justicia no pueden conocer fronteras". Di Santo criticó el doble embargo existente, "el de Estados Unidos sobre Cuba y el del gobierno de Cuba hacia su pueblo". "Es un asunto de democracia y de reconocimiento de derechos a los ciudadanos, no es un asunto de ideología", añadió.

Varios miembros cubanos de C-EeP expusieron en el acto la oportunidad de desarrollar un programa de trabajo que incluya hermanamientos entre las diferentes organizaciones promovidas por la izquierda democrática cubana (de tipo político, revistas, centros de estudios, bibliotecas, etc.) existentes en la Isla con organizaciones similares consolidadas en Europa.

Los participantes se hicieron eco de unas palabras de Manuel Cuesta Morúa: "Para realizar nuestras metas necesitamos apoyos concretos desde los diferentes partidos miembros de la Internacional Socialista, de militantes de base que compartan nuestras sensibilidades, de grupos de solidaridad que entiendan la necesidad de que los cubanos preservemos nuestra soberanía frente a imposiciones externas y, al mismo tiempo, comprendan la necesidad de que Cuba se democratice. Necesitamos, además, fortalecer nuestros contactos internacionales con hombres y mujeres de la política, los sindicatos y los movimientos sociales y juveniles comprometidos con la idea de que la izquierda democrática es posible. También en Cuba".

 

Para más información: Cuba-Europa en Progreso, Rue de Laeken 137 (boîte 13), B-1000 Bruxelles, +32 15 33 95 22, cubaeuropaenprogreso@yahoo.com 

 

 

UN CUBANO LLAMADO

                 “FRANCISCO”

Rogelio "Francisco" Gonzalez Corzo


 

 

Al ingeniero Francisco la vida no le concedió años para cosechar su siembra de buenas obras y heroísmos, y fue quizás, para que siempre se le recordara joven. Ciudadano ejemplar, era un demócrata convencido que creía y confiaba en las instituciones republicanas, y en su régimen de derechos y deberes. Pero sus metas estaban al margen del quehacer político que él confiaba a quienes sintieran la vocación para ello. Las metas de Francisco eran espirituales y profesionales, y ya tenía adelantado un trecho en esas direcciones.

Mientras tanto, y como un río, nuestra república fluía. La independencia le había permitido decidir el cauce de sus acciones, y entre tramos pedregosos y remansos indecisos, pero también curvas afortunadas, ya llevábamos medio siglo de aventura. Y sabíamos que aquella república era buena. Pero desafortunadamente hubo una rotura del cauce democrático que precipitó sus caudales en una cascada de violencia.

 Fue precisamente en un mes de Marzo en que las leyes perdieron su prestigio. Y seguidamente, el nuevo régimen que las violó empezó a pagar favores con corrupción. Claro que estos desmanes provocaron respuestas seguidas de un contrapunteo ascendente de la violencia. Y pronto la libertad se sentiría asediada, y los derechos humanos asustados. Fue un tiempo bien difícil que llenó de inseguridad al pueblo de Cuba y le ratificó a Francisco y sus contemporáneos lo importante que eran los derechos y la libertad, y los sacrificios que había que estar dispuesto a hacer para disfrutarlos.

Su agenda espiritual era cristiana, y para desarrollarla escogió su militancia en la Agrupación Católica Universitaria de La Habana. Allí era notoria su piedad, su constante disposición a ayudar en cualquier proyecto de desarrollo social e intención cristiana, así como ayudar a otros miembros en cualquier trabajo por humilde que fuera, y cooperar en la recepción e inserción de los nuevos jóvenes que llegaban a la institución por medio del deporte y el apostolado. Y si hubiera que señalar un apostolado favorito, habría que destacar su  perseverante activismo para la creación de nuevas cooperativas de ahorro y crédito en comunidades de bajos ingresos con el fin de que ayudaran económicamente a sus miembros. Y como testimonio de su entrega a ese fin, llegó a depositar todos sus ahorros personales en alguna de ellas con el fin de infundir confianza en los asociados pobres.

Su amor por la Cuba física le llevó a la profesión de Ingeniero Agrónomo en la Universidad de La Habana con postgrado en una universidad de Louisiana, con la que seguramente soñaba podría fecundarle la tierra para obtener cosechas abundantes, para multiplicarle los ganados a la isla y desarrollar su floresta tropical.

El amanecer de 1959 pareció ser una aurora en todo sentido. Marcó el final de una lucha encarnizada y sangrienta que estremeció a toda la sociedad cubana. De nuevo fue posible sonreír porque se creía habíamos llegado al tiempo de una paz larga y llena de esperanzas. Parecía haberse llegado a la república perfecta, y lo mejor de la juventud cubana se aprestó a dar su mejor aporte para aquel renacer de la república.

El ingeniero Francisco entonces fue llamado a servir como profesional en el Ministerio de Agricultura, y se dispuso a hacerlo con el mismo entusiasmo que reinaba en todo el país. Además su nueva posición desde una institución de gobierno le permitiría dirigir acciones de la promoción social que se requería en nuestros campos. Este fue el caso de su cooperación con los Comandos Rurales que bajo el mando de Manuel Artime se desarrolló con el campesinado en la zona de Manzanillo en la provincia de Oriente.

Ya es historia, pero viva en nuestra memoria, que en esos primeros tiempos el nuevo régimen cometió crímenes, que por el recuerdo del miedo reciente y la pasión del momento, se aceptaron con omisión irresponsable. Y es que en aquel proceso también se movían pescadores de río revuelto. Gentes que bajo un discurso de redención social sólo querían apoderarse del Estado Cubano para implantar sus designios personales y totalitarios. Y por la abstención de muchos sobrevino lo que los truhanes frecuentemente logran conseguir. Poco a poco se fue asomando la mentira como una burla a nuestra ingenuidad. Primero con cantos de sirenas, luego con gotas de veneno, pronto desorientando la verdad y siempre con dosis progresivas de miedo. Hasta que terminó por descorrerse todo el telón y quedó al desnudo la escena de una gran traición. Así llegó un día muy triste en que ya no cabía duda de que habíamos caído en las manos de un desastre mayor que el anterior.

A veces la traición, que siempre es odiosa, es una decisión egoísta y desleal que un dirigente se toma en el desarrollo de un proceso público. Pero la traición castrista fue mucho más perversa por cuanto fue planeada previamente y ejecutada con cálculo y alevosía. Y esta “noche negra” del pueblo de Cuba fue el punto de partida para la increíble gesta del joven  Rogelio González Corzo, que debe registrarse para la historia como “Francisco”.

Como todos saben hoy hemos venido aquí a rendirle tributo a un general para el que no alcanzan las estrellas. A un patriota que todavía tiene su biografía dispersa en la memoria y el respeto de muchos que lucharon a sus órdenes, pero diáfana e inmarcesible en el cariño de toda su tropa. No se trata de adornar su memoria con bonitas palabras, sino de reconocer que su memoria nos llena de honor, embellece la historia de nuestro pueblo y nos revive el brío libertario.

Pero mientras demasiados sólo observaban angustiados la destrucción sistemática y perversa de las instituciones en que creían y el desprestigio planificado de los valores que daban sentido a su propia vida, Francisco no vaciló en detener su rutina y decidir su entrega a una tarea mayor: la de combatir a aquel régimen que traicionaba las libertades y el futuro del pueblo cubano. No importó que para ello tuviera que renunciar a sus intereses personales y cambiarlos por una gesta sobrehumana, y asumir plenamente esa tarea hasta las posibles consecuencias heroicas que podrían terminar en su martirio.

El suyo, no fue trabajo de militar en un ejército institucionalizado,  reconocido y apoyado por la totalidad de un Estado, con base económica reconocida en el presupuesto nacional, y conscripción forzosa para servir en las fuerzas armadas. No. A  Francisco le tocó llegar a ser general sin uniforme, sin plaza militar ni cuartel, y que tuvo la difícil tarea de congregar a ciudadanos de un pueblo en desconcierto, alistar tras de sí a un ejército de voluntades dispersas pero decididas, que creían en la democracia y querían luchar por ella: obreros, campesinos, universitarios, profesionales, empresarios, militares e intelectuales, motivándolos para una lucha desigual, organizándolos con estructura clandestina y manteniéndolos con espíritu de cuerpo. Lo hizo por su don de gentes, su inteligencia, su cordialidad, su habilidad política, su lealtad, y por una impresionante dedicación que contagiaba e inspiraba a todos a apoyarse en su reciedumbre viril. No buscó la jefatura pero le cayó en los hombros por su capacidad y porque era el que menos hurtaba su cuerpo al sacrificio y al riesgo.

Francisco pensaba en grande y con proyectos atrevidos, como el añadir nuevas guerrillas a las muchas ya creadas y en todas las provincias; contemplaba coordinar una acción militar conjunta sobre todos los centros de poder en la capital del país; planeaba la organización de un ejército clandestino en el Occidente de la isla para actuar en el momento oportuno con la toma de una base militar en Pinar del Río y el ulterior avance sobre la capital. Como reacción a las evidentes manipulaciones que la inteligencia norteamericana quería ejercer sobre las acciones en la isla a través del control de las comunicaciones, Francisco dispuso la creación de un sistema de comunicaciones independiente por radiotelegrafía con centro operativo en La Habana que cubría todo el territorio nacional y que ya se había empezado a implantar cuando el arribo de la operación de Bahía de Cochinos. E incansablemente trabajaba para lograr los medios que se necesitaban, y demostrando con hechos que sus intenciones no eran hacer presencia en la jugada política, ni pretendía que sus acciones fueran una carrera hacia el poder, y lo convalidaba su frecuente afirmación de que sabía que no sobrepasaría la lucha, pero que detrás vendrían quienes la culminarían en una nueva república. Por encontrarle imagen de poeta yo diría que fue como una de esas aves señeras que sabe levantar una bandada del paisaje al vuelo escalonado de los cielos, y le imparte su fe para viajar los espacios en formación de victoria. 

Todo esto mientras mucha burguesía y clase media alta, que era el apoyo natural para la lucha, iba abandonando masivamente el territorio nacional y menguando las posibilidades  logísticas. Unos por razones legítimas, otros por miedos insuperables, otros porque no se sentían con fuerzas para hacerlo, otros porque no estarían dispuestos al sacrificio, y otros por preferir delegar la defensa de sus derechos y confiar su destino y su futuro  a los intereses de una potencia extranjera.

Se dice rápido pero la tarea que asumió Francisco no era nada fácil, y sobre todo porque Francisco siempre estaba comprometido a lo mejor. No era fácil porque no sólo involucraba el evadir los mil ojos de la represión desbocada, sino también descifrar el alistamiento honesto del doblez interesado, conjurar todas las disensiones que son consustanciales a las pasiones de los hombres y recomponer el tejido roto por las ambiciones irresponsables que nunca faltan.

Pero para esa guerra había una necesidad imperiosa de medios y de armas que no se podían conseguir en la isla. El mundo se mantenía aturdido por el fenómeno político nuevo y sólo atinaba a contemplar los hechos como espectador. Pero la gran potencia del Norte sí descifraba los designios finales de aquel proceso que atentaba contra sus intereses estratégicos, y además disponía de todos los medios. Era sensato y natural el que se estableciera una cooperación entre las dos partes afectadas, y que esta cooperación estuviera presidida por el respeto entre ambas partes. A Francisco como Coordinador Nacional del M.R.R. y Coordinador Militar del Frente Revolucionario Democrático (F.R.D.) le tocó realizar muchas navegaciones riesgosas a través del estrecho de la Florida en los afanes de la Brigada 2506 y de la búsqueda de ayuda para los frentes internos. Pero Francisco también fue testigo excepcional del doblez con que actuaban los oficiales jefes de la inteligencia norteamericana, de sus permanentes intentos por dividir, controlar y manipular el curso de la lucha, y de su evidente intención de desconocer al clandestinaje operante dentro de la isla. Pero como la lucha era justa y necesaria, Francisco no vaciló en convertirse en el motor y eje de esa lucha, aunque fuese desigual y sin aliados fiables.

Francisco no fundó la lucha, pero sí fue de sus iniciadores, y trabajaba de una forma tan decidida, que pronto fue vistiendo responsabilidades cada vez mayores, y casi sin darse cuenta llegó a presidir esa lucha. Como lo realizó Martí en el 95, a Francisco también le tocó la difícil tarea de agrupar lo disperso. Y es por esa trayectoria y por el sacrificio de su vida, que Francisco representa de modo especial a toda una generación de cubanos que merece el nombre de “la generación de Francisco”, porque vislumbrando la tiranía que se gestaba, y escuchando el llamado de clarín de nuestra historia, se dispuso a dar la carga al machete de su tiempo.

Para soportar todas esas presiones Francisco hablaba con Dios. Más bien tenía trato íntimo con Él. No con un Dios de identidad abstracta, sino con el crucificado que enseñó el significado del amor y murió para redimir a todo el género humano. Nadie sabe lo que hablaban, pero sí puede deducirse de las acciones y del sacrificio que hoy merecen nuestro recuerdo.

De Francisco no se puede hablar sólo en tono histórico, porque él también era profundamente humano como todos. Cubano irredimible y redomado fiestero que no escatimaba la alegría ni las bromas. Despidió su familia al extranjero para evitar se convirtieran en rehenes, y también para quedar sin amarras que le impidieran darse por entero a la causa que sentía. Y como Ignacio Agramonte, él también sacrificó amores. El de una novia bonita y fina con la que quería estar y fundir su vida, y a la que sólo podía testimoniarle el amor en breves sorpresas telefónicas, y  algún encuentro fugaz.

Desgraciadamente para los cubanos, como destacó Arciniegas, el destino tiene un estilo especial para las luchas libertarias cubanas, y es la desaparición física prematura de sus mejores héroes, como es el caso de nuestro querido Francisco. Pero, aún en las bartolinas de La Cabaña, Francisco encontró batallas que había que ganar y donde también quedó expresado su liderazgo. Fue allí donde le quedaban pocas horas de vida y esperaba junto a sus compañeros de causa el difícil momento para el sacrificio de sus vidas. No se trataba esta vez de asuntos de este mundo al que esforzadamente había querido mejorar, sino en cumplimiento de su fe y de sus obligaciones como cristiano. Francisco no vaciló entonces en derramar su inmenso caudal de fe y toda su riqueza espiritual sobre aquellos hermanos suyos que necesitaban ser confortados y preparados para el difícil tránsito que se les avecinaba. Así se supo por el testimonio de un sacerdote que pudo visitarlos, y según dijo, ya no hizo falta que él dijera nada porque Francisco se había ocupado de todo.

Pero la oportunidad de esta tarde no alcanza para expresar todo el tamaño de Rogelio González Corzo. Esta es la biografía mínima de un cubano llamado Francisco, un cubano de ley que demostró ser de la estirpe de los libertadores que fundaron nuestra república, y cuya destacada presencia en la historia de nuestro país afianza la nacionalidad cubana.

Arq. Salvador E. Subirá

29 de Abril del 2006

Miami.  

 

Aquellos días en que fuimos libres: Evocación del mensajero

Leonardo Calvo Cárdenas



La noticia era esperada, el desenlace inminente, cuando en la noche romana del 2 de abril, el papa Juan Pablo II dejó de respirar ya todos sabíamos que el deterioro de su salud era irreversible y que la grandeza de su obra y ejemplo son inacabables. Los cubanos conmovidos en esta hora triste por lo que significó la vida y la entrega de ese hombre excepcional no podemos menos que evocar su paso por nuestra tierra.

El hombre que es modelo de sacrificio, entrega y devoción ha dejado de existir físicamente. El primer Sumo Pontífice no italiano en varios siglos, el que cambió la manera de liderar la iglesia católica, el papa peregrino, el que llevó su mensaje de paz y amor a cada rincón del mundo, el Papa del ecumenismo y la libertad, el santo padre de los derechos humanos, de los jóvenes y de los pobres tiene, también una significación trascendental para Cuba.

La visita a nuestro país, hace ya siete años, de este Papa sui géneris, que llevó su mensaje y ejemplo a casi 130 países, revistió particularidades llamativas, puesto que para esa fecha Cuba llevaba pocos años de estrenar el laicismo institucional, que en 1992 sustituyó al ateismo puro, duro y agresivo que por mas de 30 años caracterizó las proyecciones oficiales y matizó las relaciones sociales.

Lo que por muchos años parecía que nunca iba a suceder se hizo realidad en el cálido invierno de 1998, después de enormes esfuerzos y complejas negociaciones el papa viajero llegaba hasta nosotros. Las expectativas creadas por la histórica visita se caracterizaron por un polarizado extremismo: algunos observadores asumieron que el paso de su santidad por nuestra isla seria una especie de terremoto sociopolítico que estremecería en sus propios cimientos las estructuras del poder establecido, otros la valoraron como un incondicional espaldarazo político a las autoridades de La Habana. En mi criterio el impacto y trascendencia de aquel acontecimiento son mucho más esenciales y profundos que los entonces presumibles resultados políticos inmediatos.

El resonante acontecimiento nos permitió ser testigos -una vez más- de una de las prácticas habituales de las autoridades de la isla, por muchos años el gobierno cubano ha tratado, por todos los medios a su alcance, de desconocer, suprimir o desterrar fenómenos que no se avienen a sus intereses y diseños; pero cuando alguno de estos fenómenos demuestra capacidad de sobrevivencia y eventualmente amenaza con sobrepasar con su alcance y repercusión a esos intereses y diseños, entonces el alto liderazgo atrapa, capitaliza y manipula el asunto, así sucedió con el turismo, la circulación de divisas, el trabajo por cuenta propia, los mercados agropecuarios, la música rock o las tradiciones religiosas del pueblo cubano.

Ante la inminencia de la visita papal el máximo líder se convirtió en el principal promotor de la misma; sin embargo, a todas luces, el santo padre llegaba a Cuba gracias a la firmeza y entrega de los que durante muchos años enfrentaron obstáculos y avatares para que la iglesia siguiera viva y porque la crisis estructural del sistema llevó a amplios sectores de la población a reencontrarse con sus tradiciones religiosas, parcialmente pospuestas en la etapa épica-heroica de la revolución.

En los prolegómenos de la visita el presidente cubano dio su particular visión de las circunstancias vigentes y los antecedentes históricos que rodeaban el acontecimiento, llegando a decir que su gobierno nunca había tenido contradicciones con la iglesia católica, solo algunas polémicas teóricas. Acaso alguien puede pensar que hechos como la expulsión de sacerdotes, la supresión de los centros de enseñanza y las festividades religiosas, la reclusión de jóvenes creyentes -incluso sacerdotes ya ordenados- en los campos de prisioneros conocidos como Unidades Militares de Ayuda a la Producción, las tristemente célebres UMAP, y otros tantos vívidos ejemplos de exclusión y rechazo caen en el campo del mero debate intelectual.

El papa Juan Pablo II llegó a Cuba por fin el 21 de enero de 1998 y las expectativas de la visita fueron superadas con creces al menos en el ámbito de su impacto social. Si bien la visita papal no significó el por algunos esperado golpe demoledor y definitorio al poder por casi cuatro décadas arraigado en nuestro país, la apoteosis popular que desató fue la demostración de que tantos años de represión y esfuerzo ateísta no habían logrado enterrar la religiosidad del pueblo cubano y que después de tanta frustración y esperanzas derrumbadas los hijos de esta tierra volvían a encontrarse con dios.

En aquellos días inolvidables sucedieron cosas no vistas por muchos años en nuestro país y que me permiten afirmar que se puede hablar de Cuba antes y después de la visita del Papa.

En esos días por primera vez en mucho tiempo los cubanos nos volcamos masivamente a las calles y plazas de manera espontánea, libres, por un instante, de las ya acostumbradas presiones y compulsiones movilizativas.

Como si el santo padre hubiera lanzado sobre nosotros un manto mágico, protector y desinhibitorio, en aquellas jornadas, los cubanos dijimos y gritamos lo que quisimos pública y abiertamente, en las calles abordamos a los corresponsales extranjeros para contarles nuestras vivencias, verdades y frustraciones como si el miedo y la simulación no se hubieran enseñoreado nunca de nuestras mentes y espíritus.

A los cubanos, tan proclives a enfrentar los problemas y retos a partir de la violencia física o verbal, el Papa nos demostró en cada una de sus homilías e intervenciones como es posible ir a la raíz y la esencia de los más complejos asuntos con claridad, firmeza, consecuencia y convicción, pero con un lenguaje respetuoso y no confrontacional.

A la mañana siguiente de la última misa papal la plaza José Martí de La Habana había sido desmontada rápida y cuidadosamente, tal parecía que el día anterior, en el céntrico e histórico lugar, no hubiere ocurrido nada. Finalmente el Papa marchó y las iglesias cubanas no recibieron la libertad, los espacios y posibilidades que tanto necesitan para cumplir con su misión espiritual, cultural y social; pero lo que no ha podido borrar ni el tiempo implacable ni la desidia paralizante de los poderes fácticos en plaza -político y eclesial- es el impacto espiritual, moral, humano y político que en el alma misma del pueblo cubano dejó el mensaje de verdad, dignidad y amor que el santo padre nos trajo en aquellas 96 horas en que fuimos, nos sentimos y actuamos como hombres y mujeres libres.


__________________________
Leonardo Calvo Cárdenas, integrante de la Corriente Socialista y del Arco Progresista

 

       morm21@yahoo.com