Organizaciones No Gubernamentales
debatieron sobre cómo proceder después de la caída del régimen castrista
Con deliberaciones de las Organizaciones No
Gubernamentales fue clausurada en Praga la cumbre del Comité Internacional
para la Democracia en Cuba, en la que participaron ex presidentes de Europa
y América Latina, así como parlamentarios e intelectuales de todo el mundo.
Representantes de las ONG decidieron exhortar a la Comisión Europea a
elaborar un plan de cómo proceder después de la caída del régimen de Fidel
Castro. La necesidad de preparativos para la transición hacia el régimen
democrático en Cuba subrayó el día anterior el ex presidente checo, Václav
Havel, quien exhortó a los disidentes cubanos ponerse a pensar desde ahora
qué hay que hacer después de la caída de la dictadura castrista. Durante
tres días de deliberaciones, los participantes en la cumbre analizaron la
situación de los derechos humanos en Cuba. Firmaron el "Memorando de Praga",
en el que exigen la liberación inmediata de todos los presos políticos
encarcelados por el régimen de Fidel Castro. Expresaron su respaldo a las
fuerzas democráticas cubanas. La cumbre del Comité Internacional para la
Democracia en Cuba, celebrada en Praga, reunió por primera vez altos
políticos europeos y latinoamericanos en respaldo a la observación de los
derechos humanos en Cuba.
(Argentina)
La
clamorosa recepción que se brindó a Fidel Castro durante su visita a la
Argentina merece un análisis entusiasta. En el Congreso recibió la ovación
más intensa por los mismos lúcidos legisladores que tiempo atrás aplaudieron
el default, fue honrado por el Gobierno de la Ciudad (cuyo titular
estaba en campaña reeleccionista), fue invitado a dar una conferencia en la
Facultad de Derecho, fue seguido afanosamente por la prensa, fue recibido
por el flamante Presidente en la audiencia más larga y fue celebrado por una
concentración popular que bloqueó todo el centro de Buenos Aires. No cabe
duda de que una significativa franja de la sociedad lo ama y admira.
Esto coincide con lo que hace poco decidió el gobierno de Duhalde y ahora
el de Kirshner: abstenerse en las Naciones Unidas respecto a la necesidad de
investigar la violación de los derechos humanos en la isla. Recordemos que
no se trataba de condenar al gobierno de Castro, sino sólo investigar qué
sucede allí. Luego de infinitas denuncias que llegaron al colmo con el
fusilamiento de tres personas jóvenes tras su intento de huir del país, y el
encarcelamiento de decenas de disidentes, entre ellos un cuarto centenar de
periodistas, era obvio que correspondía hacer una averiguación, por lo menos.
Al gobierno argentino no le pareció necesaria y olvidó que hace apenas
veinte años nuestra sociedad clamaba por lo mismo. En esa época
necesitábamos que viniesen comisiones investigadoras, como ahora las piden
los cubanos perseguidos y amordazados. Rogábamos que llegasen en tropel: de
la OEA, de las Naciones Unidas, de países europeos, de los Estados Unidos.
Pero los argentinos somos incoherentes e inestables, ¡qué le vamos a hacer!
Pese a la dictaduras padecidas, amamos a un dictador. Somos así.
Claro, es un dictador que se dice socialista, cuyas picanas hacen
cosquillas y cuyos fusilamientos mejoran la calidad de vida. Nada de lo
horrible que él haga importa. Las denuncias sobre violaciones de los
derechos humanos en Cuba son un invento de la CIA. Castro es un ídolo, una
leyenda, el emblema del heroísmo y la noble lucha contra el imperialismo.
Todo lo que hace está bien. Y si algo no gusta, no es su responsabilidad.
Pregunto: si tanto se lo admira, ¿por qué no seguir su modelo? Se supone
que debe ser maravilloso. ¿Para qué imitar a Nueva Zelanda, Bélgica, Suecia,
España, Canadá - países complicados, modernos -, si el modelo de Castro es
más simple, movilizador y atractivo?
La Facultad de Derecho - según voceros entusiastas - se convirtió en la
Plaza de la Revolución. Castro pronunció uno de sus discursos más breves, de
apenas dos horas y media. Sabía que los argentinos aún no estamos entrenados
para escucharlo durante ocho o más horas, como se hace en La Habana. Pero
consiguió hacer delirar a las masas con sus anécdotas y proclamas seductoras.
Es un buen remedio contra la tristeza y el desencanto.
El modelo de Fidel nos daría otras ventajas, supongo.
Por ejemplo, no habría debates estériles sobre las acciones del gobierno.
Las críticas deberán desaparecer y, con eso, todos empujaríamos en la misma
dirección. No habría que gastar neuronas ni saliva sobre los problemas de la
sociedad, porque es tarea exclusiva de los funcionarios del régimen, que
nunca se equivocan. Tampoco habría que elegir entre diversos diarios,
noticieros, radios, revistas, porque habría lo mínimo indispensable, con
noticias oficiales únicamente. De esa forma no tendríamos que dudar entre
diversas fuentes ni afligirnos por las noticias derrotistas que inventan los
enemigos del pueblo.
Los periodistas entrarían en caja, eso sí. Los que se empeñan en ofrecer
una visión diferente, desestabilizadora, serán sometidos a juicio sumario,
expulsados de sus oficinas o enterrados en las cárceles. Ninguno podrá dar
entrevistas a extranjeros, sin el debido permiso. En nuestra despreciable
democracia suele ocurrir que aborrecemos a un periodista y no sabemos cómo
hacerlo desaparecer. Pues bien, en el nuevo régimen bastará denunciarle
algún desliz contra las autoridades y será hombre muerto. Nada más
placentero y expeditivo. El canciller Bielsa debería dar una vueltita por
las insalubres prisiones cubanas, entrevistar a los 74 disidentes condenados
a veinte o más años de prisión y después tendrá más elementos para afirmar
que allí reina la justicia (lástima que muy parecida a la última dictadura
militar que nos produjo cerca de 30.000 desparecidos.¡Qué le vamos a hacer!
la incoherencia, la incoherencia...).
También cosecharíamos los beneficios de que nadie pueda salir del país.
Los enemigos del pueblo dirán que nos hemos convertido en una gran cárcel. ¡Calumnias!
El paraíso no es una cárcel: quienes fugan lo hacen por traidores. Esto
resolvería por arte de magia la perversidad de querer hacer másters
en otros lados o ir a buscar mejor fortuna en el exterior. Se acabarán las
colas en los consulados (a menos que quieran ir a Cuba, cosa que no desea,
curiosamente, la multitud que se congregó frente a la Facultad de Derecho;
extraño, ¿no?). Ningún argentino pisará el aeropuerto internacional de
Ezeiza sin permiso del gobierno. Ahorraremos divisas. El único gasto serían
las balas contra los que intenten huir cobardemente. Usaremos los
fusilamientos preventivos al estilo de Castro, así como Bush hace las
guerras preventivas.
Otra gran beneficio vendrá del turismo. Los mejores lugares se
reacondicionarán para el disfrute de los extranjeros solamente. Llegarán
alemanes, españoles, suizos, noruegos, australianos, irlandeses a nuestras
playas y montañas, donde nosotros seremos los empleados, mucamas y botones,
pero jamás los huéspedes, así el dinero que dejan las visitas engordará al
Estado benefactor. Nos alegrará verlos desembarcar en oleadas y elogiar
nuestros hermosos paisajes, así como nuestra esmerada atención (el que
atente contra un turista preferirá no haber nacido). Por supuesto que la
prostitución será tolerada, en especial donde haya afluencia de turistas,
porque constituye un anzuelo importante, una gran fuente de trabajo y un
canal de ingreso de dólares y euros. Eso sí, las muchachas serán
prolijamente investigadas para que no se queden con el vuelto.
En cuanto a la educación, uniformaremos para abajo, siempre para abajo.
La educación será uno de nuestros principales logros... en la publicidad.
Todo el mundo deberá aprender a leer para enterarse de las buenas obras que
hace nuestro gobierno y leer los textos que responden a la ideología
fidelista. No nos importará la educación superior, ni estimular el
pensamiento crítico (¡esto jamás!), para no alimentar a los subversivos del
régimen. Tampoco habrá computadoras para todo el mundo, sino para los
funcionarios, así la gente no pierde su tiempo frente a la pantalla. Será
prohibida Internet, porque es el pórtico diabólico del mundo capitalista; en
su lugar, como ahora en Cuba, habrá "Intranet".
En materia de salud haremos propaganda también. Bastará con una Facultad
Latinoamericana de Medicina donde enseñaremos a colegas del Tercer Mundo. No
estaremos a la altura de los grandes centros de salud ni podremos comprar
los instrumentos de alta sofisticación. Pero nos dedicaremos a lo básico. Y
pondremos lo mejor en algunos establecimientos solamente, para mostrar
nuestros méritos a los visitantes incrédulos. Claro que los médicos deberán
conformarse con un sueldo de 5 a 20 dólares como máximo.
Formaremos las Brigadas de Respuesta Rápida, como las que inventó Fidel,
para ahogar de inmediato cualquier protesta. Por ejemplo, en menos de 24
horas se liquidarían a miles de piqueteros y demás organizaciones que andan
bloqueando calles y gritando por sus cuestionables derechos. Sin juicio, por
supuesto, para no gastar tiempo, ni dinero, ni angustiar a la gente. Puede
que esto disminuya el aflujo de simpatizantes a los discursos del líder,
pero otros vendrán por miedo. No será un problema porque el garrote convence
rápido.
Claro que también nos arreglaremos para que un país vecino importante nos
imponga un bloqueo económico, así tendremos siempre a mano esa excusa por
todas nuestras fallas. Y cuando se dispongan a levantarlo haremos alguna
travesura - nuevos fusilamientos, nuevos arrestos de periodistas- para que
no nos priven de esa excusa prodigiosa. Sabemos que el bloqueo no nos impide
negociar con el resto del mundo, de manera que será una buena arma
ideológica para los estúpidos. En el fondo no molesta.
Y, por supuesto, que nos pasaremos la vida escuchando largos discursos,
como el que Castro pronunció en la escalinata de la Facultad, para
convencernos de que vivimos en la gloria, que nos sobra el bienestar, que
aumentamos nuestra auto estima, que hemos alcanzado las maravillas que
escamoteaba la vil democracia liberal.
(España)
Hace
sólo unos días estuve en Berlín. Me reuní con amigos de varios países en un
lugar donde, hasta 1989, se pisoteaban los más elementales derechos.
Hace quince años, el Muro de la Vergüenza que separaba a los berlineses
fue derribado por una revolución de la libertad. Una revolución de ideas
tras la cual cayeron la gran mayoría de las tiranías comunistas del planeta.
Con aquella revolución se demostró quiénes tenían razón y quiénes no la
tenían.
Se demostró que los regímenes democráticos liberales, aquellos que tienen
como base fundamental la libertad de los ciudadanos, son moralmente
superiores a cualesquiera otros. Pero también que son mucho más justos,
avanzan mucho más eficazmente hacia el bienestar de toda la población y
logran sin duda una mayor movilidad social.
Lamentablemente no cayeron todas aquellas tiranías. Algunas siguen
todavía oprimiendo a millones de personas. Y lo siguen haciendo con el
beneplácito y hasta el aplauso de personas que viven en sociedades
democráticas y abiertas y que serían incapaces de tolerar una dictadura en
sus propios países.
Yo les pido a todos ellos que sean consecuentes. Que defiendan para Cuba
lo mismo que defienden para Europa. Que denuncien cualquier violación de los
derechos fundamentales con el mismo énfasis, ocurra donde ocurra.
La libertad de conciencia es un valor universal. No puede estar confinado
sólo a unos países, sino que debemos defenderla en todo el mundo. Aquí no
valen las llamadas al respeto a ninguna tradición cultural. Ninguna puede
justificar la ejecución o el encarcelamiento de quienes se limitan a
expresar sus ideas o a criticar a su gobierno.
Sin duda es más fácil criticar a gobiernos democráticos. Conlleva menos
riesgos. Denunciar a los totalitarios puede costar muy caro. Pero aun así
hay quien prefiere jugarse su libertad e incluso su vida por hacerlo.
Por eso hemos presentado en Madrid el manifiesto por la libertad de los
presos de conciencia en Cuba. Y hoy lo presentamos aquí, en Praga, junto con
Vaclav Havel, otra de las personas que arriesgaron su vida en defensa de la
libertad.
Animamos a cualquier persona que se sienta indignada por la prisión por
motivos de conciencia que se adhiera a este manifiesto.
Pido hoy aquí a todas aquellas personas que se han manifestado contra
cualquier gobierno democrático del mundo que lo hagan también contra las
violaciones de los derechos humanos en Cuba.
Pido a todos quienes alzan su voz, ejerciendo su libertad de expresión,
contra cualquier violación de los derechos humanos, que lo hagan también
contra la situación de los presos de conciencia en Cuba.
Pido a quienes se preocupan por situaciones de injusticia u opresión en
cualquier país del mundo que no olviden que en Cuba hay personas como Raúl
Rivero. Personas que están en la cárcel sólo por pedir democracia.
Hoy estamos en Praga porque a personas como Raúl Rivero y tantos otros se
les niega la sola posibilidad de estar también entre nosotros. Se les niega
ésta y otras muchas libertades individuales.
Nosotros no vamos a permanecer callados mientras en un país tan cercano a
nosotros como es Cuba se violen impunemente los derechos humanos.
Y vamos a seguir pidiendo la libertad de los presos sin descanso. Nos
seguiremos sintiendo personalmente agredidos mientras cosas como éstas que
hoy denunciamos sigan ocurriendo.
(Uruguay)
Con
mucho gusto participaré de la reunión cumbre sobre Cuba en mi carácter de ex
presidente del Uruguay. Me he comprometido en esta tarea por considerar que
la militancia democrática va más allá de la participación en la vida
política de cada uno de nuestros países. La actual situación cubana en
materia de derechos esenciales tiene que movilizar a los políticos e
intelectuales de todo el mundo, por encima de partidos políticos, porque se
trata de un atentado a las garantías que muchso de nosotros tuvimos para
actuar en la vida cívica. Los asuntos internos de Cuba los deben de resolver
los ciudadanos de ese país votando. Lo que reclamamos quienes participamos
en esta cumbre es que esos ciudadanos tengan la oportunidad hablar, escuchar,
escribir y leer todas las opiniones con entera libertad. Creemos que apoyar
esta tan simple pero tan valiosa garantía vale la pena. A ello nos
comprometemos.
Algunos de nosotros hemos vivido circunstancias nacionales, como en mi
caso, en las que determinadas minorías violentas atentaron contra gobiernos
legítimos. En el Uruguay ello fue una dolorosa realidad cuando los
guerrilleros tupamaros, a partir de 1963, pretendieron destruir las
instituciones democráticas y se levantaron contra gobiernos democráticamente
elegidos en forma ejemplar. Derrotada esta subversión, la siguió
lamentablemente un gobierno de hecho que procedió a clausurar el Parlamento
y persiguió y encarceló a quienes ocupábamos cargos en el mismo y a impedir
la libre expresión de las opiniones. Durante veinte años nuestro país estuvo
sometido a la violencia.
Durante aquellos años mucho apreciamos los esfuerzos que desde fuera se
realizaban para que volviéramos a ser un país libre. No se trataba de
alentar ninguna intervención extranjera en nuestros asuntos internos,
simplemente de lograr que en el Uruguay volviéramos a ser ciudadanos en la
plenitud de nuestros derechos. En ese entonces mucho apreciamos lo que otros
hicieron por nosotros.
Nos corresponde hoy actuar de similar manera respecto de Cuba y así lo
haremos.
(Suecia)
La
Unión Europea tiene una gran responsabilidad hacia el pueblo cubano. Debe
utilizar todos los medios a su alcance para apoyar, estimular y facilitar la
operación del movimiento democrático en la isla. El Parlamento Europeo ha
mostrado su apoyo al pueblo cubano al conceder el prestigioso premio Sajárov
a Oswaldo Payá, mostrando de esta forma no sólo su admiración, sino también
su apoyo al importante trabajo que con coraje el Sr. Payá realiza. El premio
le fue otorgado en nombre de todos los grupos democráticos cubanos. Ahora
debemos enfatizar que este premio no es simplemente un símbolo. Este apoyo
tiene que continuar a través de la condena al encarcelamiento de activistas
políticos y la búsqueda de maneras concretas de mostrar nuestro respaldo al
movimiento democrático. El pueblo cubano no ha sido olvidado, tiene el mismo
derecho a la democracia, la libertad y el estado de derecho que todos los
demás.
Carlos
Alberto Montaner
LA CUMBRE DE PRAGA Y LA LIBERTAD DE
CUBA
Hace algo más de un año la
fundación checa People in Need creó el "Comité Internacional para la
Democracia en Cuba". A la cabeza de esa nueva institución, con su
característico instinto solidario, se colocó el ex presidente Vaclav Havel,
y junto a él no faltaron a otros prestigiosos ex gobernantes como Arpad
Goncz, José María Aznar, Mart
Laar,
Luis Alberto Lacalle, Philip Dimitrov, Patricio Aylwin, Kim Campbell, Luis
Alberto Monge y Violeta Chamorro, ex presidentes y ex premiers de sus
respectivos países. También se sumaron algunos escritores muy notables, y,
entre ellos, el peruano Mario Vargas Llosa, el argentino Marcos Aguinis, el
mexicano Enrique Krauze, el polaco Adam Michnik y el francés André
Glusksmann.
Ese Comité ya está dando unos frutos impresionantes. Bajo sus auspicios,
convocada por D. Petr Pithart, presidente del Senado de la República Checa,
y por D. Cyril Svoboda, Ministro de Relaciones Exteriores, entre el 17 y el
19 de septiembre habrá en Praga una verdadera "Cumbre" titulada "Hacia la
democracia en Cuba". Se trata de la reunión política internacional más
importante que jamás ha tenido lugar para discutir los asuntos cubanos desde
que se estableció la dictadura en la Isla hace ya casi medio siglo.
Magnífico. Cuba es la asignatura pendiente de Occidente. A partir de
1989, cuando cayó el Muro de Berlín y los checos lanzaron su "revolución de
terciopelo", los gobiernos comunistas de Europa fueron desapareciendo uno
tras otro. Incluso los sandinistas nicaragüenses "prácticamente un
protectorado de La Habana", fueron liquidados en 1990 en unas memorables
elecciones forzadas por el fin del apoyo soviético y las presiones
internacionales de las democracias.
Sólo quedó en pie la dictadura cubana. ¿Por qué? La explicación que les
gusta dar a Fidel Castro y a sus simpatizantes es que la cubana había sido
una revolución entronizada sin la ayuda de Moscú, en la que se mezclaban el
nacionalismo y el marxismo leninismo, trenzados en torno a un carismático "Máximo
Líder", proceso político que todavía conservaba un gran fervor popular.
Pero la verdad es muy diferente y mucho menos benigna: la razón que
explica la duración del comunismo cubano hay que buscarla en la
inescrupulosa y brutal eficiencia del aparato represivo, tal y como sucede
en Corea del Norte. En en el verano de 1989, pocos meses antes de la caída
del Muro de Berlín, pretextando unos oscuros vínculos con el tráfico de
drogas, Castro se ocupó de fusilar a su mejor general, Arnaldo Ochoa, y a su
más próximo agente de inteligencia, el coronel Antonio de la Guardia, porque
los sabía partidarios de la perestroika, desencantados con el sistema
y fatigados con su viejo y fallido liderazgo que entonces ya había cumplido
tres décadas.
Fueron unos fusilamientos "ejemplares". Un escarmiento dentro de las
filas del gobierno para hacerle saber a toda la nomenklatura civil y
militar que cualquier desviación de la ortodoxia, o cualquier manifestación
de inconformidad y desobediencia serían pagadas con la vida. Simultáneamente,
arreció la persecución a los demócratas de la oposición y el Comandante, en
el tono más feroz que le permite su amplio registro histriónico, varias
veces manifestó públicamente los fundamentos de su estrategia política tras
la desaparición del bloque del Este en Europa: "primero se hundirá la Isla
en el mar antes de que abandonemos el marxismo-leninismo". Cuba seguiría
siendo comunista hasta el fin de los tiempos, aunque todos los cubanos
tuvieran que morir en el sostenimiento de una causa tan absurda.
Naturalmente, todo el mundo sabe que eso es imposible. Cuba no puede
seguir siendo indefinidamente una anacrónica excepción comunista situada en
el corazón de Occidente. Lo probable, pues, es que la situación comience a
cambiar cuando el dictador Fidel Castro - un anciano enfermo de 78 años -
desaparezca de la escena como consecuencia de la muerte o del creciente
deterioro de sus ya mermadas facultades mentales.
Esta afirmación va más allá de una simple conjetura: son muy perceptibles
los síntomas de que dentro de las propias filas del gobierno existe una
extensa corriente reformista, hoy sumisa, aterrorizada y callada, a la
espera de poder manifestarse tras la desaparición del dictador omnipotente,
como sucedió en China tras la muerte de Mao o, incluso, como ocurrió en
España tras el entierro de Franco. Eventualmente, esa vertiente reformista y
los más responsables disidentes de la oposición, dentro y fuera de Cuba,
forjarán una suerte de acuerdo nacional para propiciar por vías pacíficas y
sin represalias la transición hacia una democracia en la que se respeten las
libertades fundamentales. Una democracia, además, capaz de desarrollar un
modelo económico que ponga fin a la miseria, el racionamiento y la total
falta de esperanzas provocados por el estalinismo castrista.
Por eso es fundamental el apoyo internacional a los demócratas cubanos.
El mensaje que esta Cumbre de Praga transmitirá hacia la Isla tendrá un peso
incalculable en el curso de la historia futura de Cuba: "Ustedes no están
solos en su lucha. El mundo libre no acepta la perversa idea de que el
comunismo impuesto a los cubanos es una permanente forma de opresión. No
admitiremos una transmisión de la autoridad sin cambios. Sólo aceptaremos
como válido y legítimo un gobierno cubano que realmente exprese la voluntad
soberana del pueblo mediante unas elecciones plurales y libres realizadas en
medio de un clima de libertades y respeto por los derechos humanos".
Cuando la libertad, finalmente, llegue a Cuba, nadie tendrá duda: el
impulso final vino de Praga.
Patricio Walker P.
(Chile)
Para
el gobierno cubano y sus defensores la justificación para la innegable
violación sistemática de los derechos humanos del pueblo cubano radica en la
defensa de la soberanía. Esta 'defensa de la soberanía' parte de una premisa
inaceptable: que un estado puede ser soberano cuando su pueblo no lo es.
El pueblo cubano no es soberano porque no puede ejercer los derechos
fundamentales que le son innatos. El pueblo cubano no es soberano porque no
puede elegir libremente a sus representantes entre diferentes opciones
políticas. El pueblo cubano no es soberano porque no posee instituciones
jurídicas independientes que puedan fiscalizar al poder político. Por tanto,
el estado cubano no encarna la soberanía del pueblo de Cuba. La soberanía de
un grupo gobernante no puede estar por encima de la soberanía del pueblo.
Esta última, y sólo ésta, es la fuente del derecho político. Durante largos
años los chilenos luchamos para recuperar nuestra soberanía de manos de una
dictadura militar. Hoy nos sentimos obligados con aquellos hermanos cubanos
que bajo condiciones muy difíciles luchan de forma no violenta para
recuperar esta misma soberanía.
Durante los tiempos de la dictadura las embajadas europeas y
latinoamericanas en nuestros respectivos países les abrieron las puertas a
los luchadores cívicos y a los perseguidos políticos. El apoyo y el respaldo
recibidos por parte de la comunidad internacional por vía de estas mismas
embajadas fueron clave para la recuperación de nuestra soberanía. Es por eso
que en días recientes seis ex presidentes costarricenses y más de 300
diputados de diferentes países latinoamericanos hemos suscrito la Carta
de apoyo al movimiento cívico cubano.
Esta ya había sido suscrita anteriormente por un destacado grupo de
intelectuales argentinos. En ella se les pide a los gobiernos de la región
una cosa muy sencilla: que sus embajadas se abran al contacto con el
liderazgo opositor cubano tal y como es normal en cualquier país del mundo.
Tal y como ha hecho la misma Unión Europea en La Habana.
Esta carta se ha dado a conocer en San José de Costa Rica, en Santiago de
Chile, en Buenos Aires, en Ciudad Guatemala, en Montevideo y en Santo
Domingo. Es la expresión de un movimiento de conciencia y solidaridad que
aspira a abrir el mundo a Cuba: a esa verdadera Cuba que padece bajo el
rigor de un régimen totalitario.
Como expresa este importante documento: `Es hora de que nuestros
gobiernos instruyan a sus embajadas en Cuba para que se abran a todo el
pueblo cubano, tanto en sus actividades culturales como en sus recepciones
oficiales. De esta manera, cada país de Latinoamérica estará en contacto con
las diversas expresiones de la realidad cubana y contribuirá a fomentar el
pluralismo social y político en ese país, lo cual representará un gran paso
de apoyo en el camino a la democracia en Cuba, estimulando el control social
y fortaleciendo la integración política de la región.
`Los líderes latinoamericanos firmantes expresamos nuestro más vivo
interés en que las cancillerías de los países de Latinoamérica dispongan que
sus embajadas en La Habana, Cuba, hagan partícipes a representantes de la
sociedad civil independiente de aquellas actividades en las que
habitualmente en todo el mundo se hace a autoridades y funcionarios
gubernamentales y representantes de la sociedad'.
No puede la América Latina como región seguir dándoles la espalda a
quienes luchan por la libertad y la democracia dentro de la isla. Es hora de
que nuestras sedes diplomáticas se abran al contacto y la relación con los
demócratas cubanos dentro de la isla. El no hacerlo significa alentar,
aunque sea indirectamente, la perpetuación de la dictadura en la isla, y
esto sería una ofensa para los presos de conciencia que continúan privados
de libertad en las cárceles cubanas.
* Patricio Walker es diputado chileno del Partido por la Democracia
Cristiana (Concertación).
DECLARACION FINAL Y DOCUMENTO DE TRABAJO DEL MEMORANDUM DE PRAGA
Por Comité Internacional por la Democracia en Cuba
Durante
los días 17, 18 y 19 de septiembre del 2004 nos hemos reunido en Praga,
capital de la Republica Checa, para apoyar la lucha por el cambio
democrático en Cuba. En este foro han participado representantes y
ministros de la Unión Europea y la América Latina, ex jefes de Estado,
lideres de
organismos regionales e
internacionales, intelectuales, académicos, activistas de derechos humanos
y de organizaciones no gubernamentales, parlamentarios de Europa y América
Latina y representantes del movimiento cívico cubano. Han participado en
esta reunión representantes del más amplio espectro ideológico, entre
ellos: social demócratas, demócrata cristianos, liberales y conservadores.
Es
indignante e inaceptable que las personas sigan siendo encarceladas en
Cuba por sus ideas y actividad política pacifica. Sabemos que la mayoría
de los cubanos desea un cambio no violento para establecer la libertad y
la democracia en su país. Todos los aquí presentes estamos convencidos de
la necesidad de ese cambio gracias al contacto permanente que mantenemos
con el pueblo de Cuba, y no nos referimos solamente a la oposición
política, si no incluso, al ciudadano común paralizado por el miedo a la
represión.
La
verdadera fuente de soberanía radica en los derechos naturales que le son
natos a los ciudadanos de todo país. Un pueblo no es soberano si no puede
ejercer estos derechos, si no puede elegir libremente a sus representantes
políticos entre diferentes opciones ideológicas, si no puede contar con la
existencia de un poder judicial independiente que fiscalice el poder
gubernamental. Defendemos la soberanía cubana cuando defendemos el derecho
del pueblo cubano a la democracia y cuando exigimos que el gobierno cubano
cumpla con los acuerdos internacionales que ha suscrito en materia del
respeto a los derechos humanos y la democracia.
Sin una
amnistía general para todos los presos políticos, la devolución inmediata
a la ciudadanía de sus libertades publicas conculcadas y la celebración de
elecciones libres multipartidistas supervisadas internacionalmente, el
pueblo cubano no puede ejercer plenamente su soberanía.
Nuestro
objetivo radica en contribuir a crear las condiciones que le permitan al
pueblo cubano alcanzar la democracia por medio de una transición no
violenta. Nuestra prioridad radica en fortalecer a la sociedad civil y al
movimiento cívico que están logrando esa democracia. Para poder lograr
esto, queremos establecer objetivos comunes para un plan general de apoyo
al logro de la democracia en Cuba que pueda implementarse de manera
coordinada, a diferentes niveles y en diferentes partes del mundo. La
coordinación general y el respaldo a este plan corresponderán al Comité
Internacional por la Democracia en Cuba.
Los
siguientes mecanismos deben ser creados para ayudar a establecer las
condiciones que le permitan al pueblo cubano escoger libremente el sistema
político y económico que desee:
 |
Una red internacional de organizaciones no
gubernamentales que han expresado su solidaridad con la democracia en
Cuba. |
 |
Una red internacional de parlamentarios en apoyo
a la democracia en Cuba. |
 |
Un Grupo de Trabajo Presidencial en Apoyo a la
Democracia en Cuba |
 |
Una comisión de expertos para juntar las
lecciones de las experiencias de transición vividas en Europa y América
Latina y así ayudar al pueblo cubano en su propia transición a la
democracia. |
Los
mecanismos funcionaran según un plan de trabajo cuyas prioridades serán:
Destacar
que la comunidad internacional ni tolera ni tolerara la violación de los
derechos humanos en Cuba. Esto es clave como medida de apoyo a las
victimas actuales y como medida de prevención para que no haya violaciones
futuras.
Las
siguientes medidas serán implementadas para alcanzar este objetivo:
 |
Coordinar la adopción internacional de presos
políticos por parlamentarios y ONGs. |
 |
Preparar una lista de miembros del Régimen
Castrista que estén directamente vinculados a las violaciones de los
derechos humanos y procurar que no se les emitan visas para viajar a
países democráticos. |
 |
Movilizar a jóvenes, mujeres y a la sociedad
civil alrededor del mundo en solidaridad con la condena a la violación a
los derechos humanos en Cuba, lo cual solo se puede lograr mediante una
amnistía general y la plena recuperación de sus libertades civiles por
parte del pueblo cubano. |
Lograr
mayor reconocimiento internacional y legitimidad para el movimiento cívico
cubano mediante:
 |
El apoyo a la actual Posición Común Europea sobre
Cuba |
 |
La creación de un Grupo de Trabajo Regional
Latinoamericano que trabajara para abrirle las puertas de las embajadas
latinoamericanas en La Habana al contacto con el movimiento cívico
cubano. |
 |
El Grupo de Trabajo Presidencial en Apoyo a la
Democracia en Cuba se brindara como ente mediador para ayudar a la
oposición cubana a establecer acuerdos fundamentales de cooperación y
coordinación que llevaran a una transición pacifica a la democracia y al
estado de derecho. |
 |
Además, será una prioridad vital de este plan
ayudar al pueblo cubano en su transición a la democracia mediante la
creación de una Comisión Internacional que juntara las experiencias de
las transiciones en Europa y la América Latina con el fin de apoyar al
pueblo cubano en la construcción de un estado democrático. |
Reconocemos el Manifiesto por la Libertad de los presos de conciencia en
Cuba presentada por José María Aznar en esta cumbre y compartimos su
objetivo de una movilización mundial por la amnistía general para los
presos políticos cubanos.
El CIDC se
compromete con un trabajo de largo plazo a favor de la democracia en Cuba
para que algún día todos los ciudadanos cubanos puedan vivir con dignidad
y ejercer plenamente sus derechos como seres humanos. Esta cumbre marca el
inicio de un esfuerzo internacional concertado para ayudar a Cuba a
convertirse en un miembro integro de la comunidad democrática mundial. Es
con esta meta que nos comprometemos. Estamos convencidos que mediante sus
propios esfuerzos y con la solidaridad internacional, el pueblo cubano
será libre y tendrá paz.
Por el
Comité:
Marcos
Aguinis
Patricio
Aylwin
Kim Campbell
Philip
Dimitrov
Václav Havel
Jeane J.
Kirkpatrick
Mart Laar
Luis Alberto
Lacalle
Cecilia
Malmström
Luis Alberto
Monge
Matti Wuori