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El reino de la doble
moral,por Carmelo Mesa-Lago
Articulos Prensa Internacional
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PRENSA INTERNACIONAL El grupo disidente moderado cubano Arco Progresista pidió ayer ''con urgencia'' la transmisión definitiva del poder, de acuerdo al marco constitucional vigente, por la enfermedad que mantiene apartado del gobierno a Fidel Castro desde el 31 de julio.
CUBA A LA OPEP (3RA. PARTE). por Dr. Antonio LLaca Con el descubrimiento de grandes cantidades de petróleo y gas natural en el Golfo de México la geopolítica de esta región del globo cambió sensiblemente en la última década. Un significativo porcentaje de las reservas energéticas de los Estados Unidos (se citan cifras de hasta un 30%) yace bajo las aguas de esta porción del Caribe.
Detener la violencia Juan Antonio Blanco, Ottawa
Por
Elizabeth Burgos, París La expansión de la revolución obedeció a una vocación temprana de la alta jerarquía cubana, hecho que demostró ser una variante precoz de la mundialización y un ejemplo palpable del doble discurso que emplea Fidel Castro, pues el cubano es un gobierno aliado de los movimientos antimundialistas, no obstante practicar la mundialización de manera sistemática.
Arzobispo Pedro Meurice: "...uno presta el servicio de decir la verdad como la ve, con la esperanza de al menos ser escuchado y ser respetado. La verdad absoluta no la tiene nadie, la vamos encontrando juntos..."
Violencia endémica
por
Trujillo fue un tirano ególatra al que tres hermanas se le enfrentaron
valientemente. En una ocasión abandonaron antes de tiempo una de sus fiestas
y, en desafío, se negaron a disculparse. Él se vengó confiscando algunas de
sus propiedades y acosándolas despiadadamente.
[19-03-2005] Por
Carlos
González-Shánel
Con este espacio, "Del Totalitarismo a la Democracia", Radio Praga trata
de ofrecer un vistazo sobre lo que ha representado el proceso de
transición en la República Checa. Este espacio está dedicado a todas las
personas interesadas en conocer detalles sobre la transformación checa
desde la dictadura comunista hasta la democracia, por lo que creemos que
encontraremos muchos radioescuchas en Cuba, donde importantes sectores
de la población se preparan también para un proceso de cambio pacífico
en la Isla. En el espacio de hoy nos referiremos al 2 aniversario del
encarcelamiento masivo de opositores y periodistas por el régimen de
Fidel Castro.
Tres fantasías y una realidad por Rafael Rojas Al parecer, resulta inevitable que la política cubana y, sobre todo, la ruidosa y mezquina opinión pública que la acompaña, en la Isla y en el exilio, tenga que ver más con fantasías que con realidades. En Cuba, mientras el ejercicio del poder se vuelve cada vez más racional y realista, como corresponde a su estirpe maquiavélica y leninista, la opinión pública, incluso aquella que se pretende crítica u opositora, se vuelve cada vez más fantasiosa e idealista.
La excepción caribeña por Marifeli Pérez-Stable Wash CARTA ABIERTA A FIDEL CASTRO DE UNA JOVEN CUBANA. Ante todo un respetuoso saludo, mi nombre es Sahilí Navarro Alvarez, tengo 18 años de edad, resido en la Provincia de Matanzas, en el Municipio de Perico, y soy la hija de Félix Navarro Rodríguez actualmente condenado a 25 años de privación de libertad en la última ola represiva desatada por su régimen, el 18 de marzo del 2003, y quien le presentó el 29 de julio del 2002 una carta exigiendo su renuncia inmediata.
Dr. César Gaviria, de parte del Mecanismo
de Enlace y Seguimiento de los -Acuerdos de Mayo de la Coordinadora Democrática,
a nombre de Asdrúbal Figura del Dia: Marifeli Pérez- Stable La otra guerra por Elizabeth Burgos Entrevista al senador Daniel Kroupa Radio Praga Entrevista con el senador Daniel Kroupa - II parte
Con el descubrimiento de grandes cantidades de petróleo y gas natural en el Golfo de México la geopolítica de esta región del globo cambió sensiblemente en la última década. Un significativo porcentaje de las reservas energéticas de los Estados Unidos (se citan cifras de hasta un 30%) yace bajo las aguas de esta porción del Caribe. Quiero antes de continuar esta tercera parte de Cuba a la OPEP detenerme en una breve explicación acerca de la zona económica exclusiva (ZEE) de Cuba en el Golfo de México; se trata de 112,000 kilómetros cuadrados de forma aproximadamente igual a la de una punta de flecha que bordea las costas norte y noroeste de las provincias occidentales de la Isla proyectándose su extremo distal en el Golfo y hace frontera con las correspondientes a la República Mejicana y a los Estados Unidos; este espacio acuático, de gran tradición pesquera en el pasado, en la actualidad es apreciada como fuente de combustibles fósiles. La ZEE de Cuba ha sido dividida en 59 bloques que han sido ofertados a licitación internacional, derechos para la exploración y producción de hidrocarburos han sido ya adquiridos por empresas de Canadá, China, España-Argentina, Noruega, etc. Estudios quizás demasiado optimistas de la Universidad Nacional Autónoma de México y la estatal PEMEX ( Petróleos de México) sitúan las reservas probables del Golfo en unos 100.000 (cien mil) millones de barriles de crudo a diferentes profundidades, unos más fácilmente accesibles a la tecnología actual de extracción mientras otros aún tendrán que reposar algunos años bajo el lecho marino, sin embargo las reservas probadas en la actualidad en la ZEE norteamericana corresponderían a unos 15 mil millones de barriles y las de Méjico a unos 22 mil millones de barriles. Estudios del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) han demostrado para la ZEE de Cuba unos 4,8 mil millones de barriles y 9,8 trillones de pies cúbicos de gas asociado o libre, cifras muy superiores a estimados anteriores que las situaban en 1,6 mil millones de barriles; estas cantidades alcanzarían no solo para satisfacer las demandas energéticas cubanas durante décadas sino también para hacer de la Isla un exportador neto de energía. Sin duda alguna para los tres países el Golfo de México resulta en la actualidad un reservorio energético del cual no podrán prescindir, más aún con los tiempos que corren de enorme inestabilidad política en la zona del Oriente Medio (principal abastecedora mundial) y la volatilidad de los mercados que ha hecho alcanzar elevados precios al barril de petróleo con una perspectiva real de continuar la tendencia alcista en el futuro. Desde hace una década la producción cubana de petróleo y gas viene reportando continuos ascensos y aporta en la actualidad la mitad del consumo nacional de unos 160,000 barriles/día; los recientes anuncios (Feb.2006) de Pebercan en Montreal (Canadá) consistente en el hallazgo de crudo pesado de calidad a 50 kilómetros al este de La Habana y la compra por Cuba de 12 equipos de perforación ( denominados comúnmente en Venezuela “taladros”) suman más elementos de certeza a las potencialidades de la Isla. Todos estos factores han sido un fuerte atractivo para las transnacionales del ramo que continúan llegando a la Isla con la finalidad de asegurarse una parte de este rico filón energético, la última en sumarse es la empresa India ONGC-Videsh Ltd., filial internacional de Oil and Natural Gas Corporation existiendo también la intención de empresas norteamericanas en afianzarse una participación en tan atractivas reservas, a tal efecto el “Encuentro de Energía Cuba-EE.UU.” efectuado en Ciudad de México a comienzos del mes en curso en el cual participaron 45 compañías norteamericanas entre estas Valero Energy Corporation , la mayor refinadora de EE.UU., y 16 funcionarios cubanos de alto nivel entre los que destacan el director comercial de Cuba-Petróleo ( Cupet ) Juan Fleitas y el Viceministro de Industria Básicas Raúl Pérez de Prado lo que demuestra la importancia que ambas partes dieron a este primer contacto concebido como reunión informativa y de conocimiento mutuo. Según palabras del Viceministro Pérez “deseamos que los americanos inviertan” mientras otros funcionarios cubanos garantizaban absoluta discreción en cuanto a los modos de inversión pero la reunión no llegó a concluir en el sitio de comienzo, el Hotel Maria Isabel Sheraton, debido a la actuación de autoridades del Departamento del Tesoro norteamericano que lograron la expulsión de la delegación cubana de las instalaciones hoteleras haciendo valer leyes y regulaciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros ( OFAC ) que impiden el comercio con Cuba originando así que este primer “encuentro” se convirtiera en el primer “desencuentro” entre Cuba, EE.UU. y también México con motivo del petróleo del Golfo. Evidentemente ha de haber resultado humillante la expulsión de los funcionarios cubanos del Sheraton, a este respecto numerosos han sido los pronunciamientos en contra de tal acto por parte del Gobierno cubano, de los funcionarios agraviados y de ciudadanos y organizaciones del país anfitrión; el incidente terminará de ventilarse ante los tribunales mejicanos que podrían multar a la gerencia del hotel hasta por 400,000 dólares, sin embargo cabe también preguntarse: ¿y qué diferencia existe entre esta humillación y la que a diario sufren los cubanos de a pie a quienes les está vedado hacer uso de los centenares de instalaciones hoteleras de la Isla?, la respuesta al parecer responde a una lógica perversa : existen “humillaciones malas” y “humillaciones buenas”, sobre estas últimas, que interesan a millones de cubanos habitantes de un país donde oficialmente no existe la discriminación , como ha escrito el periodista José A. Fornaris, nadie dice nada. Fdo. Dr. Antonio Llaca. Febrero 28/2006 Desde la ciudad de El Tigre. Edo. Anzoátegui. Venezuela.
La expansión de la revolución obedeció a una vocación temprana de la alta jerarquía cubana, hecho que demostró ser una variante precoz de la mundialización y un ejemplo palpable del doble discurso que emplea Fidel Castro, pues el cubano es un gobierno aliado de los movimientos antimundialistas, no obstante practicar la mundialización de manera sistemática. Por ello, no fue casual la visita de Fidel Castro a Caracas apenas unos días después de su entrada a La Habana. El pretexto fue sumarse a los festejos del primer aniversario de la caída del general Marcos Pérez Jiménez. Aquel 23 de enero de 1959 aprovechó la ocasión para declarar a la cordillera de Los Andes como la futura Sierra Maestra de América Latina. En un país en donde acababan de realizarse las elecciones más irreprochables de su historia y se inauguraba la institucionalización de la democracia, aquellas palabras significaban una declaración de guerra contra la democracia y así lo entendió Rómulo Betancourt, el presidente recién elegido. Las palabras del líder cubano no eran una metáfora ni un mero recurso retórico como podría creerse. El intento de suplantar el corpus simbólico-geográfico del continente y doblegarlo a las referencias geográficas de la naciente historia oficial cubana, expresaba al pie de la letra la voluntad del líder cubano de transferir al continente el campo de batalla de su enfrentamiento con Estados Unidos, mientras se auto-erigía como el líder continental de esa guerra. Medirse con Estados Unidos fue y es el móvil de su acción. Estados Unidos es para Castro al mismo tiempo, enemigo y modelo de imitación: de allí que su política, en particular hacia América Latina, revista rasgos imperiales. Para ello desarrolló un escenario de guerra acorde con su mecanismo de acción: el juego doble. Castro es un jugador que lleva siempre una carta escondida bajo la manga. El discurso destinado a los revolucionarios latinoamericanos era el de colaborar para que sus países alcanzaran la “soberanía nacional”. Pero muy precozmente se percató de las ventajas que le deparaba América Latina como moneda de canje a su favor en sus relaciones con los imperios con los que le tocó lidiar: Estados Unidos y la URSS. En relación a Estados Unidos, tras la crisis de los misiles, mediante el “inter-nacionalismo instrumentalizado” —como lo definiera el periodista italiano Saverio Tutino— desencadenó un proceso de lucha armada generalizada que sumó a América Latina en una guerra de permanente hostigamiento, cuyo objetivo era preservar la seguridad de Cuba, pues obligaba a Estados Unidos a dispersar sus fuerzas al tener que batirse en varios frentes a la vez. Al mismo tiempo, Castro garantizaba la perennidad del modelo político que impuso en Cuba y el de su poder personal. En relación a los soviéticos: a cambio de los ingentes medios militares y económicos proporcionados por la URSS, Cuba alcanzaba un liderazgo innegable en el continente, al convertir a América Latina en zona de expansión soviética. Para poner en obra su proyecto, Fidel Castro se dotó de un modelo de intervención que fijaría las pautas del modo de relacionarse con los países latinoamericanos en el que prevalecía y prevalece: por un lado, la presencia de personal militar y de inteligencia (en las guerrillas en los años 1960, y hoy, bajo la fachada de técnicos de toda especie), y, por el otro, el trabajo de penetración de los estamentos institucionales mediante una diplomacia de la injerencia y del hecho consumado. Nadie imaginó entonces que aquel 23 de enero de 1959 se inauguraba en Caracas un período de enfrentamientos entre dos concepciones opuestas de la política y del ejercicio del poder cuyas consecuencias están hoy más vigentes que nunca. Desde 1959, como consecuencia del advenimiento del poder castrista, el forcejeo entre democracia y fractura institucional violenta ha sido una constante de la historia de América latina. La opción de la democracia, personificada por Rómulo Betancourt, y la de la violencia radical y la fractura de las instituciones, por Fidel Castro y Ernesto Guevara, son los dos polos entre los cuales ha oscilado desde entonces el destino del continente. Se adjudica la decisión de exportar la revolución a una reacción defensiva ante la hostilidad de Washington hacia el régimen de Fidel Castro. Sin embargo, basta consultar algunas fechas para invalidar este argumento. Mucho antes del enfrentamiento con Estados Unidos se realizaron desembarcos desde Cuba hacia países latinoamericanos que marcaron el comienzo de una verdadera política de Estado cuyo presupuesto doctrinal fue la línea de la lucha armada para la conquista del poder político, dogma opuesto al de la coexistencia pacífica aunado a la línea electoral que profesaban los partidos comunistas. La lucha armada se impuso desde entonces en el seno de la izquierda revolucionaria a nivel continental. La primera expedición sale de Cuba rumbo a Panamá en abril de 1959. En junio de 1959 sale otra rumbo a Santo Domingo, en la que participaron sobre todo, venezolanos y cubanos y luego otra en agosto del mismo año hacia Haití; hubo también varios intentos hacia Nicaragua. Desde el inicio de los años sesenta se crean en Cuba las escuelas de entrenamiento de guerrilla, y se comienza el plan de becas para estudiantes latinoamericanos que en realidad era una manera disimulada de atraerlos a la isla para darles entrenamiento militar. Los primeros desembarcos tenían como justificación derrocar las dictaduras imperantes en aquellos países, pero muy pronto, en particular con el estallido de la lucha armada en Venezuela, —con su recién estrenada democracia— se demostró que se trataba de una línea general que no se detenía en contemplaciones históricas ni consideraba circunstancias propicias. El 27 de enero de 1959, Ernesto Che Guevara pronunció un discurso en un meeting organizado por el PSP (Partido Socialista Popular, antiguo partido comunista cubano) que no dejaba dudas al respecto; decía que el ejemplo de la revolución cubana era un ejemplo para América Latina, que había demostrado que un pequeño grupo de hombres “apoyado por el pueblo y sin miedo a morir” podía destruir a un ejército; y afirmó : “Nuestro futuro está intimamente ligado al de los países de América Latina.” Fidel Castro sentaba su legitimidad histórica y la de su régimen en la realidad íntima de la historia cubana. En la revancha que Cuba tenía pendiente con Estados Unidos debido a las condiciones (consideradas a posteriori por muchos cubanos como humillantes), y a la forma en que se dio la independencia de la isla de España. El trauma de 1898 es la herida de Fidel Castro nunca restañada, seguramente inculcada por su padre, español que participó en la guerra pero en defensa de la corona española, por lo tanto vencido por Estados Unidos. La frustración de una república nacida bajo la tutela norteamericana es lo que motiva a Fidel Castro a enfrascarse en un mecanismo de desquite interminable con el poderoso vecino del Norte. Sin embargo, como nada que ataña las relaciones entre Cuba y Estados Unidos es simple, la versión de la invasión norteamericana no se ajusta totalmente a la verdad, pues en realidad, la intervención de las tropas norteamericanas fue favorecida por los principales jefes independentistas cubanos que vieron en la intervención una manera de terminar la guerra, pues de hecho, las fuerzas militares enfrentadas habían llegado a un empate: la política de tierra arrasada impuesta por el jefe militar español Valeriano Weyler había dado sus frutos y España había recuperado de nuevo parte del territorio de la isla. Y como lo apunta el historiador cubano Rafael Rojas, la más alta autoridad independentista cubana, Máximo Gómez, reconoce que “Estados Unidos están llevando a cabo por Cuba un deber de humanidad y civilización...hasta ahora sólo he tenido motivos de admiración respecto a los Estados Unidos. He escrito al presidente McKinley y al general Miles agradeciéndoles la intervención americana”. Para los patriotas, tras una guerra cruenta que duraba desde hacía varios años, y sin recibir ayuda alguna de ningún país latinoamericano, el apoyo norteamericano significaba poder expulsar definitivamente al ejército español de la isla para poner término a la guerra, además de obtener fondos para la reconstrucción del país arruinado. Y como lo expresa el gran historiador cubano Manuel Moreno Fraginals, los cuatro años del gobierno del general Leonard Wood, representaron una acelerada modernización del orden colonial cubano. Modernización cuyo coste fue la Enmienda Platt y la tutela económica y política de la isla. El trauma de la independencia tiene una doble faz, de allí los sentimientos encontrados que despierta entre los cubanos. No se trata de negar los deseos innegables de Estados Unidos de sentar su autoridad sobre la Isla. Pero el hecho específico de la presencia de los marines en el desenlace de la guerra de independencia cubana no fue producto de un acto de violencia invasor, como lo pretende la versión oficial cubana, sino que los marines acudieron al llamado de los propios ndependentistas deseosos de poner término a la guerra. Ese hecho conllevó la instauración de la tutela impuesta por Estados Unidos sobre la isla. Doble configuración en donde un elemento anula al otro. Al verse obligada a pagar por la ayuda recibida el precio de su soberanía hipotecada (lo que no estaba previsto por el ejército mambí), queda abolida la gratuidad del don y por lo tanto, distorsionada la representación simbólica de la pertenencia nacional; tal vez por ello, el término que más emplea Fidel Castro en sus discursos es la palabra vergüenza. Desde entonces Cuba mantiene con Estados Unidos una relación de amor-odio que le da un sesgo de complementariedad a las relaciones entre ambos países y que le otorgó, de hecho, a Fidel Castro, una legitimidad que no hubiese podido alcanzar de otra manera. (Es algo semejante a esos divorcios conflictivos que se alargan tanto que terminan convirtiéndose en una continuidad del vínculo matrimonial). El status que ocupa Cuba en la geopolítica es puramente simbólico y sirve de aliciente al sentimiento anti-americano que profesan millones de personas. Es lo que explica el espacio desmesurado que ocupa un país con una economía casi inexistente y que pesa poco en el ámbito internacional, en particular, en un momento en que no faltan los conflictos de alta intensidad. La perennidad del conflicto con Estados Unidos le otorga al régimen de Castro un status particular. Fidel Castro ha utilizado el embargo como un elemento de legitimidad: de hecho hace las veces de lo que es la constitución para otros países. Es por ello que a Fidel Castro , en verdad, nunca le ha interesado el levantamiento del embargo. Cada vez que los gobiernos norteamericanos, en los largos cuarenta y seis años de régimen castrista, han manifestado la voluntad de levantarlo, la respuesta de Cuba es un acto violento e inadmisible para el Senado americano de quien depende la decisión. La intervención militar en Angola, en la época de Carter, o el derribo de las avionetas de la organización de exiliados Hermanos al Rescate durante la administración Clinton, son ejemplos significativos pues sucedieron cuando ambos ambos presidentes habían expresado su deseo de normalizar las relaciones entre ambos países. Una de las mayores habilidades del líder cubano fue lograr que América Latina adoptara el trauma cubano de 1898 como suyo. Es como si el desfase de la independencia tardía de Cuba y el cariz que tomó el nacimiento de la república en la isla, fuera una deuda pendiente de América Latina con la historia. Así lo inculcó Fidel Castro y así lo admitieron dócilmente legiones de latinoamericanos olvidando el precio que ya habían pagado en aras de la independencia, ofreciéndose de nuevo en sacrificio. (Aún no se ha hecho el cálculo de los miles de latinoamericanos que han entregado su vida bajo el influjo cubano.) El legado principal del régimen castrista al continente ha consistido en adjudicarle un tiempo histórico ajeno y a hacerlo actuar en una trama obsoleta, en un escenario extemporáneo pagando el precio más elevado: con sangre. La guerra de independencia significó para los países latinoamericanos un período delimitado en el tiempo que les imprimió un sentido de coherencia y el sentimiento de algo acabado. Configuró un cuerpo simbólico que se constituyó en sustento de identidad porque tuvo lugar gracias al concurso inequívoco de ejércitos que nacieron al calor de la contienda. Los extranjeros que participaron en ella se sumaron en tanto que individuos y no como un cuerpo constituido representante de una potencia extranjera como sucedió con la presencia de los marines en Cuba. Las relaciones con Estados Unidos y América Latina, incluso con México, pertenecen a un ámbito y a un tiempo histórico diferentes que tiene otras exigencias y son de naturaleza distinta a las que existían con la España del siglo XIX, y están sujetas, por lo tanto, a otras modalidades. América Latina debe enfrentar los retos que le plantea llevar a cabo la modernidad a todos los ámbitos de su población, y delinear el tipo de relaciones que debe mantener con Estados Unidos que por ningún motivo deben ser fruto del delirio de un enfrentamiento militar. Son conflictos que no se solventarán en el marco de esquemas heredados de las novelas de caballería que alimentaron las grandes gestas del siglo XVI hispano y cuya influencia aún perdura en el imaginario anacrónico de los candidatos a caudillo. Para Cuba independizarse de España y pasar a depender de Estados Unidos conforman un mismo entramado. Algo quedó pendiente, un requisito que no llegó a cumplirse. Dos tiempos históricos se entremezclaron, creando un desfase de perspectivas, un malestar que está llamado a solventarse cuando Cuba disponga de un gobierno guiado por la sensatez. De hecho, la tarea de todos los gobiernos cubanos, sin excepción, —con resultados bastante exitosos— fue la de ganarle autonomía, política y económica a Estados Unidos. Para el castrismo, la independencia cubana lleva el estigma de una humillación que en el contexto de la ideología del héroe, mal puede ser reivindicada o idealizada como un mito fundacional. Es la razón por la cual Fidel Castro le ha impuesto a los cubanos, y de paso a los latinoamericanos, un interminable calvario como expiación de esa falla fundacional. Por ello le imprimió al conflicto un carácter militar y no escatima esfuerzo en su voluntad de guerra permanente, legitimando así un poder de por vida, erigiéndose en portavoz de una frustración e izando el resentimiento como bandera. Para medirse con el norteamericano, se alió al imperio rival, del cual pasó a depender, y de paso, trajo al propio continente americano la guerra fría. Para llevar a cabo su guerra ininterrumpida contra Estados Unidos se dota de sus mismos instrumentos de intervención. Inspirándose en la CIA, y disponiendo de las enseñanzas del KGB, crea un poderoso servicio de inteligencia (el tercero después de la CIA y del KGB), que actúa sin límite de países ni de fronteras, con las mismas atribuciones (operaciones encubiertas, asesinatos de opositores en el extranjero, infiltración a gobiernos etc.) que las célebres agencias ya citadas. En lo militar, se dotó de un cuerpo de élite, semejante a los Rangers, Tropas Especiales, que participaron en Angola y Eritrea y en el resto de África. En África la “generosidad” soviética convirtió a Cuba en una verdadera potencia expedicionaria gracias a un intercambio sui generis de medios: Cuba proveía los efectivos negros y la URSS las armas.
Un elemento que podría ser considerado poco serio o fuera de lugar, pero es sin embargo inherente al mecanismo intrínseco de la política cubana y debe ser tomado en cuenta como un elemento esencial del castrismo, es la personalidad de Fidel Castro y la influencia perturbadora que ejerce Cuba en el mundo, y en particular, en el continente. Su capacidad ilimitada de seducción ejerce una influencia inusitada en los hombres, sobre todo, en los latinoamericanos. Según sus inclinaciones y circunstancias del momento, él logra instrumentalizarlos y ponerlos al servicio de sus deseos; los transforma, sin que se percaten, en miembros del “grupo de apoyo” del Comandante en Jefe: guerrilleros, traficantes, pintores, periodistas y hasta escritores célebres, cumplen fiel y dócilmente con las tareas que les imparte el comandante. El mecanismo de la seducción no acaba en la relación directa con el Comandante en Jefe, sino que es una técnica ejercida laboriosamente por los funcionarios cubanos en su propósito de reclutar adeptos, lo que en el argot cubano de la isla se dice “dar tratamiento”. El tratamiento se ejerce mediante regalos, invitaciones a la isla, tratamiento médico en las clínicas destinadas a los jerarcas del régimen; con una nueva variante hoy:: la presencia de las “jineteras”, muchas de ellas aún adolescentes, que tanto atraen a los amigos de Cuba que ya han llegado a la tercera edad.
Son también particularmente objeto de tratamiento y se les prodiga con una gran generosidad, los miembros femeninos del entorno de los responsables políticos candidatos a ser reclutados por los servicios cubanos. A través de ellas, los funcionarios cubanos lograr penetrar en el entorno doméstico, permitiéndoles un contacto más íntimo que llega convertirse en complicidad. Pero es en los hombres que el poder de seducción de Fidel Castro ejerce su mayor influencia, al punto de haberse conformado un verdadero estamento de virilidad homosexual de una gran cohesión que opera en todo el continente latinoamericano. De allí que su voluntad de llevar al extremo las situaciones, de polarizar las circunstancias y convertirlas en conflicto, contará siempre con el personal necesario en cada país en donde se presente la ocasión, para lograr su cometido de elemento perturbador tan necesario a su funcionamiento mental. Fidel Castro es un hombre que mientras viva no conocerá la paz, ni dejará que la conozcan ni las personas ni los países que estén bajo su influencia.
El ejemplo más nítido de su voluntad de perturbar y generar crisis sucedió durante el gobierno de Salvador Allende.
Mucho se ha puesto el acento en la participación innegable de la CIA en el derrocamiento de Salvador Allende. Pero poco se ha mencionado la influencia directa que tuvo la presencia cubana en Chile en la polarización de la situación: sin duda uno de los elementos que influyó en la decisión de las Fuerzas Armadas de dar el golpe. Fidel Casto realizó toda clase de esfuerzos para penetrarlas, sin embargo no obtuvo el éxito que más tarde logró en Venezuela. La visita oficial de Fidel Castro , que en lugar de durar una semana se extendió durante todo un mes, durante el cual fue pronunciando discursos y arengando a pueblos y ciudades, seduciendo y caldeando los ánimos, demostrando una capacidad de seducción, que no tenía nada que envidiarle a Mussolini o a Hitler, contribuyendo a polarizar los ánimos, a radicalizar la atmósfera, dando pretexto a los unos y a los otros para que se diera el enfrentamiento.
El otro aspecto, fue el trabajo de penetración de todos los estamentos del gobierno por parte del numeroso personal de seguridad cubano presente en Chile, en colaboración con ciertas funcionarios chilenos, más fieles al gobierno de Cuba que al suyo propio. Anomalía que generó resentimiento en el aparato del Estado y en particular en los organismos de seguridad, que soportaban mal la infiltración cubana.
Miembros de la propia familia de Salvador Allende sucumbieron a la seducción cubana. No debe ser ajeno a este hecho, el suicidio de la hija de Allende en Cuba, Beatriz “Tati”, cuando, tras el golpe, se exilió en La Habana. Beatriz Allende era la colaboradora más próxima al presidente, de hecho, dirigía el equipo de la secretaría privada en el Palacio de La Moneda, y estaba casada con el primer consejero de la embajada de Cuba.
Es innegable lo que ha significado como retroceso para la democracia en América Latina la influencia del militarismo cubano en el continente. Un ejemplo de hondas consecuencias fue el golpe de estado en el Brasil en 1964. de cuyo origen tampoco estuvo ausente la influencia cubana. La decisión de las Fuerzas armadas brasileñas en dar el golpe, país en donde no existía esa tradición, tuvo como origen la penetración comunista en el seno del propio ejército y la creciente influencia cubana en el seno del gobierno de Goulart.
De igual manera sucedió en el Uruguay en donde de la acción de desestabilización de la guerrilla de los Tupamaros, llevó a las Fuerzas Armadas a romper el hilo institucional en una de las democracias más ejemplares del mundo. Y en Bolivia, la incursión de Ernesto Che Guevara y del grupo de cubanos, generó un proceso de desestabilización que trajo como consecuencia un largo ciclo de dictaduras militares.
En cuanto a la voluntad de polarizar y de romper el consenso (pues Fidel Castro no se se siente realizado sino en una atmósfera de enfrentamientos y en donde pueda ejercer el control absoluto), el caso mas fehaciente fue el de Nicaragua. El frente que derrocó a Somoza fue roto por los sandinistas a instancias de Cuba. Para lograrlo, promovieron una política de acoso y de enfrentamiento permanente con el objeto de deshacerse de las corrientes democráticas que actuaban en su seno y hacerse así con el control absoluto del aparato del Estado. Se dividió el frente, y los opositores, surgidos del propio seno del sandinismo, declararon la lucha armada contra el grupo que se apoderó de la dirección. Así surgió “La Contra” que, por supuesto, obtuvo apoyo norteamericano.
El caso cubano, independientemente del tipo de régimen que busque implantar, comunista o no, debe vérsele, ante todo, como un elemento perturbador, que genera una dinámica extraña, ajena a las corrientes de la historia propia a cada país que no se acoplan al el ritmo castrista determinado por la patología de su líder, que terminan acarreando perturbaciones no deseables a la dinámica de los países; alterando el ritmo interno de los procesos que terminan en finales sangrientos.
A este respecto, vale la pena acotar que Cuba interviene en todos los países en donde lo decida Fidel Castro , pero la reciprocidad no existe. En Cuba nunca se le ha permitido ni se le permite a ningún extranjero, fuera de la voluntad del “comandante en jefe” expresarse públicamente o tener influencia alguna en el aparato del Estado cubano. Vale la pena interrogarse acerca de esa docilidad infantil de los latino-americanos, tan celosos de la soberanía nacional, hacia el tratamiento que les da Cuba.
Tras la caída del muro de Berlín y la desaparición de la URSS, la diplomacia cubana no ha abandonado su sesgo militar, sin embargo se ha acoplado a los nuevos tiempos; ha abandonado el modelo adolescente guerrillero y sutilmente ha ido acoplando la intervención militar a una política de cooperación y de ayuda humanitaria como cualquier potencia desarrollada del mundo. Mientras clama ante el resto del mundo por ayuda, adjudicándole todos los males de los que sufre el país al “imperialismo norteamericano”, su principal fuente de divisas, (hasta la llegada al poder de Hugo Chávez quien hoy ocupa el puesto dejado vacante por la URSS en el mantenimiento de la isla) proviene de los envíos en dólares que la comunidad cubana de Estados Unidos envía a sus familiares en la isla, cuya situación es cada día más dramática.
Fidel Castro ha trabajado a largo plazo para afianzar la influencia de Cuba en América Latina. La ironía de la historia podría ser que el esfuerzo desplegado por el caudillo para realizar su sueño de otorgarle a Cuba un “destino glorioso”, condición para asentar su propia gloria, se vea realmente realizado después de su muerte, cuando ya Cuba deje de exportar su guardia pretoriana y suscitar conflictos sangrientos e inútiles.
No sería de extrañar, pues en el fondo la política de Fidel Castro no ha hecho más que reanudar con la que fue la vocación que le asignó la metrópolis a La Habana desde el siglo XVI: de enclave estratégico con funciones de comunicaciones y militares; primero defensivas ante el acoso de piratas y corsarios, luego ofensivas, pues de La Habana partían los ejércitos conquistadores españoles a la conquista de México y del Perú al resto de América, y más tarde, a combatir los movimientos independentistas en el Sur del continente. El abastecimiento de personal militar no es pues una vocación inédita de la isla. Vocación que llegó a ser una verdadera fuente de riqueza para la isla y contribuyó a la formación de la oligarquía cubana “La financiación de la defensa fue un auténtico motor de desarrollo económico y la institución militar se fue transformando en un catalizador del mundo financiero indiano” apunta el gran historiador cubano Manuel Moreno Fraginals. Luego La Habana se convirtió en la ciudad mejor comunicada del continente, desarrollando un vastísimo papel de intermediariay como reexportadora a otras zonas de América. Lógica que hoy prevalece en el caso de Venezuela que le ha otorgado a una compañía cubana la intermediación de sus importaciones; lo que significa que antes de llegar a su destino de La Guaira, esas importaciones deben encallar primero en el puerto de La Habana, provengan de donde provengan; con las ventajas de derechos portuarios y los pagos de servicios en favor de Cuba que tales servicios significan.
Liberados de la presencia de Fidel Castro , no sería imposible que los cubanos logren superar odios y resquemores, y no sería imposible imaginar que los fuertes capitales cubanos del exilio y la aristocracia castrista infiltrada en todos los estamentos de los países latinoamericanos, y otras zonas del mundo, lleguen a un acuerdo para implantar un poder económico-político en el continente que sorprenderá a más de un amigo de Cuba. Ese será el legado que habrá dejado el caudillo: recobrar el espacio que ayer ocupó dentro de la lógica imperial de la Monarquía Católica. Los lazos privilegiados del exilio cubano con Estados Unidos y los que está tejiendo hoy la oligarquía castrista con la China, amen de las asiduas relaciones con el África y el mundo árabe, son datos que deben ser observados con atención por los creyentes de la “solidaridad revolucionaria” y del “internacionalismo proletario”. Vaticinio que puede conocer otros derroteros si el caudillo caribeño decide más bien ofrecerse un último gran espectáculo antes de terminar sus días y ponga fin a la que ha sido hasta ahora su táctica: la guerra latente y prolongada y opte por precipitar la guerra que parece diseñarse en el sur del continente: una guerra con connotaciones, tanto internacionales como étnicas, creando un foco de conflictos de alta intensidad que daría a los estrategas de Washington la gran oportunidad de intervenir militarmente por primera vez en el sur del continente y apoderarse así de la Amazonía: la zona de mayor interés estratégico para ellos por tratarse de la primera gran reserva de agua del mundo —elemento de suma importancia que comienza a mermar— y de paso, aprovecharán para poner bajo su protección la frontera del Pacifico Sur —frontera de la China con Occidente: el único rival que toma en serio el imperio norteamericano. El vaticinio del líder de los productores de coca de Bolivia, Evo Morales, de que América Latina será el próximo Vietnam de Estados Unidos, aparte de su carácter infantil, es la expresión de una cortedad de perspectivas pasmosa en alguien que pretende llegar a ser jefe de un Estado. Vietnam significa bombardeos, napalm, desolación y muerte. Y si los vietnamitas lograron no ser doblegados por Estados Unidos, (aparte de sus grandes cualidades de ciudadanos que dificulta que se encuentren en América Latina), fue porque contaron con el apoyo de un contexto internacional en el que la URSS existía todavía. Esa “guerra social” que pretende hacer estallar hoy la extrema izquierda latinoamericana, pese al trueque de cocaína por armas que se ha establecido con las mafias rusas, está armada, sobre todo, de emoción y de irracionalidad, elementos insuficientes para convertirse en una verdadera fuerza bélica. El ansia adolescente de guerra que demuestran los caudillos de hoy en el continente, favorece de hecho los intereses norteamericanos :los imperios por el mero hecho de serlo, necesitan copar espacios para imponer una geopolítica acorde a sus intereses. Una intervención norte-americana significaría para el continente un retroceso cuyas consecuencias son inimaginables. Para Fidel Castro significará descansar en paz, pues el resto del continente habrá experimentado también, la humillación sufrida por Cuba en 1898.
Agosto 23, 2005
A no dudar, lo que describimos confirma la lapidaria veracidad del refrán
que asegura que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la
misma piedra. Una vez más el alto liderazgo de la Isla busca en otras
latitudes la solución a la crisis y el desquiciamiento socioeconómico que
por varios años vive el país, y vuelve a ensayar un modelo de dependencia
que hipoteca mucho del presente y futuro de la Isla ante una nación
extranjera, con la cual comparte coyunturales coincidencias de intereses
políticos.
Para el caso, se puede retomar la sentencia utilizada por Carlos Marx para describir otra circunstancia histórica: la historia se repite una vez como tragedia y una vez como farsa. Hace ahora 30 años que el proceso de alineación político-ideológica y la dependencia económica de la extinta Unión Soviética quedó plenamente concluido. Sin embargo, en aquella fecha, la URSS era una superpotencia global, un imperio todopoderoso, y la Venezuela de hoy es un país naturalmente rico, pero preso de enormes desequilibrios sociales e inestabilidades políticas. De aquella relación intensa y total con ese enorme país euroasiático, que asumía imagen y responsabilidades de potencia de primer orden, Cuba salió material, moral y espiritualmente desecha. ¿Qué será de los cubanos después de supeditar su destino a los vaivenes de una nación de gente noble y simpática, pero estremecida por las lacras de ayer, el populismo de hoy y la violencia de siempre? ¿Qué desprecio por su pueblo siente un poder que después de ufanarse de las capacidades y cualidades de sus ciudadanos, los reduce a la condición de inermes sujetos de eventuales caprichos paternalistas, o punta de lanza y mano de obra barata de lejanos y falsos mesianismos? No contento con otorgar a los venezolanos, en hospitales y escuelas, la atención y condiciones que les son persistentemente negadas a los cubanos, el alto liderazgo de la Isla concede a sus nuevos compañeros de viaje espacios, prerrogativas y privilegios empresariales con los que no pueden siquiera soñar los nativos. Responsabilidad delegada En honor a la verdad histórica, vale señalar que mientras Cuba vivía ese medio siglo que el discurso oficial persiste en calificar como "neocolonia de Estados Unidos", ningún norteamericano tuvo acceso a algo que un cubano no pudiera obtener o disfrutar. Para el gobierno cubano, la responsabilidad de producir los alimentos que debemos consumir aquí hay que entregarla a los granjeros norteamericanos, y la misión de regentear —con algún nivel de eficiencia y competitividad— la producción, el comercio y los servicios, a los empresarios españoles, italianos y venezolanos. Para el pueblo cubano es suficiente la entrega de unas tardías e insuficientes migajas numismáticas y algunos utensilios domésticos repartidos a capricho. No se puede dirigir una nación con tan poca sensibilidad humana y patriótica. El pueblo venezolano debe mirarse en el espejo que tiene frente a sí, allende el Caribe. Después de la euforia obnubilante y pasajera de las revoluciones emergentes, aparece el triste y verdadero rostro de los mesianismos hipócritas. Cuando las mayorías logran despertar del letargo, por lo general suele ser demasiado tarde; ya les robaron la voz y los sueños. Por el pueblito español del filme de Berlanga, Mr. Marshall y su comitiva pasaron como un bólido y sin detenerse. Tan fugaz incursión no trajo los beneficios esperados, pero al menos los imaginarios personajes de la antológica cinta tuvieron el consuelo de que el incidente no significó mayores perjuicios. Ante el paso —ni tan rápido, ni tan inofensivo— de Mr. Chávez por la Isla, de seguro los cubanos no correremos con tanta suerte.
Arzobispo de Santiago de Cuba pronuncia valiente discurso denunciando los efectos del régimen comunista en Cuba Santiago de Cuba Sept. 14 de 1998
Con una valientes palabras, el Arzobispo
de Santiago de Cuba, Mons. Pedro Meurice crítico valientemente el daño hecho
a la Iglesia y al pueblo cubano por los años que tiene la ideología marxista
en el poder político. En su enérgico discurso, pronunciado ante el mismo
Vicepresidente Raúl Castro y otros dirigentes del Partido Comunista, Mons,
Meurice afirmó que en Cuba la Iglesia se vio afectada por «la confrontación
ideológica con el marxismo leninismo, estatalmente inducido», añadiendo
asimismo la necesidad el pueblo cubano de «aprender a desmitificar los
falsos mesianismos».
Sacerdote
cubano reivindica 'la vigencia' del mensaje de Pedro Meurice ante el
Papa Encuentro en la red 11 de abril 2005
'El arzobispo de Santiago presentó a Juan Pablo II la realidad del pueblo', dijo el padre José Conrado. 'Reflejó la experiencia...
[19-03-2005] Por
Carlos
González-Shánel
Con este espacio, "Del Totalitarismo a la Democracia",
Radio Praga trata de ofrecer
un vistazo sobre lo que ha representado el proceso de transición en la
República Checa. Este espacio está dedicado a todas las personas
interesadas en conocer detalles sobre la transformación checa desde la
dictadura comunista hasta la democracia, por lo que creemos que
encontraremos muchos radioescuchas en Cuba, donde importantes sectores
de la población se preparan también para un proceso de cambio pacífico
en la Isla. En el espacio de hoy nos referiremos al 2 aniversario del
encarcelamiento masivo de opositores y periodistas por el régimen de
Fidel Castro.
El 18 de marzo de 2003, el régimen de Fidel Castro asestó un duro golpe
contra el movimiento opositor cubano. Encarceló a 75 disidentes y
periodistas independientes a los que posteriormente juzgó y condenó a
largas penas de cárcel. La República Checa, un país poscomunista
centroeuropeo que vivió también en carne propia las arbitrariedades de
la dictadura comunista mantiene un campaña constante de solidaridad con
los familiares y los presos políticos cubanos.
Muestra de ello fue la actividad convocada este viernes y sábado por la
organización humanitaria "Hombre en Emergencia". En un calabozo
simbólico, que recuerda las cárceles cubanas y que fue instalado en la
Plaza Wenceslao, en el centro de Praga, se encerraron varias
personalidades checas, permaneciendo varios minutos en el interior de la
celda en nombre de cada uno de los presos políticos cubanos encarcelados
hace dos años.
"Es necesario alertar sobre lo mal que está la situación de los DD.HH.
en Cuba, y subrayar que la campaña que ha tenido lugar en Praga, es
correcta porque es una expresión de solidaridad espontánea y democrática".
Con esas palabras se ha expresado el ministro de Relaciones Exteriores
checo, Cyril Svoboda, a las diversas manifestaciones pro democracia en
Cuba que se han iniciado en el país.
La actividad, que comenzó el viernes 18 de marzo, fecha que en el mundo
se recuerda como La Primavera de Cuba, fue inaugurada por el director de
cine, Petr Jancarek, y al acto acudió, entre otros, el obispo auxiliar
de Praga, Vaclav Maly, quien poco después de los arrestos del 2003
realizara un viaje a Cuba para conocer la realidad en torno a los
derechos humanos en la Isla.
Entre los participantes destacaron también los senadores Jaromir Stetina,
Karel Schwarznberg (Miembro del Comité Internacional para la Democracia
en Cuba) Martin Mejstrik, así como el ex presidente checo, Václav Havel.
Este último señaló mediante un saludo en vídeo, que espera que muy
pronto sean liberados todos los presos políticos de la Primavera de Cuba
y recordó algunas de sus experiencias de la prisión.
"Recuerdo cuando estaba preso y una ocasión necesité un dentista. En
la cárcel no había dentistas y según la política carcelaria, si se
consideraba que era una situación de salud seria, a los presos nos
escoltaban a un dentista civil. Además nos trasladaban esposados y con
el uniforme de presidiarios", recordó Havel, explicando así que
comprende lo que atraviesan las decenas de presos políticos cubanos".
Así dijo el ex presidente Havel.
Havel continuó: "Pienso que no debemos viajar a Cuba a disfrutar de
sus playas, a tomar sus deliciosos tragos y posarnos bajo el sol sin
darnos cuenta de las atrocidades que ocurren en la isla. En Cuba existen
personas encargadas de acusar a las autoridades a decenas de personas
que no están de acuerdo con el régimen, se dedican solo a eso. En Cuba
existen familias divididas por la ideología, donde la mujer teme hablar
en casa frente al marido, es un país donde prevalece el miedo. Nosotros,
quienes atravesamos una dictadura comunista, deberíamos comprender ese
sufrimiento".
Otro de los "presos simbólicos" que participaron en el acto de condena
que tuvo lugar en la capital checa fue Helena Ilnerova, presidenta de la
Academia de Ciencias Checa, quien se refirió a sus impresiones en el día
de hoy. "Tengo una sensación muy intensa, por un lado siento vergüenza
de no tener problemas, mientras el Cuba si los hay. Estoy convencida de
que debería hacer aún más por expresar mi apoyo a quienes sufren en la
isla".
Al acto también acudió el joven matrimonio cubano exiliado en la
República Checa, Liuver Saborit y Mayda Arguelles. Ambos se hicieron
conocidos en el país luego de una enorme campaña mediática desatada para
presionar al régimen de la Habana para que dejara viajar a Praga a sus
dos hijos pequeños, quienes durante varios meses estuvieron retenidos en
Cuba por el régimen. Liuver y Mayda relataron a los presentes la
historia de su salida de Cuba y explicaron que es un verdadero honor
participar en un acto tan importante de condena de la dictadura
castrista.
Por su parte, el ex entrenador de la selección checa de hockey sobre
hielo, Slavomir Lener, expresó que es sumamente importante apoyar
actividades como esta. "Yo personalmente viví muy de cerca, en la
Florida, la experiencia de lo cercana y a su vez lo lejos que está la
libertad. Escuché muchos casos de personas que trataban de huir de la
isla y de muchas personas que fallaron o perecieron en el intento. Este
es un tema muy cercano para mi. Por esa razón, cualquier tipo de
manifestación solidaria y cualquier forma de ejercer presión sobre el
régimen es muy importante".
Según informaron personeros de la organización People in Need, Hombre en
Emergencia, la actividad recién concluida resultó mejor de lo que
esperaban. Según Matej Cerny, uno de los organizadores del evento, es
sumamente simbólico el hecho de que la actividad se haya realizado
precisamente en la Plaza Venceslao, donde hace 15 años tuvieron lugar
grandes manifestaciones por el respeto de los DD.HH. en la antigua
Checoslovaquia.
Por esa razón, "expreso mi solidaridad a los presos políticos, a sus
familiares y a todos los que buscan un cambio democrático en Cuba",
dijo Cerny, al tiempo que avisó que la lista de personas que
participarán en la actividad será entregada a la Embajada de Cuba en
Praga el día lunes 21 de marzo a las 13:00 horas.
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