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Organo Oficial de la Coordinadora Social Democrata Cubana

Mayo del 2004

Contenido de esta Edicion:

 

 1  ¿Que es la Socialdemocracia ? por Byron Miguel

 2 El inspector de los inspectores por Dimas Castellanos

 3 Amistades peligrosas (publicado en Encuentro)por Rafael Rojas

 4 Una Vision Socialdemocrata del Arco Progresista por Manuel      Cuesta Morúa

 5 Castro infiel (publicado en el Nacional Entrevistas)por Elizabetb Burgos

 

 

 

¿Que es la Socialdemocracia?

Byron Miguel

¿QUE ES LA SOCIALDEMOCRACIA?

 

 

A la socialdemocracia se le han atribuido muchos significados a través de su larga historia; ha sido definida como escuela filosófica, como método científico y hasta como una doctrina religiosa. Hoy podríamos decir que es un modo de hacer política, es decir, de configurar las sociedades en que vivimos partiendo, en este caso, de tres valores básicos: LIBERTAD, JUSTICIA Y SOLIDARIDAD.

Para que esta definición sea claramente comprendida es necesario precisar que contenido tienen estos valores para la SD, y además que queremos decir cuando hablamos de DEMOCRACIA.

¿QUE ENTENDEMOS POR LIBERTAD?

Históricamente el concepto de libertad ha tenido dos vertientes principales: Una que llamaremos liberal-negativa y otra que podemos denominar social-positiva.

En el primer concepto la libertad significa estar libre de coacciones, o sea el individuo se niega a permitir la intromisión del estado, instituciones u otros individuos en sus asuntos. Dentro de esta definición el Estado sólo debe preocuparse por defender la libertad individual; su intervención para realizar cualquier proyecto social por meritorio que sea, es siempre visto como una intromisión y negación de la libertad del individuo.

Es indiscutible que este concepto resulta básico para la democracia, pero al mantenerse ajeno a las desigualdades sociales y económicas que engendra, incide negativamente en ese proceso democrático al que indiscutiblemente ha contribuido.

La otra vertiente, que hemos llamado social-positiva, contempla la libertad como ser libre para; es decir percibe la libertad como posibilidad de hacer y decidir. Define al hombre como un ser esencialmente social y es a través de la sociedad que ha de ir conquistando su libertad.

Ambas libertades son igualmente necesarias. Es preciso eliminar coacciones e intromisiones, pero también hay que incrementar el número, diversidad, calidad y probabilidad de las opciones para todos los miembros de la sociedad.

La libertad para los socialdemocratas

- Es poder desarrollar una personalidad propia y participar plenamente en la sociedad, la economía y la política.

- Es libertad para cada individuo y en especial para aquellos que mantienen opiniones contrarias.

- Es no estar sujetos a dependencias degradantes, necesidades y temores.

- Es libertad para todos, no el privilegio de unos pocos.

Por otra parte debemos recordar que las amenazas contra la libertad individual no solamente vienen de un Estado excesivamente poderoso, sino también de un poder privado sin control, de la propiedad irrestricta de los medios de producción y del capital financiero.

La pobreza pone más obstáculos y menoscaba más la libertad individual que el Estado.

 

¿QUE ENTENDEMOS POR JUSTICIA?

Justicia significa igualdad de todos ante la ley e igualdad de oportunidades.

La meta en este caso es alcanzar una sociedad sin privilegios de clase, raza, sexo o religión, en la que todos tengan acceso a una formación que garantice un punto de partida sin desventajas y puedan obtener la recompensa que su dedicación y esfuerzo les otorgue.

La diversidad de las personas hace que se aprovechen de modo diferente las mismas oportunidades; de ahí que esta igualdad no signifique uniformidad, sino más margen de desarrollo para las capacidades individuales.

Hay que destacar que la igualdad de oportunidades, para que sea efectiva, implica el deber del Estado de eliminar las dificultades que por razón de sexo, raza, origen social, condición económica, lugar de residencia, etc. sufren determinados grupos, a los que se debe ayudar a superar de modo directo cualquier situación de desventaja.

La SD pone más énfasis en la igualdad que otras corrientes políticas, pero la igualdad de condiciones materiales no es su objetivo último porque su pensamiento no es materialista. La igualdad que se busca es una igualdad de poder; la igualdad de participación en las fuerzas creativas de la sociedad. En realidad el pueblo no se preocupa tanto de la igualdad en los ingresos como de su capacidad de influir en la asociación económica en que se gana la vida o en los asuntos públicos.

 

¿QUE ENTENDEMOS POR SOLIDARIDAD?

Solidaridad es la voluntad de trabajar colectivamente para conquistar libertad y justicia para todos.

En un mundo donde los individuos son cada vez más interdependientes se hace necesario la ayuda mutua y el sentirnos responsables de los demás.

La solidaridad debe ser voluntaria y no ha de estar limitada al entorno nacional o generacional. Todo ser humano, dondequiera que se halle debe ser objeto de nuestra solidaridad, lo mismo ocurre con las generaciones futuras de las cuales también tenemos que sentirnos responsables.

Es importante aclarar que la SD considera que estos valores tienen igual jerarquía, es decir, no se puede sacrificar uno para que prevalezca otro; esto implica que no puede darse una prioridad absoluta a la libertad ya que esto generaría grandes desigualdades, tampoco podría menoscabarse la libertad con el pretexto de una presunta igualdad.

¿QUE ENTENDEMOS POR DEMOCRACIA?

Hoy el término democracia es altamente valorado, se le reconoce como el sistema de gobierno ideal para realizar las aspiraciones individuales y colectivas del ser humano, pero su significado ha sido sometido a debate desde Aristóteles a nuestros días. Vamos a dar pues una definición de trabajo, muy simple, y añadirle elementos que creemos imprescindibles para su adecuada comprensión.

Consideramos a la democracia como un sistema de gobierno en el que los miembros de la comunidad pueden y tienen el derecho a participar en la toma de decisiones que afectan a todos.

Por lo tanto:

Todos los ciudadanos deben tener igual acceso a la información sobre las diferentes alternativas políticas.

El sistema debe proveer los medios adecuados para votar con entera libertad y hacer que el voto cuente igual para todos.

Hay que garantizar la competencia política procurando que halla una verdadera igualdad de oportunidades para los candidatos, sin que el poder económico imponga decisiones electorales a través de manipulaciones directas o indirectas como la compra de votos, propaganda masiva etc.

Es necesario establecer mecanismos de control sobre los representantes elegidos de modo que éstos sean responsables de su gestión ante los electores y sobre todo hacer factible la discusión y hasta la impugnación del trabajo de esos funcionarios.

Es primordial proteger el derecho de las minorías.

Hay que procurar que el pueblo obtenga los medios necesarios para establecer libre y regularmente un razonable control de la agenda política.

Con lo expuesto anteriormente queda claro que la SD no cree en una democracia que se limite a elegir representantes cada cierto tiempo, porque la democracia es eso y mucho más.

ECONOMIA Y SOCIALDEMOCRACIA

 

 

La Economía se ocupa de la manera en que los hombres y las sociedades, con limitados recursos, deciden ¿qué producir?, ¿cómo hacerlo? y ¿para quién?.

La Economía tiene que resolver tres problemas fundamentales:

1- Qué cantidad y variedad de bienes y servicios habrán de producirse.

2- Cómo se han de emplear los recursos disponibles para obtener dichos bienes.

3- Para quién estarán destinados estos bienes, o sea cómo se va a distribuir la renta nacional entre los diferentes individuos y clases.

Las respuestas que se dan a estos problemas pueden determinar dos sistemas extremos:

a) La Economía Centralizada Estatal.

b) La Economía de Mercado.

En el primer caso es el gobierno el que decide qué va a producirse, cómo y para quién. Todo está centralmente planificado.

La economía centralizada ha sido un rotundo fracaso, plenamente demostrado con la desaparición del bloque comunista de Europa del este.

En el segundo caso se supone que existe una competencia perfecta de oferta y demanda sin intervención del Estado. Ocurre que, (citando a Adam Smith) "Todo individuo procura emplear su capital de forma que le produzca el mayor valor posible. Al hacerlo así, generalmente ni trata de favorecer el interés público ni sabe en cuanto lo favorece; lo único que busca es su propia seguridad, su propio beneficio. Y en ello está conducido por «una mano invisible» que le lleva a servir un fin que no estaba en sus intenciones. Al buscar su propio interés, el particular muchas veces favorece el de la sociedad mucho más eficazmente que si lo hiciese a propósito."

La obra de Adam Smith ha sido y sigue siendo inspiración para los conservadores y los neoliberales que ven en el Mercado la

fuente de toda bonanza económica.

Sin embargo este gigante tiene los pies de barro. La competencia perfecta no existe; las empresas, por ejemplo, no saben cuando los intereses del consumidor van a cambiar, de ahí que puedan producir un exceso de algunos bienes mientras escasean otros. Pero las dificultades más serias de la competencia perfecta provienen de los monopolios, ya que estos originan precios desventajosos y distribuciones incorrectas y costosas de los recursos disponibles.

El Mercado es además un mecanismo socialmente ciego con una notable miopía económica:

- actúa en el presente sin preocuparse de las necesidades futuras.

- sus objetivos no son una política de pleno empleo, la estabilidad de la moneda o la fijación de un salario mínimo.

- sólo atiende a las necesidades individuales sin preocuparse de los servicios de utilidad social.

- es incapaz de proveer la infraestructura necesaria (carreteras, puertos, escuelas) para lograr un desarrollo económico sostenido.

- nada hace por evitar los desequilibrios regionales que provoca y aveces estimula.

- crea y destruye constantemente sin importarle el valor del medio ambiente.

En realidad lo que hoy se llama injustificadamente Economía de Mercado es una Economía Mixta en las que el gobierno y el sector privado juegan un papel fundamental resolviendo los problemas del qué, cómo y para quién antes citados.

La mayoría de los gobiernos tienen que intervenir directamente en la actividad económica, con la fijación de salarios mínimos y leyes antimonopolios para mantener una saludable competencia, establecen límites en los precios, crean normas de planificación urbana, instituyen servicios de asistencia social, dictan regulaciones tributarias para influir en el mercado, etc.

Hay además algo que es preciso enfatizar, y es que frecuentemente se ha querido identificar la Economía de Mercado con Democracia y Capitalismo. La asociación con la democracia es enteramente gratuita, sólo basta recordar que los regímenes de Pinochet, Trujillo y Batista han sido dictaduras con Economía de Mercado. La identificación con el capitalismo tampoco tiene fundamento, pues la libertad para que la oferta proporcione diferentes opciones a una demanda que pueda elegir libremente, (que es la esencia de la Economía de Mercado) no está sujeta a una forma determinada de posesión de los bienes de producción, es decir, en la libre competencia pueden participar empresas cooperativas, autogestadas, cogestadas y hasta empresas estatales.

El Mercado en una Economía Mixta es el sistema más eficiente que se conoce para la asignación de recursos y generar riquezas. Este reconocimiento no se debe al reciente colapso del comunismo y su economía planificada, ya en 1930 el economista socialdemócrata alemán Eduard Heimann escribía: "El mercado es la esencia de la economía moderna destruirlo significaría saltar a la nada.... El mercado y el capitalismo no son una misma cosa. Así como no se puede culpar al terreno cuando, por no haberse intervenido, la maleza ahoga el cultivo, tampoco se puede responsabilizar al principio del mercado porque el capitalismo sofoca a un mercado abandonado a sí mismo. Los socialdemócratas no podemos quedarnos esperando a que una «mano invisible» establezca la libertad, la justicia y la solidaridad para todos, pues los resultados serían seguramente invisibles; tampoco queremos ver esos principios manipulados y mutilados por una burocracia incapaz de generar riqueza.

Creemos en la libre competencia; mientras más, mejor.

En cuanto a la intervención del Estado; ni máxima, ni mínima: la necesaria.

 

 

 

 

EDUCACION, CULTURA Y SOCIALDEMOCRACIA

 

La educación y la enseñanza tienen como objetivo desarrollar con entera libertad las aptitudes y capacidades de todos los ciudadanos. En la práctica esto se traduce en la obligación que tiene el Estado de proporcionar una enseñanza adecuada y gratuita a todos los niveles.

Al precisar el contenido que tiene la Justicia para la SD, decíamos que era necesario proporcionar una formación que suprimiera las desventajas de partida, de tal manera que cada uno pudiera cosechar el fruto de su propio esfuerzo. La influencia que el Estado tiene necesariamente que ejercer en el proceso educativo, no debe emplearse para establecer dogmas, criterios o interpretaciones "oficiales" que tengan que aprenderse y defenderse obligatoriamente. Tampoco tratará de promover una forzada uniformidad, todo lo contrario, la igualdad de oportunidades significa libertad para desarrollar plenamente la creatividad y originalidad individual..

Vivimos en una época de rápidos cambios y de un enorme avance en las ciencias que algunos han dado en llamar la Revolución Tecnológica. Las telecomunicaciones, las computadoras, la ingeniería genética, etc.; todo este caudal de progreso científico e innovación técnica es un reto, pues además de la necesidad que hay de aprenderlo y utilizarlo económicamente, es preciso asimismo enmarcarlo ética y socialmente, es por ello que debemos dar igual importancia a las ciencias sociales y humanas en el proceso educativo; es preciso encauzar esta revolución técnica para que aumente no sólo la producción de bienes de consumo, sino también la calidad de vida.

Frecuentemente el término cultura se asocia con el disfrute que una selecta minoría experimenta a través de estudios, espectáculos, exposiciones, propiedad, etc. de cosas buenas y hermosas; pero la cultura es mucho más que eso, tiene un mayor alcance y es para todos; debe manifestarse además en el transcurso de la vida diaria, sobre todo en el cultivo de nuestras relaciones con las demás personas y el medio ambiente.

Es de suma importancia integrar armónicamente la cultura, la educación, el deporte y el tiempo libre para que contribuyan a una mejor calidad de vida.

El arte, esa capacidad que tiene el hombre para destacar una idea con valores enteramente nuevos, debe tenerse como una actividad necesaria si deseamos una vida humanamente digna. No queremos limitarnos a la mera existencia de un grupo de consumidores de arte más o menos cultivados o expertos, nuestra meta es que cada cual explore y desarrolle su propia capacidad creativa. Es preciso promover y estimular el trabajo artístico sin que éste sea encauzado por ninguna orientación o censura oficial.

El deporte se justifica por ese instintivo quehacer humano de movimiento, juego y competencia; pero también tiene un papel importantísimo para la formación de los jóvenes en la disciplina, el trabajo en equipo y la solidaridad. No creemos que deba permitirse su incontrolada explotación por parte de intereses particulares, ni que se convierta en medio de propaganda para un gobierno dictatorial en dificultades.

Hemos tratado de dar una respuesta a la pregunta de ¿Qué es la Socialdemocracia?, pero la SD es algo que afortunadamente ha estado en evolución, por ello resulta necesario conocer cual es el actual contenido del término, y nada lo define mejor que la Declaración de París del XXI Congreso de la Internacional Socialista que a continuación transcribimos.

 

XXI Congreso de la Internacional Socialista

París, 8-10 de noviembre de 1999

DECLARACION DE PARIS

LOS DESAFIOS DE LA GLOBALIZACION

1. La humanidad está viviendo un cambio de era, marcado por el fenómeno de la globalización. Pasamos de la sociedad industrial a la sociedad de la información, del conocimiento, con rapidez y profundidad desconocidas en anteriores cambios históricos.

2. La revolución tecnológica, incluida la biotecnología y, particularmente, la información, es el factor desencadenante de este proceso histórico. Con la globalización de la información, de la economía, del comercio y de los movimientos de capital, se abren espacios de oportunidad completamente nuevos, que permiten iniciativas transformadoras de dimensiones extraordinarias, como muestra la incorporación de nuevos países y regiones al desarrollo y los avances científicos en materia de medicina o en la producción alimentaria. Hasta hoy, sin embargo, los efectos más llamativos son los lacerantes incrementos de la desigualdad en todas las sociedades nacionales y entre las distintas zonas del mundo.

Por ello, los rasgos que más se resaltan ante la opinión pública son:

- La globalización de la información, como revolución comunicacional que acorta tiempo y distancia, estableciendo relaciones, en tiempo real, con cualquier rincón del planeta y sobre cualquier materia. Su carácter preferentemente unidireccional, sin el diálogo necesario para conocer al otro, está provocando rechazos culturales, afirmaciones de identidad frente a lo que se siente como una amenaza homogeneizadora.

- La globalización de la economía y el comercio, que produce una alteración sustancial de la dimensión y estructura de las empresas y de los mercados, de las relaciones industriales y de la localización de las inversiones. Aumenta la productividad, se produce paro tecnológico, se reparten sin equidad los excedentes y se cuestiona el concepto tradicional de empleo.

- La globalización del sistema financiero y el aumento exponencial de los movimientos de capital a muy corto plazo, sin marco regulatorio que los haga previsibles. Más del 90 por ciento de estos flujos de capital se realizan en un plazo inferior a una semana, sin que respondan a las clásicas operaciones de intercambio de bienes o servicios. Desde el comienzo de la década, continuas crisis azotan a países y regiones enteras, amenazando con generalizarse y provocando fuertes caídas del crecimiento, la renta y el empleo de las zonas afectadas. El fenómeno tiende a aumentar con la liberación del ahorro disponible, tras los ajustes presupuestarios de la mayor parte de los países del mundo. Las crisis financieras de esta década, han puesto de manifiesto el efecto perverso del doctrinarismo neoliberal.

La gran paradoja de este momento histórico, es que nunca antes se habían ofrecido a los seres humanos más posibilidades de luchar contra problemas ancestrales de desigualdad, de hambre, de enfermedad o carencias de educación. Pero las oportunidades están siendo utilizadas para aumentar las distancias, no para acortarlas. Nuestra decisión es cambiar esta orientación, para utilizar la globalización en beneficio del progreso humano.

Una de las más graves desigualdades que aún persisten es la que se da entre hombres y mujeres, a pesar de que el movimiento feminista ha supuesto uno de los más importantes avances de este siglo.

La interdependencia es cada vez mayor, en la medida en que la escala de los grandes problemas se hace planetaria, ya se trate de crisis financieras, de flujos migratorios, de deterioro medioambiental o de conflictos bélicos.

Los países centrales han sido capaces de periferizar las consecuencias más graves de las crisis financieras, evitando el contagio y limitando sus efectos a los países y regiones emergentes, pero cada vez resulta más claro que no pueden permanecer al margen de ninguno de estos estallidos. El Sudeste Asiático, Rusia y América Latina, amenazan con contagiar la epidemia, transformándola en pandemia.

La destrucción de las selvas tropicales preocupa gravemente en los países centrales como una prioridad más acuciante que la de los países que las poseen acompañadas de hambre y subdesarrollo.

3. La caída del muro de Berlín, hace una década, supuso el símbolo político de este cambio de era. Se cerraron las puertas de las terribles certidumbres de esta segunda mitad del siglo XX y se abrieron las ventanas de las incertidumbres esperanzadas de un nuevo siglo.

La liquidación del modelo comunista, como alternativa totalizadora a las democracias "capitalistas", aceleró la presión neoconservadora, neoliberal, arrastrándola a una simplificación arrogante y fundamentalista, que les llevó a confundir economía de mercado con sociedad de mercado, a proclamar el pensamiento único y el fin de la historia.

La resultante ha sido, sin embargo, la emergencia de la gran diversidad de identidades culturales oculta bajo el pensamiento sistematizador de los dos modelos de referencia en que se basaba la política de bloques y el equilibrio del terror. Las reacciones de rechazo a la agresividad del fundamentalismo neoconservador, ha vuelto a un número creciente de ciudadanos y ciudadanas hacia las ofertas más solidarias del socialismo democrático, del laborismo o de otras alternativas progresistas. Esta situación abre las puertas a una renovada izquierda democrática, que sea capaz de comprometerse con el cambio y utilizar los nuevos instrumentos disponibles para conseguir sus objetivos de justicia, libertad y solidaridad.

En numerosos países, la liquidación de la política de bloques y la caída del muro, ha supuesto la recuperación de las libertades perdidas y la afirmación de los sistemas democráticos. Los esperados "dividendos de la paz" no llegan. Lo que se supuso oportunidad para un nuevo orden internacional superador del equilibrio del terror, se ha convertido en un desorden generalizado en los aspectos de seguridad, económicos y financieros. El multilateralismo con un solo polo de poder, se está convirtiendo en multiplicidad de conflictos étnicos y culturales, de nacionalismos excluyentes que destruyen fronteras establecidas y amenazan con nuevas disgregaciones.

4. Los efectos de la revolución tecnológica, de la globalización económica y financiera y de la desaparición de los bloques antagónicos, están siendo trascendentales en el ámbito de realización de la democracia y la soberanía: el Estado Nación.

Las políticas macroeconómicas, constreñidas por el funcionamiento de los mercados financieros globales, han visto reducirse sus márgenes de maniobra, obligadas a cumplir severos requerimientos en materia de déficit, inflación, etc. El terreno de las alternativas se ha trasladado, no sin dificultades conocidas, a la discusión sobre la mezcla de ingresos y gastos que han de producir el resultado macro requerido, no al resultado mismo que nadie cuestiona seriamente. Hay, también, dificultades para armonizar políticas monetarias de estabilidad de precios y políticas de crecimiento generadoras de empleo.

La propia estructura del Estado Nación está cambiando en un doble proceso de descentralización: hacia arriba, creando ámbitos supranacionales que buscan mayor capacidad de respuesta a los nuevos desafíos, ante la insuficiencia del espacio nacional conocido; hacia abajo, en procesos de distribución territorial interna del poder, a la búsqueda de mayor flexibilidad, mayor proximidad al representado y, a veces, mayor adecuación a las identidades diversas. Se abre paso el criterio de la subsidiariedad como guía del reparto del poder, pero aún se menosprecian los criterios de identidad y de cohesión de los conjuntos resultantes, sin los que los riesgos de desintegración social y territorial pueden aumentar. Las estructuras centralizadas y llenas de intervencionismos exagerados de cualquier naturaleza, han pasado a la historia, abriendo la discusión sobre la dimensión necesaria del Estado para la nueva era. En los procesos de descentralización hacia arriba y hacia abajo, el Estado Nación es el verdadero garante de la cohesión de esos conjuntos. Por eso su papel es imprescindible.

Las funciones mismas de la política se están alterando. La tendencia al Estado Mínimo, propia de la ideología neoliberal que impregna al nuevo conservadurismo, está siendo acompañada del reforzamiento de los nuevos actores de la que se pretende sociedad de mercado, más que economía de mercado, en vez de sociedad democrática. La confusión lleva a un individualismo desintegrador del espacio público en el que se realizan valores de convivencia, libertad y cohesión. Se confunde "valor y precio", menospreciando todo lo que añade valor sin equivalencia con la regla de oro de la optimización del beneficio. El espacio de la política se ha estrechado, perdiendo autonomía para representar intereses generales en su ámbito de realización histórica, el Estado Nación, y sin capacidad para responder a los fenómenos que trascienden las fronteras nacionales como consecuencia de la globalización.

Derechos que se proclaman universales, como el derecho a la educación o a la salud, no encuentran la correspondencia de obligaciones políticas para darles satisfacción. El sector público no sólo se retira de la actividad productiva directa, que es aceptable como tendencia, sino que se cuestiona también su responsabilidad para satisfacer los derechos reconocidos. El desafío que plantea la sacralización del mercado, en lugar de su uso al servicio de ciudadanas y ciudadanos, genera problemas crecientes en los procesos de privatización, sin reglas, de sectores que atienden a servicios públicos tradicionales, como las comunicaciones, las telecomunicaciones, la energía o los transportes, generadores de igualdad o desigualdad de oportunidades.

El espacio y la función de la política está cambiando, sin duda, pero el debate no puede plantearse a la defensiva, ni resignándose a corrientes de pensamiento que colocan la optimización del beneficio inmediato en el frontispicio de toda tarea política. Los poderes públicos deben impulsar una economía de mercado eficiente, pero además, deben garantizar la igualdad de oportunidades de las personas, satisfacer sus derechos universales, defender a los consumidores frente a las naturales tendencias monopolistas del mercado. Relación crítica con el capitalismo, que ha definido históricamente nuestro enfoque político, mejorando la capacidad redistributiva y, al tiempo, dando sostenibilidad al modelo. Salir de monopolios públicos, para caer en oligopolios privados cuyo único fin sea la optimización del beneficio de las empresas, puede conducir a una grave desigualdad, como la que se está poniendo de manifiesto en muchos países.

5. Este cambio de era está impactando con fuerza en la realidad internacional, poniendo de manifiesto la obsolescencia y la inadecuación de las estructuras nacidas en la postguerra, adaptadas a los requerimientos y constricciones de un mundo organizado en torno a dos bloques hegemónicos. No sólo en materia política y de seguridad, sino en los terrenos económico-comerciales y financieros. Los cambios políticos y tecnológicos, los problemas medioambientales, la afirmación de identidades culturales, los incontenibles flujos migratorios, frente a la pérdida de funciones y de autonomía de la política, provocan desorden e ineficiencia. Los desafíos se hacen cada vez más globales, la política se reduce al ámbito de lo local, sin instrumentos para responder a estos retos universales. Los problemas de gobernabilidad de la seguridad, de la paz, de la economía y las finanzas, del medio ambiente, explican la incertidumbre, el aumento de la desigualdad y del desorden.

Ante las agresiones a la paz, las limpiezas étnicas, la violación masiva de los derechos humanos, los conflictos regionales, la estructura de Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad, aparecen como impotentes, carentes de medios y bloqueadas en sus métodos de toma de decisiones. La difusión de tecnologías armamentistas de destrucción masiva, grupos terroristas con acceso a armamento sofisticado, criminalidad organizada internacionalmente, con la misma facilidad de acceso a las nuevas tecnologías, constituyen amenazas para las que no tenemos instrumentos adecuados en la comunidad internacional.

En el campo económico y comercial, los avances de la Organización Mundial del Comercio no son suficientes para buscar nuevos equilibrios de los intercambios entre países con distinto nivel de desarrollo. La solidaridad con los países emergentes o pobres, no es compatible con las prácticas proteccionistas que producen este desequilibrio. Tampoco tenemos instrumentos para evitar la explotación del trabajo infantil o forzado como las más lacerantes manifestaciones del "dumping" social, ni para garantizar el respeto a las propias reglas de juego establecidas. El desfase entre los principios inspiradores del OIT y sus capacidades de acción concreta, muestran las carencias de la comunidad internacional frente a la dimensión social de los problemas. El programa de Naciones Unidas para el Desarrollo introduce elementos muy apreciables para medir el desarrollo sostenible.

En el orden financiero, después de la crisis del sistema de Bretton Woods, y tras los espectaculares cambios producidos en los flujos financieros a corto plazo, el FMI, el Banco Mundial y las instituciones financieras regionales, se encuentran con claras insuficiencias para responder a las cada vez más frecuentes turbulencias financieras. Las divergencias entre FMI y Banco Mundial, son explicables ante las funciones diferentes de ambos organismos y la obsolescencia de sus reglas. La nueva realidad emergente de la globalización, está cambiando las fronteras tradicionales del desarrollo, incorporando a regiones otrora preteridas, pero excluyendo dramáticamente a otras que se hunden en la pobreza.

Para otros desafíos, como los relacionados con la preservación del medio ambiente, no sólo no existen instrumentos al nivel en que se plantean, sino que los que se han intentado poner en marcha tras las cumbres de Río y Kioto, más que avanzar en las soluciones revelan las profundas discrepancias entre países centrales y emergentes, así como la marginación de los excluidos de la globalización.

Pero la mayor paradoja, por la dificultad de la respuesta y las contradicciones que entrañan para todos, es la que se plantea a un mundo que va haciendo desaparecer las fronteras y las barreras para la información, el comercio, las inversiones, los movimientos de capital y el intercambio de servicios, mientras que levanta murallas a la libertad de movimientos de los seres humanos. ¡Todo libre para moverse, salvo las personas, prisioneras de su propio destino en su propia tierra, aunque le depare un porvenir intolerable, indigno!. No obstante, los flujos migratorios, a pesar de las reacciones xenófobas que recorren el mundo, se están mostrando incontenibles sin que seamos capaces de prever sus consecuencias, para nuestras sociedades y para las sociedades de origen. Más del 50 por ciento de las migraciones son femeninas y las provocadas por razones de persecución política, etnico-cultural o religiosa, siguen aumentando.

La cuestión clave de la nueva era que se abre es, por ello, la gobernabilidad, y la posibilidad de hacer sostenible, en el sentido social, económico, medioambiental, humano en fin, el modelo de lo que se ha dado en llamar sociedad de la información o, más pomposamente, del conocimiento.

Nuestro compromiso:

EL PROGRESO GLOBAL

En la historia de las organizaciones que integran hoy, en su momento de mayor expansión, la Internacional Socialista, la convergencia en cuanto a los objetivos de conquistar sociedades más justas, más libres e igualitarias, más cohesionadas, ha convivido con una gran variedad de tradiciones, y versatilidad respecto de los instrumentos y los modelos de actuación, para avanzar hacia esos objetivos definidos por nuestro compromiso con la solidaridad. Nada más natural en una corriente histórica plural y democrática, respetuosa con las identidades de cada país, con las prioridades inmediatas de cada momento histórico en las sociedades nacionales.

Al mismo tiempo, el socialismo democrático, el laborismo y otras corrientes del pensamiento progresista, han sido capaces, en cada época de la historia, de renovarse, de iniciar nuevas etapas, como nos recordaba Willy Brandt. En Europa, por ejemplo, la socialdemocracia ha demostrado su potencia reformadora, al tiempo que se puso de manifiesto el fracaso del llamado "socialismo real". La capacidad de tener nuevos inicios del pensamiento socialdemócrata, nace de su voluntad de justicia, fundada en una exigencia de libertad. Esta convicción nos separó y enfrentó con el pensamiento totalizador del comunismo, que mostró su incompatibilidad con la libertad de los ciudadanos. El carácter reformador, actualizador de los instrumentos para conseguir nuestras aspiraciones, nos define frente a las alternativas cerradas, que confunden, sistemáticamente, instrumentos y objetivos, como si de una religión o un sistema inamovible se tratara.

Por eso respetamos y valoramos los diferentes esfuerzos de renovación de ideas que se están produciendo en distintos foros de debate, por partidos miembros de la Internacional Socialista, o por otras formaciones progresistas y en diversas regiones del mundo. Constituyen alternativas valiosas para abrir nuevos caminos al pensamiento y a la acción, frente al nuevo conservadurismo. Hay muchos elementos de convergencia, no sólo en los objetivos solidarios en las sociedades nacionales y en la comunidad internacional, sino en la comprensión del fenómeno de cambio de era que estamos viviendo con la globalización de la información, de la economía y las finanzas o con la liquidación de la política de bloques, que nos exige reformas en nuestros instrumentos de acción política, en los propios contenidos de las políticas a aplicar. Y, si esto es así, también debe constituir un elemento de convergencia el respeto por la diversidad cultural de cada una de las sociedades, que muestran la versatilidad de los seres humanos y de las comunidades en que se integran, para avanzar hacia objetivos compartidos. Esta pluralidad, puede y debe confrontarse en un diálogo abierto y respetuoso, cuyo fruto dará lugar a un mestizaje de experiencias que pueden transferirse de una cultura a otra.

Lo que nos une es lo esencial: la solidaridad para mejorar las condiciones de vida de los seres humanos, para conseguir una mayor justicia social, partiendo del respeto universal a los derechos humanos, la igualdad de género y las libertades individuales y colectivas que fundamentan la vida democrática.

Lo que, en apariencia, parece separarnos, se convierte con este enfoque abierto y dialogante, en espacio de enriquecimiento que nos permitirá compartir la interdependencia y actuar sobre ella para avanzar en nuestros objetivos.

El debate iniciado, que debemos continuar, nos compromete con una oferta global y renovada de objetivos para enfrentar los desafíos de la nueva era, aprovechando las inmensas ventanas de oportunidad que se abren, y minimizando los riesgos que entraña si quedan en manos del individualismo disgregador del fundamentalismo neoliberal.

Debate abierto con participación de sectores comprometidos con la ciencia y la innovación, con la defensa de la naturaleza, con nuevos emprendedores en la economía o en la cultura, con ciudadanos y ciudadanas responsables de su entorno social próximo o distante. Este debate debería ser valiente en el análisis de nuevas realidades que revolucionan el conocimiento y en la renovación de instrumentos de acción.

La solidaridad, como uno de los valores que definen nuestra identidad, ha guiado siempre las propuestas de redistribución, sea de bienes materiales, de educación, de sanidad o de seguridad en la vejez. Orienta nuestra lucha por la igualdad de géneros, así como contra la discriminación por razones de origen, creencias o de cualquier tipo.

Sin embargo, conocemos los peligros de pasividad que pueden producirse con las políticas de redistribución, si el reconocimiento y la satisfacción de derechos universales, no van acompañados de la responsabilidad cívica; así como conocemos las dificultades de sostenibilidad de políticas solidarias en las sociedades con sólidos sistemas de bienestar, sometidas a presiones antirredistributivas. Por eso apelamos al equilibrio entre derechos y responsabilidades, entre políticas activas que avancen en la inclusión del mayor número de personas y políticas universales que eviten el olvido de los excluidos.

Nuestra propuesta incorpora la redistribución de la capacidad emprendedora, el fomento de la creatividad personal, de la iniciativa con riesgo, por el valor que añade socialmente, mediante la creación de riqueza y oportunidades para otros. El impulso del espíritu emprendedor en materia económica, social y cultural, es una nueva dimensión de la solidaridad que debe cambiar las actitudes sociales ante la gente emprendedora, modificar los sistemas educativos y la formación, generando una nueva cultura capaz de premiar la iniciativa y la creatividad de los individuos. La redistribución de la capacidad emprendedora, vista en este sentido cooperativo, es una forma de expresar la solidaridad, que contrasta con el fomento del individualismo mercenario, descomprometido con la sociedad.

El 2000 es para nosotros el arranque de un renovado compromiso para dar dimensión social a la globalización en curso, para ponerla al servicio de los seres humanos. Al comienzo de este nuevo milenio, presentaremos una plataforma global de nuestras coincidencias y compromisos ante los desafíos de la nueva era. La completaremos con aportaciones regionales, coherentes con la misma, (europeas, latinoamericanas, africanas u otras) que den cabida a las prioridades que les sean propias para enfrentar estos retos. Con estas bases, desarrollaremos programas nacionales, adaptados a nuestras identidades propias, abiertas al intercambio de experiencias útiles para los otros.

Queremos promover y mejorar la democracia representativa y la participación cívica. Es fundamental para la sociedad en su conjunto que hombres y mujeres tengan una participación más igualitaria y compartan responsabilidades tanto en la vida pública como privada, de tal forma que la perspectiva de género se incorpore en todas las políticas, en todos los niveles y escenarios.

Acogemos con satisfacción el trabajo desarrollado en estos tres años por la Comisión Progreso Global. Los frutos de estos debates, se transformarán en propuestas de acción.

Esta es la Internacional que queremos. Coincidente en valores y objetivos globales. Diversa y abierta en los instrumentos para alcanzar estos objetivos, de acuerdo con las prioridades inmediatas y las identidades de las sociedades a las que nos dirigimos.

Una organización dialogante. Cada vez más universal. Con espíritu solidario para luchar contra la injusticia y la desigualdad. Activa en los foros internacionales, para proponer las reformas que la nueva era de la globalización está exigiendo.

Por ello, reunidos en París, en los albores del nuevo siglo,

DECLARAMOS

La primacía de la política para dar respuesta a los desafíos de la globalización. La recuperación de su autonomía para representar los intereses generales, expresados soberanamente por los ciudadanos y las ciudadanas, en democracias que abarquen a todos los países del planeta. Nuestra tarea consiste en impulsar respuestas y acciones frente a los desafíos de nuestro tiempo, para lograr más libertad, más igualdad, más solidaridad.

La ciudadanía comprometida, frente al fundamentalismo excluyente o al que propone abandonarlo todo a la "mano invisible" del mercado, es nuestra apuesta y nuestra oferta de renovación y fortalecimiento de los sistemas democráticos. Queremos sociedades libres, con personas responsables de su destino individual y colectivo, respetuosos de la diversidad, capaces de abrir nuevos espacios que creen valor para las comunidades en las que viven y para la sociedad universal.

Nos dirigimos a los que sienten la solidaridad como el más noble de los impulsos del ser humano, para luchar contra las desigualdades, para ofrecer oportunidades nuevas a través de la educación, el empleo, la lucha contra la pobreza y el hambre. Nos dirigimos a hombres y mujeres de distintas culturas, de distintas regiones del mundo, para que se comprometan en tareas comunes, con objetivos compartidos, fortaleciendo una gran corriente de esperanza en las posibilidades del ser humano ante la nueva era que se abre.

Somos conscientes de que nunca como hoy existieron los medios para resolver estos grandes retos. La inteligencia puede abarcarlos. Depende de nuestra voluntad, de nuestra capacidad de compromiso alcanzar los objetivos, poniendo los avances tecnológicos al servicio del ser humano.

El socialismo democrático ha nacido y se ha desarrollado, en una permanente relación crítica con el capitalismo. La lucha por la justicia social, por la igualdad de género, contra la discriminación, por las mejoras en la redistribución, que definen la solidaridad, explican esa relación crítica como razón de ser. Respetamos y defendemos la función creadora de riqueza del mercado. La democracia siempre se ha desarrollado en sociedades de libre empresa, pero no pedimos al mercado lo que no puede ofrecer. Constatamos que hay sociedades con mercado y sistemas autoritarios, en tanto que no se dan sociedades democráticas sin mercado. Por eso no confundimos mercado y democracia. Hay valor para los seres humanos, más allá y al margen de las reglas de optimización del beneficio. La educación, la salud, la cultura, añaden valor, ayudando a un buen funcionamiento de la economía abierta y haciéndola más sostenible en el tiempo, pero no son generalizables mediante las reglas del mercado. Esta relación crítica, que ha facilitado la redistribución de bienes y de oportunidades, ha hecho más fuertes en la competencia y más estables a las sociedades en las que el socialismo democrático ha influido decisivamente.

Es tarea de la política, es decir, del compromiso cívico democrático para ordenar la convivencia, hacer real la libertad, ofreciendo igualdad de oportunidades más allá de las fronteras del mercado. Afecta a todas las sociedades, en cualquier nivel de desarrollo, porque forma parte de las conquistas de cohesión social por venir o de la reforma y mejora de las ya adquiridas.

La gobernabilidad de la globalización, nos exige la mejora y el fortalecimiento de la política, de la calidad y extensión de la participación democrática, en todos los niveles, desde el local, pasando por el nacional o los espacios regionales que agrupan a las naciones, hasta la comunidad internacional. Un mundo sin compromisos y sin reglas, tiende a la desigualdad, a la fractura. Combatiremos con decisión esta visión que está generando desconfianza e incertidumbre, desigualdad y conflicto en todos los rincones del planeta.

Apostamos por políticas económicas sanas, equilibradas, capaces de generar crecimiento y empleo. Política monetaria y económica forman un tandem al servicio del crecimiento estable y del empleo. Combatimos el reduccionismo monetarista.

Es responsabilidad de la política fomentar la actividad, aumentar la capacidad de competir de las empresas, evitando las tendencias monopolísticas propias del desarrollo del mercado y mejorando la posición de los consumidores.

Es responsabilidad de la política satisfacer derechos universales a la educación, a la asistencia sanitaria, a la atención en la vejez, a la protección de la infancia y la juventud. La dignidad de las sociedades se mide por su capacidad de comprometerse con esas metas que crean igualdad de derechos básicos.

Es responsabilidad de la política que los servicios públicos de transporte, energía, comunicaciones, telecomunicaciones, sean cuales sean sus métodos de gestión o su propiedad, cumplan los requerimientos de igualar las oportunidades de las ciudadanas y los ciudadanos en el territorio, evitando las concentraciones insoportables de población en grandes urbes que generan nuevos "guetos" de marginalidad y exclusión.

Es responsabilidad de la política preservar el medio ambiente, como un valor intergeneracional que exige solidaridad con los que van a ocupar nuestro lugar mañana.

Es responsabilidad de la política defender los derechos humanos en todos los rincones del mundo, frente a las violaciones que pretenden ocultarse en diferencias culturales, pero son sólo manifestaciones aberrantes de la lucha de poder. La igualdad de derechos entre los géneros no es un problema cultural, es un requerimiento básico del ser humano. La integridad física y moral, es un derecho básico y universal, como la libertad individual y colectiva.

Es responsabilidad de la política avanzar en un nuevo orden internacional que garantice la paz y la seguridad, respetando la diversidad de identidades, aprendiendo a compartir valores diferentes pero respetuosos con los derechos humanos universales.

Coherentes con estos propósitos, manifestamos las siguientes prioridades de nuestro Proyecto de Progreso Global:

1. La lucha contra la pobreza y el hambre, incluida la pobreza de capacidad inherente al subdesarrollo, contra la explotación y la desigualdad de acceso a los recursos económicos y tecnológicos mundiales. El año 2000 debe ser el decisivo para anular la deuda de los países más pobres. Los compromisos del Grupo de los 7, tienen que llevarse a la práctica, para que la anulación de la deuda se convierta en relanzamiento de las inversiones en los países concernidos. Inversiones en materia agroalimentaria, de infraestructuras civiles fundamentales, de formación y educación. En la lucha contra la pobreza debemos desarrollar estrategias específicas para las mujeres, como la gran mayoría que soporta las peores condiciones, agravada con el fenómeno de la globalización. La autonomía de las mujeres es esencial para erradicar la pobreza. Deben irrumpir en la corriente de desarrollo como participantes activas y no como meras receptoras de programas.

2. La lucha por los derechos humanos y la democracia. Defendemos la necesidad de avanzar en el "derecho de injerencia por razones humanitarias". Ninguna razón de Estado, ninguna pretendida diferencia de identidad, puede justificar el genocidio o la limpieza étnica, ni amparar la impunidad de los dictadores que violan sistemáticamente derechos humanos universales. La pobreza y el estado de necesidad no serán superados al margen del respeto a los derechos humanos y de la extensión de la democracia. Con harta frecuencia, y no por azar, los países pobres, abandonados a la miseria y a la marginación del desarrollo, soportan dictaduras, represión y tortura, cuando no genocidios, limpiezas étnicas y deportaciones en masa, unidas a la discriminación de la mujer. Derechos humanos y expansión de la democracia, en todos los rincones del planeta y en todas las identidades culturales, son aspiraciones fundamentales de la izquierda que representamos. Los derechos humanos de las mujeres son una parte inalienable, integral e indivisible de los derechos humanos universales. Su reconocimiento y completa puesta en marcha, exige combatir los obstáculos para la plena libertad y dignidad de las mismas, luchar contra la violencia, el tráfico y la prostitución forzada, promover la libre elección en materia de reproducción y salud, así como atender los problemas específicos sobre migraciones femeninas.

3. La construcción de la paz y la seguridad, a través de un nuevo orden internacional, con instrumentos multilaterales eficientes de prevención, gestión y arreglo de conflictos, es prioritaria para avanzar en la gobernabilidad de la nueva era de la globalización. Proponemos la reforma de la ONU y de su Consejo de Seguridad, mediante el aumento del número de sus componentes. Esto contribuiría a democratizar Naciones Unidas, haciendo más representativo de la nueva realidad al Consejo de Seguridad.

4. Aspiramos a un orden económico y financiero global, que exige la adaptación de los organismos nacidos hace 50 años, el FMI y el Banco Mundial, entre otros, así como el desarrollo de la Organización Mundial del Comercio. Todos han sido sobrepasados por las nuevas realidades y necesitan nuevos instrumentos de prevención y de acción. La inexistencia de un marco regulatorio para los impresionantes movimientos de capital a corto plazo, hace imprevisibles estos flujos, provocando continuas crisis financieras y contagios irrefrenables al sistema. Sin transparencia y control, perdurando paraísos fiscales, será cada día más difícil luchar contra el blanqueo de capitales, procedente de prácticas corruptas enraizadas en algunos países y de flujos contaminados con origen en la criminalidad organizada internacionalmente. El campo de la paz internacional, de la seguridad, tiene hoy una dimensión económica y financiera que tenemos que enfrentar con valentía desde las posiciones progresistas. Por eso es urgente asegurar una mayor transparencia del sistema financiero internacional; imponer reglas de prudencia a todas las instituciones financieras, incluso a los fondos de inversión especulativos y a las entidades extraterritoriales; abolir los paraísos fiscales; limitar los efectos desestabilizadores de la circulación de flujos especulativos a corto plazo hacia los países emergentes, mediante una apertura más ordenada de sus mercados de capitales; involucrar a las entidades prestamistas en la resolución de las crisis que contribuyeron a provocar; luchar contra el crimen organizado, el tráfico internacional de drogas y el blanqueo de dinero. Se debe instituir, bajo los auspicios de la ONU, un Consejo de Seguridad Económica.

5. La protección activa del ecosistema, que por definición no conoce los límites fronterizos de las sociedades humanas, nos exige respuestas rápidas y continuadas en el tiempo. Fomentar tecnologías preservadoras de los equilibrios naturales, está hoy al alcance de nuestras manos. Al mismo tiempo se plantean problemas éticos, jurídicos y culturales de enorme importancia ligados a los avances biotecnológicos que exigen atención y regulación, como advierten con insistencia los tecnólogos preocupados por las consecuencias para la sociedad de un mal uso de los avances científicos. La revolución tecnológica, en su neutralidad intrínseca, ofrece posibilidades inéditas en beneficio del ser humano, al tiempo que genera amenazas a su intimidad, a su dignidad e integridad, a su identidad cultural, como valores que tenemos la obligación de salvaguardar. Las agresiones a la convivencia en paz, adquieren hoy formas nuevas, de erosión de la naturaleza y de falta de respeto a la diversidad cultural. Asimismo, la comprensión de estos problemas y las acciones encaminadas a resolverlos desde el respeto y la consideración de que constituyen una riqueza plural compartida, son las guías de nuestra acción.

6. El regionalismo abierto se abre paso en la comunidad internacional. Europa camina decididamente hacia la conformación de una realidad económica y monetaria, pero también política y civilizatoria. Europa anticipa un modelo de regionalismo abierto que defendemos como una forma más adecuada de enfrentar los desafíos a los que no pueden responder eficientemente los Estados Nacionales. Soberanía compartida regionalmente que mejora la posición de los Estados que se integran. Otros ensayos de regionalismo abierto, con distintos grados de desarrollo, se están poniendo en marcha en distintos lugares del mundo, desde Latinoamérica a Africa, pasando por Asia. Estamos convencidos de que, tras la bipolaridad propia de la política de bloques, el nuevo orden internacional, en todos los frentes que hemos propuesto, será más fácil a través de la articulación de espacios regionales, supranacionales, con intereses e identidades civilizatorias comunes, dentro de la diversidad cultural. Estas formaciones no sólo desarrollarán con más eficacia sus economías y sus intercambios comerciales intrarregionales y con el resto del mundo, sino que podrán representar equilibrios nuevos en la política de paz y de seguridad, de defensa del medio ambiente, de transferencias de nuevas tecnologías. Las organizaciones que integran la Internacional Socialista, asumen y propugnan estos desarrollos regionales que pueden fortalecer el papel de Estados Nacionales con mayor eficacia que el puro multilateralismo.

Esas respuestas pertenecen al dominio de la política. Nuestra obligación es comprometernos, como responsables políticos, con esa tarea, transformando la incertidumbre en esperanza, aprovechando las inmensas ventajas de la revolución tecnológica, de la liquidación del equilibrio del terror, y minimizando los riesgos inherentes a todo cambio de era.

Reivindicar el papel central de la política, renovarla en sus funciones y procedimientos, aceptando la versatilidad de los instrumentos y afirmando el compromiso con los objetivos de mayor igualdad, mayor justicia y libertad, en cada una de nuestras sociedades nacionales y en la sociedad humana, es el Progreso Global que proponemos ante los desafíos de la globalización.


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El inspector de los inspectores

¿Batalla contra las irregularidades o los múltiples disfraces de la corrupción en la Isla?

por DIMAS CASTELLANOS, La Habana -  

 

En Cuba existe un léxico muy particular para designar de forma eufemística lo que ya está designado. De la misma forma que a la crisis se le denomina "período especial en tiempo de paz", a la corrupción generalizada se le ha asignado el término de "irregularidades", contra las cuales se ha lanzado un gigante ejército de inspectores por todo el país y se han creado innumerables instituciones. A pesar de ello, las "irregularidades" siguen gozando de buena salud. Esa es la impresión que brindan los reiterados reportes publicados en el diario oficialista Granma, de los cuales citaremos solamente cuatro.

Bodegas

Comercio y gastronomía: santuarios de las 'irregularidades'.

En noviembre pasado apareció el trabajo Violaciones de precios y la batalla de nunca acabar, en el que se citan las palabras de Miriam Rodríguez Garriga, jefa de la Dirección de Supervisión de Precios del Ministerio de Finanzas:

"Durante los primeros ocho meses de este año, como promedio nacional, en 36 de cada 100 establecimientos donde se revisó la situación de los precios, fueron encontradas irregularidades. En el caso de los mercados, ferias, placitas y puntos de venta agropecuarios, con un total de 41 mil 500 inspecciones, el índice estuvo por encima (47%), y en gastronomía la correlación fue aún más desfavorable: el 50% de 58 mil inspecciones dio constancia de violaciones…".

En diciembre, bajo el título Destacan utilidad de la V comprobación nacional al control interno y los precios, se examinan los resultados de una reunión presidida por Carlos Lage y Juan Carlos Robinson con la participación de varios ministros y otros dirigentes, donde se plantea que de 5.072 entidades inspeccionadas, el 12% fueron calificadas de Deficiente o Sin Control, y en cuanto al Control Popular de Precios se impusieron 4.024 multas por las violaciones detectadas, por un monto de 321.350 pesos.

También se informa que en las comprobaciones al comercio minorista "se continúa produciendo a diario la comercialización de productos de procedencia ilegal con total impunidad en los portales y áreas aledañas a las tiendas recaudadoras de divisas y mercados agropecuarios, no pocos casos con la complicidad de los empleados de esos establecimientos, y en la mayoría, al menos, con la tolerancia de las administraciones y gerencias".

Hace sólo unos días, Granma publicó el reporte Evalúan soluciones a problemas en Correos, en el cual se afirma que "más del 90% de las quejas expresadas por la población acerca de la empresa de Correos de Cuba, tiene su origen en los servicios de giros de dineros dentro del territorio nacional", y que una parte de las decenas de miles de bultos de los que anualmente Correos de Cuba se ocupa, es víctima de las expoliaciones. Hubo 520 hechos de ese tipo, de los cuales 502 ocurrieron durante la transportación por ferrocarril.

Recientemente, con motivo del balance anual del Ministerio de Auditoría y Control —organismo de la Administración Central del Estado creado para esos fines—, el diario oficialista publicó otro artículo, Enfrentar eficazmente irregularidades y delitos económicos, en el que se citan las palabras de la ministra de Auditoría y Control, Lina Pedraza: "Están bien identificadas las causas y condiciones propiciadoras del delito y otras violaciones", entre las que mencionó un conjunto que va desde "la insuficiente confirmación del origen o destino final de los productos" hasta "la insuficiente supervisión al sistema de auditorías".

 

 

 

También se dice que de 5.971 auditorías realizadas en 2003 en "el 36% de los casos la situación encontrada mereció calificación de Mal o Deficiente", entre las que se encuentran 47 empresas en perfeccionamiento.

Estos ejemplos y otros que ocurren a diario en cualquier ámbito de la economía nacional indican que algo anda muy mal y que la corrupción no parece ser una consecuencia exclusiva del capitalismo y de las políticas neoliberales, sino que las mismas están emparentadas con las necesidades irresueltas de los pueblos.

Por ello, sin desestimar las "batallas" y otras gestiones realizadas, se impone un análisis integral que sobrepase la "confirmación del origen o destino de los productos o las insuficiencias del sistema de auditorías". Un mal tan generalizado y tan resistente a las interminables "batallas", invita a una reflexión más profunda y participativa.

El hecho de que en Cuba la propiedad estatal es casi absoluta; que nadie puede vivir de los insuficientes ingresos frutos del trabajo —el salario promedio no rebasa los diez dólares al mes—; que los ciudadanos están inmovilizados por prohibiciones legales en materia de derechos económicos, lo cual impide la realización personal y social, así como el aprovechamiento del potencial técnico y cultural de los cubanos, es lógico que la opción popular mayoritaria sea la de "escapar", término también eufemístico que significa sobrevivir por cualquier vía.

"Una gigantesca y eficiente red de productos y servicios, al margen de la ley —escribí en un artículo hace unos tres años—, funciona a lo largo y ancho del territorio cubano. La oferta de artículos originales o adulterados abarca, desde una aguja de coser hasta un detective privado; desde una linda caribeña hasta una consulta astrológica, desde una reparación de calzado hasta la construcción de mansiones; desde la prensa hasta un documento oficial".

A falta de locales propios, la red emplea los del Estado, donde comercializan o prestan sus servicios, lo que originó el vocablo "Estaticular"; es decir, gastos del "Estado" y utilidades del "particular". La fuente principal de abastecimiento es el robo, con la consiguiente corrupción. Los verbos "escapar", "luchar" y "resolver"designan acciones para adquirir lo necesario "adicional". Situación agravada por las diferencias sociales que ha introducido la dolarización.

Lo más peligroso de este fenómeno es su duración en el tiempo y el efecto dañino sobre la moral. Como conjunto de normas que se acatan o transgreden, en dependencia de fines e intereses, en el caso de Cuba las conductas al margen de la ley se han convertido en normas aceptadas socialmente y están permeando la conducta de las mayorías.

Eso explica que los auditores —también cubanos— necesiten de otros auditores e inspectores que los controlen, anormalidad que conduce a una incontrolable espiral, porque en la Isla muy pocos están exentos de las necesidades primarias que emanan de la obsolescencia del sistema.

Hasta que se reconozca esa realidad y se acometan las transformaciones correspondientes, las "irregularidades" sobrevivirán a las batallas, los ejércitos y las flamantes instituciones creadas para combatirlas.

 

Amistades peligrosas
Castro y sus alianzas mexicanas, un ajedrez político a raíz del 'caso Ahumada'.
por RAFAEL ROJAS, México D.F.
 

Los amigos políticos de Fidel Castro son la mejor prueba de que el pragmatismo es la verdadera ideología del castrismo. Es sabido que en España el mejor amigo de Castro se llama Manuel Fraga y no Felipe González. También es sabido que en México, el gran afecto de Castro no es Cuauhtémoc Cárdenas, el líder moral del PRD e hijo del célebre general que se ofreció para combatir en Bahía de Cochinos, sino Carlos Salinas de Gortari. Nada menos que el político que introdujo en México eso que tantos fidelistas, demasiado seguros de su lenguaje, llaman "modelo neoliberal". El mismo que firmó el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, que llegó a la presidencia luego de un fraude colosal contra la izquierda y que la abandonó en medio de la catástrofe del magnicidio de Luis Donaldo Colosio, el levantamiento del Ejército Zapatista en Chiapas y la devaluación de la moneda mexicana.

PRD Cardenas
Líder del PRD Cárdenas, en La Habana: ¿Un amigo despechado?

Salinas, el enemigo de todas las izquierdas (desde la izquierda democrática del PRD hasta la ultraizquierda autoritaria del Subcomandante Marcos), el privatizador de la economía, el defensor de la integración comercial con Norteamérica y el ex presidente con una mayor reputación de ladrón y corrupto en los últimos veinte años, es el gran amigo mexicano de Fidel Castro.

En 1988, el dictador cubano viajó a la toma de posesión de Salinas con el propósito de respaldar la ambigua legitimidad del nuevo presidente. Luego, Castro regresó a la primera Cumbre Iberoamericana de Guadalajara, donde Salinas le dispensó un trato sólo equivalente al del Rey Juan Carlos: el trato de monarca del populismo latinoamericano. Finalmente, cuando Salinas cayó en desgracia, durante los primeros años de la presidencia de Ernesto Zedillo, La Habana le ofreció lujoso refugio.

Cada cierto tiempo, la evidencia de esta amistad estalla ante los ojos de la izquierda mexicana. Entre 1998 y 1999, cuando hubo intentos frustrados de investigar los desfalcos de Salinas, varios sectores del PRD demandaron al gobierno cubano que confirmara la residencia de Salinas en La Habana. Castro no sólo continuó ocultando la presencia del ex presidente en Cuba, sino que, según testimonio del propio Salinas, le ofreció a su amigo mexicano facilidades para inversiones en la Isla.

Así, desde esa preciada condición de "amigo de Fidel", que Salinas comparte con Fraga, García Márquez y unos cuantos elegidos, el gran privatizador de la economía mexicana, que en su juventud fuera un devoto de Mao Tse Tung, Zapata y el comunismo agrario, intervino en la fundación del capitalismo de Estado que impera actualmente en Cuba.

En las últimas semanas, esa amistad peligrosa ha sido juzgada con extrañeza y, a veces, con enojo en ciertos círculos de la izquierda mexicana. El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, hoy por hoy el político más popular de México, y el principal periódico de izquierda en este país, La Jornada, han cuestionado abiertamente el arresto de Carlos Ahumada en La Habana y la decisión del gobierno de Fidel Castro de mantener en prisión cautelar a este empresario de origen argentino.

Ahumada apareció en Cuba, luego de haber dado a conocer varios vídeos que mostraban a líderes del PRD y del gobierno del Distrito Federal recibiendo dinero de manos del propio empresario. Según López Obrador, la revelación pública de la corrupción del PRD responde a un complot fraguado entre algunos círculos del PAN, del PRI y Carlos Salinas de Gortari, quien, al parecer, tuvo varios encuentros con Ahumada antes de la partida de éste rumbo a Cuba.

Además del vínculo con Salinas, el refugio de Ahumada en La Habana pudo haber sido asegurado por una corriente procastrista del PRD, conformada por Rosario Robles, Cuauhtémoc Cárdenas y su hijo, Lázaro Cárdenas Batel, gobernador del estado de Michoacán, quien está casado con una cubana oficial. La reciente visita de los Cárdenas a la Isla fue concebida como una operación mediática, de cara a la opinión pública mexicana, que intentaría ocultar el irreversible descontento de la izquierda democrática con Cuba.

La corriente no castrista de la izquierda mexicana, que favorece la candidatura de Andrés Manuel López Obrador para las elecciones de 2006, se pregunta con razón si el arresto de Ahumada en La Habana es parte de una compleja jugada política, en la que convergen actores tan disímiles como Salinas, Castro, el PRI, un segmento reaccionario del PAN y la zona autoritaria del PRD, que busca obstruir el avance de una izquierda democrática en México, similar a la de Lagos en Chile o Lula en Brasil. Como ha dicho un importante intelectual de esa corriente, no tiene necesariamente que ser un "complot", puede ser una convergencia de intereses enemigos.

A esta interpretación se suma la de otro candidato presidencial, el ex canciller Jorge Castañeda, quien ha sostenido que la retención de Ahumada en La Habana es una maniobra de presión sobre México, de cara a la próxima votación ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, donde el gobierno de Vicente Fox podría respaldar la resolución de Honduras.

Ambas interpretaciones son perfectamente compatibles si se piensa que una de las prioridades del gobierno cubano, en materia de política exterior, es la recuperación de la histórica alianza autoritaria con México, que se quebró a mediados del sexenio de Zedillo y que el propio Castañeda acabó de destruir con su agenda de una diplomacia republicana, dispuesta a relacionarse con todos los actores de la política cubana, incluidos la disidencia y el exilio.

El gobierno de Fidel Castro sabe que, para lograr ese objetivo, lo peor que podría pasar en el 2006 es el triunfo de un proyecto de izquierda que mantenga la actual política exterior de México hacia Cuba.

 

Una Vision Socialdemocrata del Arco Progresista

 Manuel Cuesta Morúa
Portavoz provisional
Arco Progresista Socialdemócrata Cubano

 

 

Informe a la Nación

Una visión socialdemócrata

 

Introducción

El Arco Progresista retoma una tradición hecha práctica primero por la Corriente Socialista Democrática Cubana y más tarde por la Mesa de Reflexión de la Oposición Moderada para ofrecer su visión sobre los acontecimientos, tendencias y perspectivas de Cuba. En este caso del año  2003.

 

Por medio de este ejercicio político obligado el Arco Progresista hace una parada reflexiva para tratar de mirar con objetividad lo que ha ocurrido, entender por qué los hechos se han sucedido de tal o más cual modo, cuál es su lugar en la sucesión de contingencias sociales y políticas y qué se puede y debe hacer para mejorar y cambiar la trayectoria de la sociedad.  Para este informe se han elegido cuatro escenarios fundamentales: político, económico, social e internacional; porque ellos son los que más dinámicamente deciden la vida de un país. Los otros trabajan en el mediano y largo plazos.

 

La que ofreceremos es una visión socialdemócrata institucionalizada, consensuada por  muchas opiniones a lo largo y ancho de Cuba. Por otra parte es una visión crítica, comprometida con valores; parcial pero quiere ser objetiva. Por mucho que intentemos acercarnos a la realidad, nuestra lente específica ofrece sus propios contrastes y matices. Intentamos satisfacer a todos los cubanos y no cubanos que nos lean.  

 

Muchas de nuestras valoraciones son resultado del análisis lógico, de la observación permanente de la sociedad cubana en todos sus extremos y regiones y del apego riguroso al debate público y con el público. Por estas razones nuestro informe se conoce 20 días después de iniciado el año, teniendo en cuenta que manejamos únicamente cifras oficialmente reconocidas. En este caso el secreto de Estado es una protección frente al Estado.

 

ESCENARIO GENERAL

El escenario general sobre el que proyectamos nuestros análisis es el siguiente:

 

Cuba no expresa un modelo concreto de sociedad por el que pueda ser analizada porque no existe un modelo político ni social ni económico que permita contrastar los hechos con las pautas. No hay tampoco un suelo ideológico que posibilite mirar los rumbos que pretende seguir el país. La sultanización del Estado es la única realidad política tangible. Por esas razones cuando nos referimos a la sociedad cubana no se puede saber de qué tipo de sociedad estamos hablando. Sin embargo, esa misma realidad nos permite una mirada desnuda del país sin las coartadas de lo que la sociedad o el Estado piensan de sí mismos. Lo que nos  permitirá revelar, en un análisis más sosegado, la ausencia, no de proyecto estratégico para mantener el poder sino de proyecto estratégico para echar adelante el país: lo más grave que nos puede suceder como nación.  

 

ESCENARIO POLÍTICO

En este año, el escenario político se simplifica sobre un escenario social más complejo y sutil. El gobierno se refresca políticamente a través de la llamada Batalla de Ideas. Está logrando con ella reconcentrar a la elite política en torno al concepto de “revolución”, ofreciendo los temas centrales de esta Batalla como la agenda política prioritaria y visible para movilizar a  las masas. Una agenda política que concentra  tanto en la esfera palaciega como a decisiones guerrilleras la discusión más urgente sobre las estrategias de futuro, qué hacer frente a cada contingencia, cuál debe ser la naturaleza del Estado, cuál será la sucesión política y cómo afrontar el cambio generacional dentro del Partido Comunista y del Estado. Ello refleja el retorno claro a la desinstitucionalización de las decisiones fundamentales del Estado tal y como era en los inicios mismos de la revolución, lo que contrasta con la aparente institucionalización de los poderes públicos y una mayor visibilidad de las asambleas del poder popular a todos los niveles. En el 2003 se refuerza el monopolio que ejerce el gobierno sobre la agenda política básica y los temas a definir en esa misma agenda.

 

La vuelta al inmovilismo político reciclado con nuevas caras era evidente con la tribunización de la política iniciada con la saga de Elián del año 2000.  Esta tribunización de la política ofrece, como técnica, el dispositivo necesario para dar vías de acceso a un discurso “revolucionario” que no encontraba ni medios ni temas, y colocar  a un lado el papel de las instituciones. Este dispositivo está afinado a inicios del 2003 con el ”poder del pueblo” en las tribunas abiertas semanales y el “poder del discurso de las elites” en las mesas redondas. Lo importante de estos dispositivos no está en su eficacia o credibilidad, sino en la no voluntad del Estado para abrirse a otros escenarios y temas de discusión. 

En este sentido el Estado tiene una voluntad regresiva, no democratizadora; incluso de sus propias instituciones. La no realización del congreso del Partido Comunista es el ejemplo claro de congelamiento del debate general.

 

Este escenario simplificado se produjo en un contexto aparentemente más flexible en que el Estado manifestaba  al mismo tiempo un deseo de inserción internacional  –los pasos hacia el Acuerdo de Cotonou son el ejemplo–  que tuvo su reflejo interno en una mayor  porosidad de la sociedad y en una inestable tolerancia de la disidencia y oposición políticas y de las actividades de derechos humanos. En este contexto se despierta la tentación de acelerar la democratización del Estado desde la naciente sociedad civil; tentación alimentada  por la idea de que como el régimen “necesitaba” desesperadamente al mundo “no tenía” otra opción que adaptarse velozmente a las corrientes democratizadoras. Lectura simple que subestimó la capacidad y el tipo posible de respuesta política del gobierno y sobrestimó la capacidad democratizadora de la naciente sociedad civil.

 

Esta tensión fue mal resuelta y negativamente. El gobierno reprimió, como pocas veces en su historia y como pocas veces en la historia de Cuba, a la oposición pacífica: encarceló injustamente a 75 luchadores pro democracia y los condenó a largas y severas penas. Más tarde condenó y ejecutó sumariamente a tres personas que secuestraron una embarcación con el fin de llegar a los Estados Unidos.

 

Políticamente se pospone por tanto la posibilidad de crear las condiciones necesarias para un diálogo político de mediano plazo, se refuerzan el autismo del Estado y sus mecanismos de represión, se debilita la plataforma de derechos humanos y se acrecienta la violación de ellos, se reducen los espacios alternativos de concertación de las propuestas políticas y  se hacen difíciles los escenarios para abrir alternativas. A nuestro juicio, la opción maximalista de cambio democrático, en su precocidad política, facilitó sin quererlo el regreso del totalitarismo político sobre los espacios sociales.

 

En el 2003 se congela, como resultado, la tendencia hacia la modernización política del Estado en favor de su tendencia policíaca. En un sentido riguroso, Cuba ha dejado de ser desde hace tiempo un Estado republicano que fundamente sus decisiones en la voluntad de sus ciudadanos para adoptar la estructura de las sociedades teocráticas donde la voluntad del pueblo está limitada por la constitución. A la falta de sentido estratégico se suma la imposibilidad de confrontar estrategias diversas en un marco constitucional. Un camino peligroso para la existencia de Cuba como Estado político.