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PERIODICO LA OPINION

ORGANO OFICIAL DE LA COORDINADORA SOCIALDEMOCRATA CUBANA

Mayo 2002

LEA EN ESTE NUMERO:

1-  CUBA: UN SOLO PUEBLO; ¿ DOS NACIONES ? por Lino B. Fernandez

2- A PROPOSITO DE UNA TRANSICION EN CUBA: Coordinadora Socialdemocrata cubana

3- Transicion y Reconciliacion. por Salvador Subira

4- Nos veremos todos en la Republica de mañana. Por Carlos Estefania

 

 

   

 

 

CUBA: ¿UN SOLO PUEBLO; DOS NACIONES ?

por Lino B Fernandez

 

La historia de nuestra Patria sin duda ha estado marcada por la cercanía a la Nación Norteamericana, ese trauma de las 90 millas, como suele llamársele, ha condicionado nuestra historia y la ha convertido en una historia de los proyectos frustrados. Se frustró la naciente república, se frustró la república posterior a la revolución del 33 y en el curso del proceso revolucionario de los 50 naufragó la Unidad de la Nación Cubana definitivamente. Pero nuestra irresponsabilidad personal y colectiva ha sido el factor determinante. No el pueblo norteamericano.

Las sociedades humanas obedecen a las leyes de la Naturaleza viva, y estas leyes dicen: cuando una criatura esta en etapa inicial de crecimiento, es frágil, necesita cuidados y tiempo para consolidarse y llegar a ser un Ser que perdure, que sea autónomo, y por último independiente y autosubsistente. Cuba parece ser hoy más bien una Nación Inconclusa, aún por hacerse. El duro golpe causado por una diáspora 15% de la población es difícil de reparar.

La dificultad mayor no está sin embargo en el enorme número de cubanos que nunca regresarán, sino en la crisis nacional creada por el odio y las luchas intestinas, la intolerancia al otro, la irresponsabilidad individual y colectiva, la ausencia de libertades y el clima propicio que haga posible la participación ciudadana en la vida económica, política y social. Aunque la Patria sea de todos, somos una nación de unos pocos. ¡Estamos divididos!

Por otro lado la Patria está necesitada, la crisis alcanza todos los órdenes no sólo el económico sino el moral. No sólo está afectada la moralidad en el sentido de lo bueno y lo malo sino en una serie de valores éticos, como la pérdida del valor de la familia y otros que tocan a la conciencia del pueblo y a su sufrimiento existencial que son los más importantes. Los valores de la relación entre personas, de la apertura hacia el otro, del que es diferente y esta más allá de mí o de la manera de pensar propia mía.

Hay algo que hemos olvidado los cubanos. Este algo es la Política. La entregamos, y se la dimos a una sola persona que es la que piensa por todos.

La política se convirtió en el arma de otros para mantener el poder y manipularme y enyugarme, así de fácil; así de trágico. O reinventamos la política como dice Cuesta Morua o no seremos capaces de re-inventar la ética. Y ésta es importante que la re-inventemos. ¿Cuando lo lograremos? El día en que nuestra ética política de prioridad a la ética social y personal. Al haber sido tan pasivos que permitimos al régimen eliminar al OTRO de nuestras vidas, al haber permitido que al otro se le dañara y se le escamotearan los derechos, al perder la sensibilidad ante el sufrimiento ajeno, al dar paso al odio nacional en aras de una supuesta búsqueda del bien social, eliminamos esta misma justicia social desde sus orígenes, creando y dando paso a una mayor injusticia. La política de la exclusión de OTROS sigue siendo el eje de nuestro defectuoso andar nacional.

No es que la política no sirva, es que al ceder el derecho a hacer política, nosotros somos los que no servimos. Nos eliminamos como ciudadanos y llegamos a desvalorarla dentro de nosotros. Así en Cuba entregamos al estado el monopolio de la política y de las ideas, con el subsiguiente deterioro y casi eliminación de la sociedad civil. Nos arrasó la ideologización extrema que nos hace a todos, no esperar nada o más bien temer a los políticos y a la política. ¿Seremos capaces de re-inventarla? Ahí esta el reto y la solución a un serio problema nacional.

Vivimos a escala nacional en la inmediatez, en la actitud de resolver a toda costa, tenemos la moral del sobreviviente, que crea una contra-ética o no-ética deformante sobre todo en los que todavía no han formado el carácter, que son los más jóvenes. Moral llena de vacíos que será origen de muchos males del futuro.

Toda propuesta de análisis y solución de la crisis nacional ha de ir necesariamente a la detección de los problemas de base, nuestro carácter ha cambiado y con ello la conciencia. En el tejido y el alma nacional no sólo hay que curar heridas sino también sembrar la simiente que haga resurgir una nueva conciencia. No queremos una nueva Cuba, sino ver la transformación de la que ya existe.

Alcanzar una forma de convivencia nacional libre que supere las hondas divisiones del presente es tarea ardua y tiene que estar cimentada en nuestras virtudes, pero además en el reconocimiento de nuestros males y en un total cambio de mentalidad individual y colectiva.

Vacío de Sociedad Civil

En Cuba no se puede hablar de ausencia de sociedad civil. En realidad existe una sociedad civil oficial manipulada por el Estado y otra independiente, en ciernes, de la que no se puede esperar mucho protagonismo, pero que cada vez va siendo más influyente en la realidad nacional.

Ante la pobreza de la sociedad civil algunos, en la Isla, temen que nazcan partidos políticos porque estos se van a convertir en partidocracia, reflejo de la realidad de ser gobernados por un partido único probablemente, cuando por el contrario esos mismos partidos podrían ser fuente de liberalización ellos mismos y de apoyo a las organizaciones no gubernamentales, a la vez que alternativa de la partidocracia actual y por tanto impulsadores de la sociedad civil en Cuba.

Digo todo esto en referencia al vacío de sociedad civil porque uno de los más importantes cambios de mentalidad a lograr es que nuestro pueblo descarte la idea extendida de que cambiando lo que hay que cambiar, habrán de perderlo todo. Mas bien yo diría que "ya no hay nada que perder" como no sea la integridad territorial, la soberanía, o la Patria misma que estamos corriendo el riesgo de perder si la inconsciencia y el inmovilismo gubernamental llevan las cosas hasta el extremo en su ansia de permanecer en el poder a toda costa.

Nuestras exclusiones.

No hay que temer los cambios que son imperativos. La limitación y el freno que puede haber para el desarrollo de toda la sociedad cubana no sólo está en que el gobierno excluya a ciertos cubanos de adentro, sino que esta también en que los cubanos de adentro no acepten a los compatriotas que afuera piensan distinto y tienen el mismo derecho a decidir en las cuestiones cubanas. Peor sería establecer que los cubanos de adentro tengan más derechos que los expatriados, omitiendo el que fueron perseguidos, despojados, denigrados y que aunque no hayan padecido el tiempo completo de la tiranía, no por ello tuvieron menos sufrimientos al ver la destrucción sistemática del país. Creerse los únicos agredidos por el aparato de poder en Cuba porque allá viven, es un índice de ignorancia histórica y de crisis en el significado de lo que es la Nación, pues desconocen la integridad y diversidad de la Patria" con todos y para el bien de todos". Esta doctrina excluyente sería en realidad el epitafio de la nación porque renuncia a su historia. Se haría evidente la doble moral del que lucha por su presente omitiendo el pasado, que es en definitiva donde están las raíces del presente. No puede haber dudas de que nuestros esfuerzos deben ser comunes para el objetivo de una Patria que nos cobije a todos por igual.

Para favorecer este cambio de mentalidad en el futuro, sin el cual jamás habrá reconciliación, hay que crear bases legales que protejan los derechos de todos y organismos apropiados que fomenten la reinserción de los marginados ideológicos y de los exiliados políticos.

 

 

 

Nuestras dependencias

El proyecto revolucionario impuso una dinámica que no se tuvo la oportunidad de discutir, y en que se garantizaba lo básico pero se exigía en cambio una adhesión absoluta y la renuncia a toda crítica. Diríase que la persona humana estaba hipotecada para su supervivencia. Y de ahí el sentimiento de miedo al vacío y de freno al cambio, porque un cambio del Estado implica crisis total de inserción en la sociedad. Y la gente se pregunta : ¿Qué vendrá después?. Se siente la amenaza implícita en la idea de que cambiar es igual a morir. Las muy deterioradas "conquistas" obtenidas de la revolución, a costa de la libertad y los derechos individuales, son algo concreto que se teme perder. El miedo psicológico impide la madurez de comprender y aceptar el cambio. Y esto no es sólo del momento actual, sino que también lo será en el futuro. Para el futuro se verán frenados la confianza en el Estado y en los políticos, y las expectativas se mantendrán desmesuradas e irreales.

Los manipuladores totalitarios que crearon la dependencia absoluta han creado un ciudadano que lo espera todo del estado porque ha tenido que entregarle todo al mismo. Para ello el régimen comenzó prometiendo el bienestar futuro mediante un periodo de sacrificios. Estos han sido la norma diaria de la vida del cubano por cuarenta y dos años y nunca se ha disfrutado del bienestar prometido. La dependencia de Cuba del antiguo bloque de países de la Europa del Este creó un gobierno que no pensaba que tenía que crear bienes y servicios sino sólo políticas y un "hombre nuevo" a la medida exacta para el designio totalitario. Se reformularon conceptos y hasta la historia de la Nación para que no estorbaran el discurso revolucionario. Y la sociedad adquirió una característica que Enrique Patterson describe en su ensayo sobre el apartheid en Cuba, al decir que se implanto: " un tipo peculiar de igualdad, la igualdad sin libertad", o sea una forma moderna de esclavitud.

Todo esto ha llevado a la sociedad cubana a una situación de compresión social increíble, y por ello a peligros de magnitud impredecible.

Las frustraciones de necesidades básicas siempre engendran hostilidad y ésta es siempre mala consejera, y el rechazo explícito o enmascarado al régimen actual de la Isla, no sólo tiene capacidad explosiva, sino que además tendrá consecuencias para el futuro y la reconstrucción.

Orígenes de nuestros problemas y sus soluciones.

Este rechazo al poder puede conducir a la liberación, pero también al caos futuro si es que no surge un proyecto realista y coherente que permita la convivencia y supere las hondas divisiones y tensiones del presente, y que debe estar fundado en el respeto a la persona humana, la vigencia de los derechos individuales y sociales y sobre todo la participación más equitativa posible en las decisiones, beneficios y cargas del futuro. En fin sin un espíritu de convivencia no podrá haber desarrollo nacional ni paz social.

Las irresponsabilidades que hayamos podido tener en nuestra historia ahora se complican más aún con nuestras dependencias políticas y sociales.

Si aceptamos que la nación cubana esta enferma, pienso que ya empezamos a buscar la solución. Comenzará a verse con nitidez y sin amnesias como fue que se desarrolló esta enfermedad social. Veremos probablemente que aun antes de la Revolución ya teníamos todos los síntomas, muchos de ellos reflejados en el carácter nacional. El primero y más odioso de todos, nuestra tendencia a perpetuar la violencia. Todas estas violaciones contra la vida, la propiedad, las leyes, la nación, la persona, el negro, los prisioneros, la espiritualidad, la familia, la mujer y la conciencia han formado parte de numerosas lagunas éticas que llevamos dentro y que con el tiempo se han agravado.

Si no teníamos una ética publica y privada adecuada, ¿cómo asombrarnos del asalto al Poder Etico que hicieron con tanta facilidad los que manipularon la República antes y en estos últimos tiempos? Tenemos que aceptar la existencia de esta tragedia. La aceptación de responsabilidad, si uno es o fue el agresor y los sentimientos dolorosos pero reales de fracaso y frustración si uno fue de las víctimas, es el primer paso en el camino.

Tenemos que hacer una reconceptualización de la Persona que somos y partiendo de ella:

Es imperativo que re-pensemos Nuestros Derechos Humanos. Diciéndonos: El Derecho al desarrollo social no es absoluto, no da derechos a suspender los derechos.

El derecho a las libertades si es absoluto. Si se suspenden las libertades públicas, el Estado de Derecho desaparece.

En un clima de libertades y respeto es posible pero no mandatorio alcanzar el desarrollo de los derechos. En relación con los derechos y la satisfacción de ellos, distinguir entre mitos y realidades es lo básico

Es imperativo redefinir los conceptos de Revolución y Evolución.

Desde que en Cuba se dijo " Dentro de la Revolución, todo; fuera de la Revolución, nada". La Revolución se puso fuera de la Ley. Con esto dejo de existir. Es deber de la Nación cubana comenzar un proceso evolutivo para volver a sus raíces dentro de la Ley. Un país no puede estar fuera de la Ley.

Si decimos que la Nación cubana puede ser más de una o que esta dividida es porque vemos con que facilidad se ha demonizado a una parte considerable de ella. Hay un extraordinario poder divisorio en esta tendencia a aceptar, o permitir que se nos divida en bandos.

El camino para la Reconciliación Nacional requiere:

La no aceptación de exclusiones.

Enmendar los errores.

Mirar hacia la justicia y no hacia los arboles de la horca.

La toma de responsabilidad personal y colectiva.

Reganar la independencia

Reparar el carácter nacional.

Luchar contra nuestros miedos

Sembrar la semilla de la Esperanza.

10-Desactivar los Instrumentos de Terror.

Ante la Transicion que se avecina:

Recomendamos interrumpir el ciclo de la violencia, recuperar la Memoria Histórica, establecer la Reconciliación Nacional como la primera de las metas. Hay que documentar los hechos de nuestra historia; denunciarlos.

La Reconstrucción de la Nación debe ser: Plurifactorial en vez de Unificada. Unida en lugar de dividida. Tolerante, no intolerante. Independiente, no dependiente. Responsable, no eludiendo responsabilidades. Inclusiva no excluyente. Libre, no manipulada. Segura de si misma, no aterrorizada.

Lino B. Fernandez

Coordinadora Social Democrata Cubana

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

 

 

 

TRANSICION y RECONCILIACION

Salvador Subira

En el lenguaje en que se debate la libertad de Cuba hay dos términos cuya significación se ha visto dislocada. Ambos se han convertido en términos poco precisos que siempre requieren esclarecimiento adicional, y ello por los diferentes matices de opinión y las emociones diversas del atribulado pueblo cubano. Esos dos términos son: "transición" y "reconciliar", y en ambos casos los significados establecidos por la Academia resultan insuficientes para un diálogo cubano.

TRANSICION: Acción y efecto de pasar de un modo de ser o estar a otro distinto.

RECONCILIAR: Volver a las amistades, o atraer y acordar los ánimos desunidos.

Hablemos primero de la "transición". Es evidente que la crisis crónica que sufre nuestro país requiere de un cambio. A lo largo de 43 años su realidad totalitaria no ha sido capaz de crear y sostener una sociedad que pueda hacerle frente a sus propias necesidades, lo que en última instancia, sería la mejor prueba para la legitimidad de un régimen. En contraste con ello, y durante la república democrática, el pueblo cubano sí pudo crear una sociedad donde se reconocían los derechos, se garantizaban libertades, y además, era económicamente eficiente. Por sabernos capaces para la democracia es que estamos empeñados en liberar a nuestro país del totalitarismo actual mediante una "transición" hacia una patria "con todos y para el bien de todos".

Pero una "transición" siempre es un trabajo a realizar en un período de tiempo, y no una consigna política que genera resultados instantáneos. Las "transiciones" además necesitan agentes de cambio que tengan credibilidad y sepan actuar e influir sobre el medio social. Es imprescindible que su oferta de cambio sea compartida, o al menos escuchada con pasividad y espectativa, pero siempre debe representar un progreso y ser beneficiosa para todos. Hay cambios para los cuales se puede lograr una aceptación y vigencia inmediata, pero en muchos otros casos el músculo social requerirá de una transformación gradual. Entre las tareas que debe abordar una "transición" está la eliminación de lo totalitario, pero también se deberá reanimar sectores deteriorados, transformar algunos y crear otros nuevos, etc.,. Y por supuesto habrá que fundar nuevas instituciones en que se pueda apoyar el derecho.En resumen, cumplir lo que dice la definición de la Academia: "pasar de un modo de ser a otro distinto".

Pero para que todo esto pueda ocurrir, o sea, que haya una "transición", es necesario que tanto los cubanos de adentro como los del exilio aceptemos que es algo insoslayable, y en eso radica buena parte del problema. Muchos cubanos del exilio han creado anticuerpos contra el término porque habiendo experimentado la violación de todos sus derechos, la "transición" les parece una actitud contemporizadora con el régimen totalitario actual. El abuso totalitario que sufrieron los lleva a pensar de modo radical y manifiestan su convicción de que toda estructura en la isla debe desaparecer. No razonan ni hacen el deslinde de que los instrumentos del totalitarismo andan mezclados con soluciones sociales válidas e instituciones necesarias. Por eso ellos al escuchar "transición" imaginan alguna forma de continuismo inaceptable.

No hay duda de que los cubanos en exilio tienen gran voluntad para ayudar al cambio, más por sentirse regresados al ámbito espiritual a que pertenecen, que por recuperar antiguos bienes hoy transformados, deteriorados, deformados o desaparecidos, y que han perdido su inserción en una economía viva. Ellos han podido desarrollarse y triunfar en una circunstancia mayor, y adquirir los bienes que necesitan. Lo más importante para ellos es de tipo moral, como es el beneficio de poder olvidar sus agravios, el regresar sus capacidades a la vertiente positiva de la vida, y el disfrute de su identidad cubana en el propio terreno de la isla.

La contraparte, es decir, los cubanos en la isla, han sido explotados y manipulados por el régimen totalitario, sometidos a una permanente preocupación por la supervivencia y reducidos a mínimos vitales. En esa indigencia le es fácil al régimen preocupar a todos con que cualquier cambio significaría una crisis total. Añadamos a esto la realidad de que para las generaciones nacidas dentro del régimen, y ya arribadas a la madurez, la democracia sólo es un concepto imaginado y extraño. Y como el sistema ha perdurado contra toda lógica, tiene a su favor la inercia de que se suponga su continuidad. En esas condiciones no se deduce con facilidad que lo único que hay que perder es el miedo, la represión, las carencias de lo elemental y la falta de oportunidades para todo.

Se habla del miedo a perder su vivienda, y eso es teórico, porque muchos no la tienen, muchos más saben que seguirán sin tenerla mientras dure el régimen actual, muchos otros la tenían pero la han perdido por falta de materiales para preservarla, y los que la tienen todavía viven en la angustia de verla deteriorarse día a día y sin remedio.

Se habla de preservar y no perder los servicios de salud de que el régimen se ufana, y el mito no resiste el escrutinio. No por causa de los médicos cubanos ni de los técnicos de la salud, que de jóvenes han sentido la vocación, se han sacrificado para coronar sus estudios y están dispuestos a ofrecer lo mejor de sus conocimientos. Lo que falla es lo que depende del régimen. Cuba tiene enormes instalaciones biotecnológicas, por valor de cientos de millones de dólares, que la han convertido en la quinta potencia biotecnológica del mundo por sus capacidades, pero en Cuba no hay medicinas ni esperanza de tenerlas; la solución es recibirlas desde el extranjero. Se han construido hospitales muy publicados, pero sus equipamientos médicos no logran superar la condición de rotura crónica, y muchas veces permanente, por la carencia de repuestos. En los hospitales de la ciudad de La Habana faltan hasta sábanas para vestir las camas y bombillos para la iluminación nocturna, y no digamos nada de los antibióticos. Sin embargo, y en el supuesto país de la igualdad, se han establecido centros de salud exclusivos, con todo tipo de suministros y calidad extrema, para la atención de un turismo de salud capaz de pagar en dólares, y a los que no pueden acceder los nacionales cubanos.

La ofensiva de la educación en Cuba fué percibida como un programa noble que buscaba la ilustración de su pueblo a fin de construir un futuro mejor para todos. La realidad era más compleja, y se pudo conocer desde el principio. El interés mayor del régimen era el adoctrinamiento comunista de las nuevas generaciones a través de textos rediseñados, y el lograr la ruptura de los educandos con los valores cívicos y morales que representaba y defendía su entorno familiar. Se hicieron grandes inversiones para la educación durante el próspero período del subsidio soviético. Se construyeron muchas "escuelas en el campo" (tenían la intención de construír 1,000) contiguas a planes agrícolas donde los escolares permanecían durante toda la semana con una sesión diaria de clases y otra de trabajo agrícola. No vamos a decir que el programa carecía de aspectos positivos, puesto que junto con la cizaña marxista, ponía mucho conocimiento válido al alcance de los educandos.

Sabemos que la educación es el instrumento que tiene la sociedad para el progreso socio-político-económico, la promoción humana y la movilidad social. Y ahora viene la pregunta, ¿qué resultados ha producido el programa educativo oficial impuesto por el régimen comunista cubano?. El coronamiento de una buena educación es el éxito del ciudadano. ¿Puede hablarse de que el programa educativo cubano haya triunfado?.

Los cubanos de adentro de la isla tienen que convencerse de la necesidad de un cambio, y también de participar en la ocurrencia de este cambio; porque es la forma de recuperar el derecho a la verdad, es el poder devolverle a su vida el aliciente de las ilusiones, y lograr que haya una correspondencia justa entre nuestro esfuerzo y el beneficio que obtenemos por el.

Completando pues el significado de"transición" para la circunstancia cubana, puede decirse que es una evolución desde los dos polos de una experiencia social con la finalidad de lograr el compromiso que nos vuelva a reunir como pueblo.

El segundo término de que hablamos al principio era "reconciliar". La "reconciliación" es consecuencia lógica y naturalde todo lo anterior. Muchos, a ambas partes del estrecho de la Florida, sienten esta necesidad, mientras otros la cuestionan. Si se quiere un cambio hacia la democracia, y que esto se logre a través de una ´’transición" que institucionalice el Estado de derecho y un régimen de libertades, tiene que haber ocurrido al mismo tiempo una "reconciliación", porque no es posible institucionalizar una guerra civil entre los ciudadanos de un Estado.

Volvamos pues a la amistad, con el trabajo y la generosidad que se requiera, para atraer o acordar los ánimos desunidos como nos define la Academia.

 

 

Salvador E. Subirá

Miami / 9 de Abril del 2002.

 

 

Nos verernos todos en la república de mañana.

PARA EL lINSTITUTO DE ESTUDIOS PARA EL SOCIALISMO DEMOCRATICO DIEGO VICENTE TEJERA.

A propósito del Centenario de la República de Cuba.

 

Por Carlos M. Estefanía

Carlosm_estefania@hotmail.com

Delegado de La Coordinadora Socialdemócrata Cubana en Escandinavia.

Director de Cuba Nuestra ( www.cubanuestra.nu )

 

 

Fue, la cubana una república con todas las de la ley,  Dicen, en general los historiadores de un exilio que festejan su centenario ( aunque quien disienta no-falta)

 

¡Falso! Aquella era una “seudorepública”, un  “protectorado”, una “neocolonia”, dicen en general (aunque ya emergen tímidamente él dispenso),  los expertos de un Estado, cuyo aparato ideológico  en él  árbol caído hace tajadas.

 

¿Que nos quedan opinar a nosotros, pretenciosos herederos de aquella república y  (quien nos dice que no) de esta revolución, frente a la controversia aniversaria? ¿ Acaso hallar él termino medio, formula aristotélica de toda virtud o intentar una síntesis hegeliana? Veamos que pasa.

 

Recuerdan los que la extrañan, que la República, nacida de tanta sangre, no solo tuvo bandera, sino también magistrados incorruptibles, efervescencia económica, adelantos científicos, progresos sociales recogidos en una constitución más avanzada de todas cuantas por entonces regían los estados del mundo, y es verdad.

 

Dicen quienes la denostan, que la República nació lastrada por una enmienda extranjera, que Cuba durante décadas no fue para los cubanos, que habían huelgas reprimidas, obreros y opositores asesinados, pandillas gansteriles,  niños campesinos hambrientos en guardarayas, malversación delos dineros del estado. Es verdad.

 

Dicen los que la aman, que fueron traicionados, por quien prometió restaurarla, que la república prometida, que fue sustituida por una  extraña, que importada, que la actual república,  que cambió sangre por comida, cultura por doctrina no produce lo que Cuba necesita, que es un estado de  guerra inacabada, que reprime sin necesidad, que  responda a los intereses de una potencia extraña. Es verdad

 

Dicen quienes detestan, a la república que era aquella,  que el nuevo régimen alfabetizó, que salieron miles de becados, (sin pagar dinero) a hacerse profesionales, que con apoyo  del campo socialista, que se crearon redes hospitalarias de primera, que la gran masa se movilizó, porque creía,  para construir una nueva era, que fueron médicos y maestros por el mundo a dar lo que sabían sin esperar casi nada, que fueron guerreros internacionales también, no por  la “soldada” sino porque la solidaridad (tal como ellos la entendían, les arrastraba, que se imprimieron miles de libros, que se forjaron artistas y deportistas desde la infancia, que  ganaron infinitas medallas. Es verdad.

 

Dicen los que la aman, que por la república combatieron, fueron fusilados y emprendieron triste exilio, que su vida fue dura como la de todo desterrado, que la llevaron con la bandera en el corazón,  como el recuerdo de una edad de Oro, que ella les acunó frente el desprecio y la segregación, que les dio sentido y que por ella volverían a jugarse la vida si hubiera condiciones propicias, que no se les hace justicia cuando el mundo olvida lo que ellos han pasado y falta de libertad de los que en Cuba quedaron,  que su enemigo  les tiene bloqueado a su pueblo y que nadie protesta en un podio por eso. Es verdad.

 

Dicen los que le odian que con la República, se fueron al mar,  entre otros, asesinos, ladrones, indolentes ante los males sociales, gente de mentalidad clasista  y racista, adoradores de otras naciones, ganster y vividores. Y que vinieron a matar, y que no solo murieron soldados, sino inocentes, y que piden en su odio que al país de le embargue, aunque a sus hermanos les falte más.  Es verdad.

 

Son estas  verdades, crudas y antagónicas las razones  por las que un pueblo en el centenario de lo que debía ser su  República, la de todos se desangra. Es la consecuencia de una interminable guerra fría, que es guerra civil entre hermanos que se maltratan.

 

 

¿Cómo empezó todo, si es que puede fijarse un inicio?

 

¿Acaso, cuando trece colonias al norte guerrean por  su independencia, con ayuda oportuna de españoles y cubano?

 

¿O acaso cuando oligarcas  de los Virreinatos del sur hacen  vestidos de republicanos (pero dispuestos a seguir explotando a los indios y negros como esclavos)  deciden desconocer el poder metropolitano?

 

Digamos convencionalmente que todo comenzó, despuntando el antepasado siglo, cuando un buen sacerdote y diputado autonomista de Apellido Varela, debió en Cádiz los poner los pies en polvorosa.

 

Por años, desde su refugio en Norteamérica, rodeado de levantiscos irlandeses,  predicó la independencia. Su pensar,  los éxitos del norte, la esperanza en una ayuda del  sur y la torpeza déspota sembró el germen de la república independiente (había un republicanismo integrista también) en la tierra Cubana.

 

Por fin gracias a las llamas de la conspiración nació  nuestra primera  república, cabalgando sobre la guerra,  traído sus victorias, pero mostrando que ya entonces los cubanos sabían lo que se espera, cuando no se respeta la ley fundamental o cuando un estado no se la da.

 

Esta república fracasó, pero de ella muchos aprendieron, y buscaron republicanamente el bienestar de su pueblo, no por las armas, sino por la razón,  la evolución, un lento progreso y la no-secesión. A  ellos, a los reformistas y pacifistas de entonces, aunque olvidados, también nos debemos todos los cubanos.

 

Pero había otros también buenos, muchos de ellos pinos nuevos, que no sabían de las miserias de la guerra, que vivían en otras tierras, y por tanto soñaban, soñaban con una patria que no les fuera ajena. Otros vivían en la tierra de Nuestra historia, también pesaban dispuestos a la independencia, pues en la más española de las Américas, ellos eran los menos españoles, los hombres negros.

 

Y Martí, que hablaba bien, que nada tenía y a todos movía inició la empresa. Es el  Martí que muere apenas llega a tierra, ¿descuido, Suicidio, golpe de estado en la manigua? La Historia guarda el secreto en sus entrañas.

 

Fueron más que todo cubanos blancos emigrados y cubanos negros en la patria los que hicieron aquella guerra. unos con su dinero y otros alzando armas.  Combatían y matando y mantando y matando llegaron a matar cañas.  Por ultima vez, para darse una república, nacionalista, independiente, ni española ni americana, Cubana.

 

Pero cuidado aquí, no fue una guerra de todos los cubanos, muchos no la quisieron, muchos las combatieron, la guerra la hizo un partido y la venció con ayuda de los norteamericanos.

 

Los pueblos de la América Latina, no apoyaron a Cuba. Peor  aún hubo traición como la de la tripulación de un barco chileno  vanagloriada a sí misma por haber dado muerte a una partida de expedicionarios insurrectos. El único aliado, no importa sus intereses, fue el marine americano. Hoy no se habla en la Isla de la  sangre derramada por mas de mil soldados norteamericanos, en la lucha por  Cuba Libre, Antes se recuerda el coraje de los españoles que les combatían.

 

Creyó América que la isla quedaría en sus manos, la ocupó y la conformó a su imagen y semejanza, pesó que aquel pueblo de latinos y africanos optaría por ella, tan  grandiosa, tan envidiada. Mas no fue así, la nación ya era fuerte y los cubanos llenos de esperanza.

 

Tantos los de la guerra, tanto los de la paz, tanto los que pelearon por España, como contra ella, junto a la gran América pidieron la libertad, y obtuvieron de ella, toda la que era posible para un pueblo desbastado, y ocupado por una potencia que había transado la paz. Nosotros nos vamos de Cuba, mas ustedes garantice que la venganza del mambí no se cebara en los que fueron fieles de Peaña.

 

Y vino la república, pero no podía ser la de Cuba una tierra tan mala, a esa, la desbastada, vinieron asentarse, cientos, miles de hombres de tierras extrañas, del caribe anglo-frances, suecos, noruegos,  hebreos de media Europa, finlandeses, rusos,  españoles ni se diga, japoneses, chinos hindúes,  por no decir de Francia con la trata de Blancas.

 

 

Y las empresas norteamericanas invertían, y la clase empresarial cubana se renovaba, y los sindicatos anarquistas daban sus batallas, y entre revoluciones y guerritas los cubanos legislaban.

 

Claro no era la Cuba soñada, los negros que dieron machete en ella no se encontraban, y se alzaron de nuevo, y fueron masacrados como si nada pasara.

 

 Y 13 jóvenes protestan,  se revelan contra los que a la república Maltratan. Entre ellos Jorge Mañach y Rubén Martinez Villena, dos ideales opuestos, lideres para dos causa

 

 

 Y luego llega una falange ¿Falange de Acción Cubana? De nuevo unidos en allá están Villena Mañach

 

Las historia se bifurca, bolcheviques  y los nacionalistas encuentran su expresión más clara. El ABC y el partido comunista. Se odian entre sí, pero también rechazan al liberalismo, que tiene por caudillo, a quien Villena llama “Asno con Garras”. "Comunismo" y "nacionalismo", las dos estacas en  las que la República terminará crucificada.

 

ABC, es bravo en la lucha urbana, pone y mártires al pormayor y crea una cultura de la acción terroristas de la que no nos hemos desprendido jamás. Pero el tufo fascista delata su programa. Es un fascismo al estilo del que se recepciones en Latinoamérica, interesado en el corporativismo,  nacionalista a ultranza,  menos racista que la versión nazi y sobretodo anti anglo sajón. Dicen las malas lengua que Mañach redactó su programa, y lo mismo dicen del famoso documento  conocido como “la Historia me absolverá”. ¿Estaría acaso el intelectual bajo el influjo inconsciente de la retórica hitleriana? La metáfora usada por Hitler cuando años atrás  decía que la Diosa de la Historia le absolvía por sus trastadas.

 

 

Comunistas desplazan a los ácratas entre las masas sindicalizadas, y pactan con Machado según introducciones en Moscú tomadas.

 

Pero pese a la transigió mediatizada habrá revolución. Clases y soldados deponen a sus generales, nace al firmamento político  un machetero, mecanógrafo y sargento  mulato (para sus seguidores “indios”) que Batista se llamaba.  Le apoyan los negros y hará escuelitas públicas, por militares regimentadas. Siguen juntas y huelgas, caos, nacionalizaciones, y balas, una joven Cuba que se alza t una imagen de Guiteras acribillada. La república toma el carril y el mestizo Batistas, con apoyo  comunista el poder gana.

 

Pero existe una nueva masa, soñadora y revolucionaria, de izquierda y nacionalista que a Ramón Grúa respalda. Salga del poder coronel Batista dele usted  paso a esta izquierda democrática.

 

La izquierda “Autentica”  se bifurca, le nace una rama ortodoxa y socialdemocratizada  ¿ Por qué no se dice de ella,  porqué en ambos lados se calla, que en su programa de socialismo y democracia se habla?

 

Por desgracia el líder de esta rama se dispara. El caos y el descrédito institucional lo aprovecha Batista, da su golpe de estado, pero con sus amigos comunistas ya no comparte nada.

 

La República enfrenta en crisis, nadie parece que pueda  salvarla- Es el momento del  guajiro, hijo de un colonial inmigrante y una criada. Tiene odio al yanqui y astucia para imponer la lucha armada.

 

Llega al poder y no fue lo que de él se esperaba. Le siguen los guajiros,  de color oscuro, los  marginados, los hijos de inmigrantes y  de las criadas, los que en aquella ajena  república apenas  entrada. Sabe mover las fuerzas que no solo son las de las armas, tiene aliados muy efectivos en las potencias encontradas. Su régimen ha sido él mas largo en toda tierra iberoamericana.  Él enterró la república, de ella no ha dejado nada.

 

 

¿Y tras esta hostería larga que nos queda a costos? ¿Desenterrar la república exiliada, mantener la exótica  que está trasplantada?

 

Ni una cosa ni la otra crear una nueva mañana. Una república donde no el estado ni el mercado soleta a los hombres, donde la economía ni las ideas permanezcan escalabas, donde quepan todos los cubanos y la amargura esté olvidada.

 

 La haremos con todos, con los de adentro y los de afuera, con el hombre y la mujer,  con la disidente y la federada, con el empresario que siembra puestos en la tierra helada, con el militar internacionalista   que sobrevivió en la tierra arrasada,  con el  técnico que en Suecia programa o en músico que  España hace salsa, con el intelectual “gusañero” que en México entiende a Chiapas, o el  cubano obrero que en Venezuela, por su sindicato y la sociedad civil reclama. Usaremos las redes externas y las de adentro con una nueva savia, no para controlar mentes, sino para que la economía pública nunca más sea desfalcada,   no habrá mas embargos ni odios, ni dudas, ni miedos, habrá para todos una república regenerada.

 

Estocolmo 9 de mayo de 2002

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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