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"Como Puede Europa Facilitar la Democratización en Cuba"

Por: Antonio Fernández Turró

Miembro de la Coordinadora Social Demócrata de Cuba

Texto leído en Estrasburgo, Francia, ante el Parlamento Europeo en representación de la Coordinadora Social Demócrata de Cuba y formando parte de la delegación de la Plataforma Democrática Cubana, a la sesión del 11 de Julio de 1995 donde se evaluó la política de Europa hacia Cuba.

La Democracia es un viejo tema en Europa. Desde la aparición de este concepto y hasta nuestros días Europa ha sido el gran laboratorio de la humanidad para perfilarlo y entregarlo a los demás pueblos y a la Historia. En este trayecto Europa conoció también de los errores, y entre ellos especialmente el de los regímenes totalitarios.

Ya está atrás el tiempo en que algunos creyeron que la política y la sociedad serían determinados exclusivamente por los cambios económicos y según leyes científicas. También se está de regreso de la creencia de que la salud económica de un país es sólo el resultado automático de la libre empresa.

Para nuestro país, Cuba, la situación es muy diferente. Su sistema político permanece inalterable, y su régimen totalitario se sigue proclamando como mesias de un reconocido error. Por su parte el pueblo cubano está maniatado. Separado entre la isla y el exilio. Una isla reprimida por un despiadado totalitarismo, y un exilio desorientado y defraudado por tantas ilusiones fallidas.

Venimos a hablar ante nuestros pares Europeos para pedirles ayuda en la difícil tarea de democratización de Cuba. De nadie podemos esperar una ayuda más desinteresada y convencida que de ustedes que si han experimentado la asfixia del estrangulamiento totalitario. Ustedes, que fueron sus vecinos y sus víctimas sí saben lo que no hubiera sido válido para convencer a Stalin, y esto tampoco puede ser válido para trasformar a su discípulo Fidel Castro.

Venimos a decirles que deseamos y creemos en una solución incruenta para la democratización de Cuba. Esta ha sido nuestra posición por muchos años, y oficialmente, al fundarse la Plataforma Democrática Cubana, en Madrid, el 14 de Agosto de 1990. Así continuamos trabajando convencidos en la validez de esa solución pacífica, la cuál ha de ser realizada por el esfuerzo de los propios cubanos, y la ayuda de los factores más progresistas del mundo. La saludable tendencia de las naciones libres a considerar la democracia, no como un hecho local de sus paises, sino como una necesidad internacional de todos los pueblos, nos confirma aún mas en la relización de nuestras esperanzas.

Especialmente en los últimos tiempos se ha ido abriendo camino una corriente de inversiones hacia Cuba por el criterio de que las inversiones son necesarias y humanitarias hacia el pueblo cubano. No cabe duda que son necesarias y de que pueden ser humanitarias según su planteamiento, y es por ello que requieren una reflexión.

Cuba es un mercado virgen, potencialmente valorado en 100 mil millones de US dólares al año. Sin embargo, lo que se ignora en esta evaluación es que para poder obtener ese potencial económico es necesario que todo el pueblo cubano pueda integrarse como agentes libres a dicho proceso. Como el sistema político no se lo permite, esta condición a priori limita la economía cubana a una mera fracción de lo que podía ser. Para agravar mas aún esta situación, la existencia del sistema totalitario en Cuba condiciona cada inversión extranjera de capitales de una forma diferente y muy especial. Mientras se carece de un marco legal apropiado que garantice la integridad de la inversión, los inversionistas pactan con el gobierno privadamente, exigiendo altos rendimientos a corto plazo, sin entrar en consideraciones de bienestar nacional. Faltos de apoyo del oficialismo, los obreros son explotados por este sistema recibiendo sus salarios en pesos yendo a las arcas del gobierno los dólares que pagan los empresarios extranjeros.

Las políticas de inversión que se están llevando a cabo en Cuba al presente son superficiales, de tipo extractivo, de tipo maquiladora, sin prospectos para que esas políticas le permitan alcanzar al país el despegue económico que necesita y en muchos casos sirven como ocasión de corrupción moral para los depauperados nacionales. Por consiguiente, el argumento que sostiene que al menos estas inversiones ayudan al pueblo cubano, es completamente erróneo. Estas políticas explotan al trabajador cubano y condenan al país a un nivel de desarrollo económico muy por debajo a su potencial, el cuál al pasar del tiempo, se irá mermando hasta desaparecer. Entonces Cuba se convertirá en otro Haití, con un ingreso per cápita de 250 dólares anuales.

El mundo del cuál Uds. representan una gran parte, en lugar de beneficiarse del intercambio con una Cuba próspera tendrá que acostumbrarse a tratar con los problemas de una Cuba pobre y enfermiza economicamente a la cuál habrá la necesidad de ayudar repetidas veces por consideraciones humanitarias.

En nuestra opinión, para lograr el potencial económico de esa Cuba rica a la que aspiramos es necesario cambiar su sistema político y dotarlo de otro que respete los derechos humanos y civiles, los cuáles a su vez, permitan el sano intercambio de las ideas y el desarrollo a plenitud de sus cudadanos libres. Esto no se logrará a través de inversiones inarticuladas y superficiales como está ocurriendo al presente; al contrario, creémos que estas acelerarán la destrucción de la capacidad de producción del pueblo cubano, ya que se concentrarán en sectores muy limitados como el turismo, o de tipo extractivo, o como mero uso de mano de obra barata.

Este cambio tampoco puede ser un simple cambio de poder sino un verdadero cambio del sistema. El pueblo cubano de la isla ha perdido sus tradiciones de libertad y democracia, lo que dificulta el cambio. Por ello ha de ponerse énfasis en que se desarrollen todas las instancias de una verdadera "sociedad civil" en Cuba. De no ser así existirá siempre la amenaza de una dictadura de cualquier signo que prolongaría la falta de derechos en el pueblo cubano.

Cubiertos estos aspectos económicos mas cruciales al presente, pasamos ha hacer un recuento de la actual sociedad civil en Cuba, y entendiendo como tal el tejido social que forman los grupos intermedios organizados entre el individuo y el Estado. Esta se encuentra compuesta por dos sectores: el "autoritario", hasta ahora mayoritario, que sirve de resorte social al Estado/Partido; y el "democrático", que opera aún en minoria en forma autónoma y autogestionaria, y bajo una fuerte supervisión estatal. La pequeñez del sector democrático demuestra las dificultades que experimenta la sociedad civil para desarrollarse en Cuba, y al mismo tiempo subraya su valor estratégico para elaborar el futuro democrático en la isla.

Precisamente es oportuno consignar que la debilidad de la sociedad civil en la agricultura y la industria está intimamente relacionada con la escasez de alimentos y la baja productividad industrial.

Al sector autoritario pertenecen las 6 organizaciones nacionales llamadas de masa, los 20 sindicatos nacionales adscritos a la Confederación de Trabajadores de Cuba; la mayoría de los 2,200 organismos no gubernamentales (ONGs) autorizados por el gobierno (que de hecho son gubernamentales o paraestatales por operar bajo las instrucciones del gobierno); los órganos nacionales, provinciales y municipales del llamado Poder Popular que están directamente vinculados al Partido Comunista de Cuba.

En el sector democrático están los grupos y organizaciones que deciden sus acciones autogestionariamente aún cuando viven acosadas o infiltradas por agentes de la seguridad política. A este sector pertenecen las pocas ONGs que no son gubernamentales y que el gobierno tolera como un recurso argumental para demostrar su apertura, pero que no pueden incurrir en una agenda politíca. También incluye a la mayoría de los llamados "grupos simbólicos privados" es decir, las agrupaciones religiosas (católicas, protestantes y sincréticas) y la Masonería, incluyendo las parroquías por todo el territorio nacional (con sus diferentes pastorales: juvenil, de ancianos, social, carisimáticos, etc.); las casas-culto, cabildos, juegos, familias/padrino y sus ahijados, así como las distintas logias. Puede decirse que los grupos simbólicos disponen de la mejor red distributiva en el país por su dispersión que cubre todo el territorio nacional.

La vanguardia de la sociedad civil en Cuba la constituyen los grupos de oposición que tienen una agenda política por la democratización de Cuba. Estos grupos reclaman un espacio político basado en la legislación vigente, derechos que reiteradamente les han sido negados por el gobierno.

Según el modelo que impone el régimen, la sociedad civil tiene que funcionar bajo el control y las orientaciones del Estado unipartidista. Toda la participación popular debe estar incluida en los mecanismos estatales. Este que hemos descrito es el potencial y las dificultades para la democratización de Cuba y que la acción internacional puede tratar de ayudar en cualquier proyección política hacia la isla, porque un error de cálculo podría traer un efecto contrario al deseado.

No podríamos concluir nuestra presentación sin resumir lo que según nuestro juicio podría facilitar la democratización de la Cuba actual.

- Abogamos porque la ayuda que la Comunidad Europea decida dar al pueblo de Cuba se canalice de forma que no fortalezca el poder que tiraniza a la Isla, sino que alcance directamente a beneficiar a los grupos mas vulnerables de la sociedad. Deseamos que la ayuda se canalice a través de auténticos ONGs, o las iglesias, que trabajen en colaboración con ONGs internacionales sin la intromisión técnica ni financiera del gobierno cubano.

- Solicitamos que la Comunidad Europea gestione la liquidación del presidio político mediante una amnistía general.

- Pedimos la intervención de la Comunidad Europea ante el gobierno cubano para que se garantice la integridad física de los disidentes, los opositores y los defensores de los derechos humanos constantemente amenazados por el régimen.

- Que las empresas cubanas, cooperativas o por cuenta propia, tengan el mismo derecho para asociarse con empresas extranjeras, y sin subsiguientes represalias.

- Como parte de la ayuda externa, darle especial atención al fomento y fortalecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas nacionales, estén estas formados por trabajadores por cuenta propia o por cooperativas.

- Hacer pesar toda la fuerza moral de los países democráticos sobre el gobierno de Fidel Castro, dejándole saber sin ambiguedades que sus métodos son inaceptables. Al mismo tiempo ofrecer todo tipo de apoyo a la mediación diplomática que facilite la transición incruenta hacia la democracia que perseguimos.  

 

       morm21@yahoo.com